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Maricela Ortiz

Maricela Ortiz


Creciendo en el entendimiento


  • 14.07.2020 - 12:00 am

“En aquel tiempo, respondiendo Jesús, dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las revelaste a los niños.

Sí, Padre, porque así te agradó. Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre; y nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni al Padre conoce alguno, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar. Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.

Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.” Mateo 11:25-30

Cuando Jesús dijo que todas las cosas le fueron entregadas hace referencia a la autoridad que tenía para revelar al Padre (Lucas 10:22). Recordemos que fuimos bendecidos con toda bendición espiritual en los lugares celestiales, por tanto, esta Autoridad también se nos fue dada con todo el conocimiento pleno, al estar la plenitud de la Deidad en Cristo; y ser nosotros coherederos. Es un honor portar la naturaleza de Cristo, pero todo esto tiene su razón, y es revelar a Cristo, es nuestro compromiso dar a conocer a Cristo desde nuestra posición. Muchos desearían entrar en este reposo que ofrece el Señor.   

“La revelaste a los niños”. Se refiere a todos los sedientos, los que abrazaran a Cristo y Su evangelio, y dependen completamente de Dios. Es glorioso saber que se nos ha revelado Cristo, pero esto implica un constante crecimiento en Su gracia, el cual dependerá de nuestra obediencia como hijos, y de anhelar Su vida.  

El conocimiento pleno es cuando Cristo se nos revela, dándonos a conocer el Padre los misterios escondidos en Él y en Cristo por medio del Espíritu Santo. Dios escondió los misterios del reino de los cielos a los sabios y entendidos que se creen autosuficientes (Mateo 13;10-17). Todos aquellos que se creen sabios en su propia opinión se le hace difícil conocer a Cristo, aunque se le predique el evangelio. Aún ellos no entiendan Dios los hace responsable de todos modos, por su incredulidad. 

Seamos nosotros diligentes en honrar esta gracia, y oremos para que otros puedan conocer a Cristo, y los que están permanezcan firmes. Mis amados estamos en tiempos apocalípticos y es necesario guardar nuestra fe, permitiendo que la Palabra vaya renovando nuestro entendimiento.

“Ahora me gozo en lo que padezco por vosotros, y cumplo en mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo por su cuerpo, que es la iglesia; de la cual fui hecho ministro, según la administración de Dios que me fue dada para con vosotros, para que anuncie cumplidamente la palabra de Dios, el misterio que había estado oculto desde los siglos y edades, pero que ahora ha sido manifestado a sus santos, a quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles; que es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria, a quien anunciamos, amonestando a todo hombre, y enseñando a todo hombre en toda sabiduría, a fin de presentar perfecto en Cristo Jesús a todo hombre; para lo cual también trabajo, luchando según la potencia de él, la cual actúa poderosamente en mí.” Colosenses 1:24-29

Todas las riquezas de su gloria están dentro de nosotros, y actúan en la medida que les permitimos al Espíritu Santo gobernar nuestras vidas; es solo cuestión de obediencia y de rendición al Señor, y de apegarnos al estudio de las Escrituras.  Cristo con todo poder se nos ha revelado, morando por el Espíritu en nuestras vidas, sin embargo, nos toca a nosotros caminar en esta dimensión de gracia, abrazarla y hacer el uso correcto en nuestra asignación de lo que se nos fue entregado. Todos los que hemos recibido a Cristo estamos en la facultad plena de presentar a Cristo; todos. Es tiempo de orar, es tiempo de clamar por aquellos que aún no conocen a Cristo, es tiempo también de dar gracias porque los tiempos de Dios son perfectos. Él lleva el guía, y sabes por dónde vamos.

“Perseverad en la oración, velando en ella con acción de gracias; orando también al mismo tiempo por nosotros, para que el Señor nos abra puerta para la palabra, a fin de dar a conocer el misterio de Cristo, por el cual también estoy preso, para que lo manifieste como debo hablar.” Colosenses 4:2-4

Muchas veces argumentamos basados en nuestras propias experiencias del significado de revelación, sin entender que la Palabra está revela, desde Génesis hasta Apocalipsis, por eso está escrita. Sin embargo, el dilema no es la revelación, más bien, es la interpretación. Es hora de entender que ninguna profecía es de interpretación privada. Nuestro rol es leer la Biblia con el fin de conocer al Padre y en la misma medida que lo conocemos a Él, las Escrituras nos va revelando a Cristo en cada libro por medio del Espíritu Santo. Por tanto, pidamos al Señor que nos ayude a crecer en entendimiento. Los misterios de Dios están ahí, y están para ser interpretados, pero… ¿por qué no crecemos en entendimiento? 

Las etapas de crecimiento y desarrollo en los niños son similares a las etapas de madurez espiritual, por ejemplo, el niño necesita crecer y desarrollarse, pero en cada etapa durante estos procesos requiere la dependencia de sus padres; nosotros igual en la vida espiritual, donde cada estación de nuestras vidas se ve cargada de procesos y pruebas, y es donde aprendemos a depender del Padre, y en esta dependencia es donde maduramos. Pero el problema de muchos es que no quieren agotar las etapas de crecimiento y de desarrollo. Es tiempo de dejar atrás la inmadurez y hacernos maduros.   

La Biblia habla de odres viejos y odres nuevos, explicando que no se puede echar vino nuevo en un odre viejo… Cuando no cambiamos nuestra manera de pensar estorbamos el crecimiento espiritual, y se nos puede predicar tantas veces sea posible sobre los misterios de Cristo y Dios, el Padre, y el pueblo seguirá sumido en la ignorancia espiritual; ya que, para alcanzar madurez hay que rendirse y entender que Cristo está dentro, y que está dentro es para gobernarme, ya que Él se hace Señor de mi vida. Por tanto, necesitamos desarrollarnos en esa nueva naturaleza y en total dependencia del Espíritu Santo. Hoy más que nunca necesitamos crecer en entendimiento. Pablo llegó a decir que ya no vivía Él sino Cristo, porque él entendió que, cuando Cristo entra a nuestras vidas tenemos que dejarlo que Él gobierne. Pablo fue gobernado por Cristo, por eso hizo lo que hizo, porque fue la gracia del Señor operando a través de la vida de Pablo. ¿Le estoy permitiendo al Señor que gobierne mi vida?

Un factor primordial que está limitando el creciendo en el conocimiento pleno de Cristo, y por el cual no se está entendiendo los misterios de Cristo y del Padre, es porque no se está leyendo el Manual, la Biblia, si no se lee las Escrituras no puede haber iluminación de la misma, porque el Espíritu Santo no revela nada que no esté en la Biblia. Dice la Palabra, refiriéndose al Espíritu Santo: “El me glorificará: porque tomará de lo mío, y os lo hará saber.” Juan 16:14


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