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Pedro Mendoza

Pedro Mendoza


Cosas que la gente no ve de la prueba PISA (2-2)


  • 27.01.2020 - 12:00 am

La Antigüedad, los chinos creían que cada persona tenía dos almas: el “po”, que ya estaba ahí al momento de la concepción, y la otra era el ‘hun”, que le venía del aire que respiraba por primera vez al nacer. Esta última alma era la que subía al cielo cuando usted moría en tanto que el “po” se quedaba a pudrirse con el cadáver. Pero, lamentablemente, en las sociedades de hoy del mundo occidental, los niños no nacen con dos almas como creían los antiguos chinos, sino con ‘oportunidades’ facilitadas por la familia de origen o la sociedad  o sin ‘oportunidades’, porque ni el sistema familiar ni social hizo lo necesario para que al crecer aquel niño tuviera las mejores oportunidades. De ahí, que Estados y gobiernos hoy se empeñen en modificar las condiciones de pobreza imperantes en sus naciones para que sus habitantes logren oportunidades que les ayuden a superar su estancamiento socioeconómico, cognitivo y espiritual. 

Tomando en consideración lo anterior, fue que el Estado y Gobierno dominicanos respondieron a la observación y experiencias de muchos expertos que abogaban por el aumento del gasto público en educación. Y aunque se critique, por ignorancia,  al Gobierno sobre la construcción de escuelas, que es verdad que hasta  en  un 20% de ellas se descubren chapucerías vergonzosas,  tanto tanda extendida,  almuerzo escolar y las estancias infantiles, como el bono-gas, bono-luz, bono-mochila y ayuda a madres solteras, fueron decisiones válidas porque es imposible elevar el nivel de vida de la gente si los niños que nacieron sin ‘oportunidades’ de convertirse en personas visibles y útiles socialmente,  no reciben de los gobiernos el apoyo de una educación que les permita hacerse competentes para la producción social. Eso no lo digo yo por “hablar batata”, lo dicen todos los estudios hechos en países altamente desarrollados. 

Un niño o un adolecente malnutrido y habitando una vivienda llena de limitaciones sociales, tiene un pobre rendimiento escolar. Lo mismo ocurre cuando el niño y el adolescente viven bajo la tutela de padres cuya relación de pareja  está saturada de conflictos y violencia física o psicológica y que para colmo no participan activamente en la crianza y educación apropiada de los hijos. 

¡Que la calidad de nuestra educación es mala!, claro que sí, pero en mi opinión era un absurdo pensar primero en la mejoría de la calidad educativa sin haber suficientes escuelas  y  pupitres. Tampoco se podía pensar en elevar primero  la calidad de la escuela  mientras miles de niños no iban a ella por falta de alimentos o de zapatos. 

En honor a la verdad, el  Estado ha ido cumpliendo con lo suyo aunque aún le falta mucho por hacer. La tarea más larga y difícil, y también la más costosa, queda por hacer: mejorar la calidad de la enseñanza. Pero para ello, la ADP tiene que cambiar la mentalidad de actuar como un partido político opositor por una conducta pro-educativa. ¿Y el Gobierno que debe hacer? Pues comenzar una larga y costosa intervención social para mejorar la calidad y estabilidad de la familia, a fin de que los escolares disfruten de un hogar relacionalmente sano y cálido y con padres comprometidos con el éxito escolar de sus hijos. Sin esos dos aspectos, no pensemos por ahora en que los chicos dominicanos superarán la prueba PISA. 

Veamos ahora la pregunta de PISA en matemáticas que nuestros estudiantes no pudieron responder correctamente pues la pregunta indaga competencia, es decir, determinar si el estudiante tiene la habilidad para razonar sobre algo práctico aunque relacionado con lo aprendido. Muchas preguntas se hacen para ver no solo  las habilidades matemáticas del estudiante sino también su  destreza intuitiva. 

El reactivo de PISA  fue como sigue: sume ½ + ¼  y luego represente el total en un gráfico tipo pastel como un porcentaje tomando en cuenta que el gráfico es representativo de un  entero positivo.  Prácticamente todos nuestros muchachos participantes respondieron que el total era 2/6, lo cual es incorrecto y ninguno dio con el gráfico ni representación en porcentaje de la suma.  Aquí bastaba con intuir que la suma de ½  +  ¼  =  ¾,  y que si 1 es un entero positivo, entonces  cada un 1/4 representa un 0.25,  por lo que ¾ representarían 0.75. Así, en una grafica tipo pastel, que es un círculo, si se divide en 4 partes de arcos iguales, los 3 arcos de 0.25, sumarian 0.75 por lo que ocuparía un porcentaje igual a un 75% de dicho grafico, que era  la respuesta correcta. La operación se reducía a una simple suma de fracciones (o adiciones de quebrados propios, como se decía cuando Cuca bailaba). 

Ahora veamos la pregunta sobre ciencias: La velocidad a la que viaja el sonido en el aire aumenta según sube la temperatura. Mientras mayor es la velocidad y temperatura a la que viaja el sonido más molesto es al oído.  El sonido de la bocina de una yipeta cuando es accionada viaja más o menos a 340 metros por segundo (340 m/s) si la temperatura es de 20 grados centígrados. ¿Qué sentirán en sus oídos los que estén en una discoteca si alguien acciona la bocina de  la  yipeta dentro de aquella cuya temperatura es de 38 grados centígrados?  Las opciones fueron: A) solo sentirán más ruido,  B) el ruido de la discoteca impedirá que oigan la bocina, C) Si aumenta la velocidad del sonido, mayor presión ejerce sobre el oído y provoca dolor,  D) El sonido de la bocina de una yipeta viaja más lento que el de la bocina de un carro. La respuesta correcta es “C” pero el estudiante falló porque no tomó en cuenta que la velocidad del sonido aumenta a medida que sube la temperatura y esta era de 38 grados centígrados dentro de la discoteca, y a mayor velocidad mayor es la fuerza con la que el sonido choca contra el tímpano auditivo resultando molesto y doloroso. 

Pero, ¿por qué los escolares chinos, japoneses y alemanes respondieron correctamente y nuestros escolares no, las preguntas de matemáticas y ciencias de PISA? Ah, por una razón muy sencilla: mientras que los chicos asiáticos estudian para cumplir con las expectativas de sus padres y de la sociedad por lo que ésta y la familia los estimulan continuamente para el cumplimiento de las metas, nuestros escolares estudian porque oyen decir, que si se hacen doctores, abogados e ingenieros, llegarán a ser ricos. Tal vez menos del 20% de los padres de esos chicos los alientan continuamente hacia el logro de metas de competencias intelectuales como el dominio de una ciencia o de una disciplina matemática. 

La segunda razón consiste en que es común que nuestros educadores se limiten en el salón de clase a enseñarles a sus alumnos los contenidos de su plan de estudio pero sin insistir demasiado en que el estudiante domine la compresión de los conceptos de ciencias y de matemática. De ahí, que es excepcional el estudiante de segundo o tercero de bachillerato que comprenda claramente los conceptos “velocidad”,  “función”, “campo”, “aceleración”, “trabajo”, “potencia”, “meiosis”, “riesgo relativo” o riesgo absoluto”, “ampere”, “resistencia”, “onda luminosa”, “variable”, “ángulos” e “incógnita”. Si uno de nuestros muchachos del bachillerato no domina el concepto envuelto en el quinto axioma de la geometría de Euclides, jamás podrá comprender una pregunta relacionada con aquellos ángulos que suman 180 grados y menos aún sobre los ángulos parabólicos, pero aún menos comprenderá las preguntas matemáticas en el campo de la geometría de Riemann, que hoy son de uso común en la Física y en la comprensión de las funciones de Fourier sin el dominio de las  cuales sería imposible la ingeniería de los software. 

Una vez cuando el doctor Leonel Fernández dijo que su mayor preocupación con nuestra escuela era que nuestros jóvenes escolares no aprendían a “conceptualizar”, se burlaron de él y hasta lo “chotearon” decenas de veces en la televisión. Sin embargo, el expresidente tenía razón, pues  miles de nuestros muchachos no logran superar la prueba PISA, precisamente porque les resulta muy difícil comprender los conceptos envueltos en los reactivos que se les formulan.

   

  


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