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Luis Alberto De León Alcántara

Luis Alberto De León Alcántara


Cotidianidad convertida en Santidad


  • 15.10.2020 - 12:00 am

El sábado 10 de octubre en curso, el papa Francisco declaró al adolescente Carlos Acutis, Beato de la Iglesia Católica. Un jovencito que murió de leucemia a los 15 años de edad, pero que no necesitó de mucho tiempo para reconocer la importancia del amor de Dios en su vida. Asistía a la misa diariamente para recibir la Eucaristía, rezaba el rosario todos los días; amante de la tecnología, tanto es así, que la utilizó para evangelizar, de modo especial, para promover los milagros eucarísticos, servicio que le llevó a ser llamado hoy el ciber-apóstol de la evangelización.

El beato Carlos Acutis, vivió de una forma sencilla. Jugaba al fútbol, usaba ropa casual: tenis, ropa deportiva, etc. Era un chico que tenía sus amigos, le gustaban los videos juegos, amante de los animales y un apasionado de la naturaleza. De igual modo, ayudó a muchas personas necesitadas, ofreciéndole comida, ropa y dinero. Hizo de su vida ordinaria una forma extraordinaria de trasmitir la fe. Supo conjugar la vida espiritual con su realidad cotidiana. No perdió de vista que para alcanzar la santidad no hay que dejar de ser uno mismo, sino hacer  como decía san Ignacio de Loyola, “Amar y servir a Dios en todo momento”.  

Dentro de las frases por la cual será recordado Carlos, tenemos, “Estoy feliz de morir porque he vivido mi vida sin perder un minuto en aquellas cosas que no agradan a Dios”. “Ofrezco todo el sufrimiento que tendré que sufrir por el Señor, por el Papa y por la Iglesia“. Pero creo que la más célebre que tiene es, “La Eucaristía es mi autopista para llegar al cielo”. Porque fue un enamorado del Cuerpo y de la Sangre de Cristo. Se dice además, que sabía durar horas delante de Jesús Sacramentado contemplando al Maestro. 

Carlos Acutis convirtió su cotidianidad en un espacio oportuno para alcanzar la santidad. Lo hizo en un tiempo donde se pierde el sentido del pecado, donde es cuestiona la Iglesia. Justo cuando hablar de santidad parece ser un tema escaso y puesto en tela de juicio. En un contexto histórico donde una pandemia provoca que cuestionemos la importancia de la creencia en Dios. Su vida es una luz en medio de la oscuridad. Una esperanza, en una sociedad que, en ocasiones, opta por el aborto en vez de la vida, la aprobación del matrimonio entre homosexuales y no en la promoción de los valores cristianos en la familia. 

Creo que Carlos tenía razón cuando expresaba, “Todas las personas nacen como originales pero muchas mueren como fotocopias”. Pues, a lo largo de la existencia y más en la época que nos ha tocado vivir, poco a poco vamos dejando morir nuestra esencia, nuestra identidad, y comenzamos a asumir culturas y modas extranjeras. Dejamos lo aprendido y asumimos lo encontrado. Se nos olvidan nuestros orígenes y comenzamos a imitar todo lo agradable sin analizar las consecuencias. Por tanto, renovemos nuestra mirada y desempolvemos nuestra confianza en el Creador y demos gracias al Señor por este jovencito que supo elegir a Dios y no al mundo. 


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