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Luis Alberto De León Alcántara

Luis Alberto De León Alcántara


Cuaresma: Camino de purificación


  • 19.03.2020 - 12:00 am

El ser humano siempre está en camino, en busca de perfección. Cada paso que damos implica esfuerzo, lucha y confrontación con uno mismo. Cuesta cambiar ciertas actitudes personales que no nos ayudan a crecer como personas. Nadie avanza hacia un estado mejor sin dejar atrás malas costumbres que estancan la propia vida. De ahí la importancia de tener  propósitos y planes, porque los ánimos suelen irse de vez en cuando. Por tanto, el esfuerzo persona es el que hacela diferencia en el cambio perseguido, pues al pasar el tiempo la alegría se volverá el premio anhelado, porque por medio de la perseverancia se obtienen muchas cosas que se quieren.

Somos un vaso que lentamente se va llenando. En ocasiones de realidades positivas y en otros momentos, de situaciones negativas. Es decir, siempre estamos adhiriendo pensamientos, ideas y deseos a nuestra existencia. Si queremos una vida exitosa y feliz, tenemosque hace todo lo posible por conquistar las metas que nos ayudarán a obtener dicho objetivo. Pero si no nos interesa modificar la conducta, prefiriendo continuar una vida amargada, sin sentido y centrada en caprichos personales, lo que somos desparecerá con el transcurrir de los años y los sueños deseados morirán con nosotros.

Gracias a Dios que nos volvemos a encontrar con el tiempo de Cuaresma,donde hacemos una parada en la travesía cotidiana,para revisar nuestra vida, pasar inventario a las actitudes que impiden nuestro desarrollo como persona;dejandoque el pasado que nos agobia,ser optimista y dar el paso que dieron muchos hombres y mujeres de Dios. Cada uno de ellos salió de sí mismo para encontrarse con su yo verdadero,y permitiendo que Dios sea Dios, modelando suscorazones corrompidos por el pecado, facilitandode ese modo la cercanía con el Maestro.

La oración, el ayuno y la penitencia, son los caminos hacia esa purificación, la vía para llegar a Dios. No es fácil el proceso, pero nos confrontará las prácticas cuaresmalespara ver dónde están parados nuestros pies. Por consiguiente, la única manera de saber el grado del dominio sobre nuestro cuerpo y de nuestras emociones, es poniendo a prueba nuestras voluntades. Apartándonos de todo lo nos rodea y abrazando la soledad, para ir a desierto de nuestra vida, entrar en el pozo y en la cueva de las oscuridades que nos esperan para salir fortalecido más adelante. 

La comodidad, el espíritu de pesimismo y el rechazo a la voz de Dios, quiere arrebatarnos la alegría de Dios, como afirmael Papa Francisco enla Exhortación Apostólica: “Evangelii Gaudium” (La alegría del evangelio en su numeral # 2): “Cuando la vida interior se clausura en los propios intereses,ya no se escucha la voz de Dios, ya no se goza de la alegría  de su amor”. Si hacemos un viaje al interior, a lo más profundo de nuestra alma, lograremos descubrir el estado en que se encuentra nuestro ser y podremos salir de la esclavitud que nos ataca y salir en busca de la felicidad.


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