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Raynelda Núñez

Raynelda Núñez


¿Cuál es tu legado?


  • 19.08.2019 - 07:41 pm

En nuestro diario vivir, lleno de ocupaciones y afanes, muchas veces transitamos por la vida sin la menor conciencia de que nuestra forma de actuar y actitud frente a la vida están impactando de alguna manera el fututo de las próximas generaciones.
  
 Tristemente vemos como algunas familias, hoy día, se pierden en el anonimato por la ausencia de un legado personal y familiar. Es común ver padres y abuelos excepcionales con excelentes cualidades humanas, profesionales y espirituales que están sufriendo la dolorosa decepción de no poder marcar la historia transmitiendo sus experiencias de vida y de honrar a la próxima generación, dado que los más jóvenes carecen de interés en los valores familiares y prestan muy poca atención al legado de sus antepasados; de ahí que, no debe sorprendernos la inmensa crisis moral y el auge de los valores negativos en nuestra sociedad.

“No aprovechar las enseñanzas de nuestros antepasados, constituye una pérdida de recursos y conocimientos con implicaciones eternas”.    Lic. Raynelda Nuñez
  
 Cada ser humano esta dotado con los conocimientos, recursos y dones necesarios para mejorar y cambiar nuestro mundo, si evitamos transmitir nuestro potencial y reproducirlo en otros, le estaremos negando a futuras generaciones el derecho a una vida mejor. Por consiguiente, no aprovechar las enseñanzas de nuestros antepasados, constituye una pérdida de recursos y conocimientos con implicaciones eternas, pues, El Creador mismo establece en su palabra “paraos en los caminos y mirad y preguntad por la sendas antiguas, cual sea el buen camino, y andad por el y hallareis descanso para vuestras almas”… (Jeremías 6:16).
   
Dejar un legado de enseñanzas debe ser considerado una meta personal incluida en nuestro proyecto de vida, pues es garantía de seguir en este mundo aún después de morir. La decisión de dejar un legado efectivo significa comprender y aceptar que todo ser humano trae consigo el ADN de un mentor y la capacidad de ser un discípulo. Todos y todas tenemos la responsabilidad de transmitir lo mejor de nosotros a alguien más ayudándole a desarrollar su mayor potencial y marcando la historia de nuestro mundo.
Negarse a enseñar y aprender de los demás es renunciar a la oportunidad de influir en la historia futura a través de alguien más. Vivir sin dejar un legado es como pasar por el mundo sin dejar la más mínima evidencia de haber existido.

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