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Ramón Enrique Marmolejos

Ramón Enrique Marmolejos


Consecuencias del desprecio al evangelio


  • 26.03.2020 - 12:00 am

“A ti, oh Jehová, levantaré mi alma.  Dios mío, en ti confío; No sea yo avergonzado, No se alegren de mí mis enemigos.  Ciertamente ninguno de cuantos esperan en ti será confundido; Serán avergonzados los que se rebelan sin causa.  Muéstrame, oh Jehová, tus caminos; Enséñame tus sendas.  Encamíname en tu verdad, y enséñame, Porque tú eres el Dios de mi salvación; En ti he esperado todo el día.  Acuérdate, oh Jehová, de tus piedades y de tus misericordias, Que son perpetuas.  De los pecados de mi juventud, y de mis rebeliones, no te acuerdes; Conforme a tu misericordia acuérdate de mí, Por tu bondad, oh Jehová.  Bueno y recto es Jehová; Por tanto, él enseñará a los pecadores el camino.  Encaminará a los humildes por el juicio, Y enseñará a los mansos su carrera.  Todas las sendas de Jehová son misericordia y verdad, Para los que guardan su pacto y sus testimonios.  Por amor de tu nombre, oh Jehová, Perdonarás también mi pecado, que es grande.¨  (Salmos 25:1 – 11)

El supremo creador del universo, Jehová, Dios de toda creación expresa en la biblia muy claramente que Él es un Dios de verdad, y que el que no cree en él, le hace a El mentiroso, por eso debemos prestar mucha atención a esta enseñanza de él: ¨Si recibimos el testimonio de los hombres, mayor es el testimonio de Dios; porque este es el testimonio con que Dios ha testificado acerca de su Hijo. El que cree en el Hijo de Dios, tiene el testimonio en sí mismo; el que no cree a Dios, le ha hecho mentiroso, porque no ha creído en el testimonio que Dios ha dado acerca de su Hijo. Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo.  El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida.¨ (1 Juan 5:9 – 12)

La verdad del evangelio llegó al mundo por medio del Señor Jesucristo, quien es la verdad, y fuera de él no hay otra verdad que nos conduzca a la patria celestial: ¨No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis. Y sabéis a dónde voy, y sabéis el camino. Le dijo Tomás: Señor, no sabemos a dónde vas; ¿cómo, pues, podemos saber el camino? Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais; y desde ahora le conocéis, y le habéis visto.¨ (Juan 14:1 – 7)

Cuando andamos en luz y practicamos la verdad, eso es un indicio de que estamos pisando de manera correcta hacia la patria celestial: ¨El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios. Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas. Mas el que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios.¨ (Juan 3:18 – 21)

La palabra de Dios es fiel y verdadera, y el Señor Jesucristo en la oración intercesora por los suyos nos enseña esta verdad, para que el ser humano ponga su confianza en él y no desprecie su evangelio: ¨He manifestado tu nombre a los hombres que del mundo me diste; tuyos eran, y me los diste, y han guardado tu palabra. Ahora han conocido que todas las cosas que me has dado, proceden de ti; porque las palabras que me diste, les he dado; y ellos las recibieron, y han conocido verdaderamente que salí de ti, y han creído que tú me enviaste.  Yo ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por los que me diste; porque tuyos son, y todo lo mío es tuyo, y lo tuyo mío; y he sido glorificado en ellos. Y ya no estoy en el mundo; mas estos están en el mundo, y yo voy a ti. Padre santo, a los que me has dado, guárdalos en tu nombre, para que sean uno, así como nosotros. Cuando estaba con ellos en el mundo, yo los guardaba en tu nombre; a los que me diste, yo los guardé, y ninguno de ellos se perdió, sino el hijo de perdición, para que la Escritura se cumpliese.  Pero ahora voy a ti; y hablo esto en el mundo, para que tengan mi gozo cumplido en sí mismos. Yo les he dado tu palabra; y el mundo los aborreció, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal. No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad. Como tú me enviaste al mundo, así yo los he enviado al mundo. Y por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad.  Mas no ruego solamente por estos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste.¨  (Juan 17:6 – 21)

Dios nos enseña en la biblia, que es su palabra, que él quiere que todos los seres humanos sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad del evangelio, donde los habitantes de esta tierra serán guiados a la patria celestial, escucha y presta mucha atención a su enseñanza: ¨Júzgame, oh Dios, y defiende mi causa; Líbrame de gente impía, y del hombre engañoso e inicuo.  Pues que tú eres el Dios de mi fortaleza, ¿por qué me has desechado? ¿Por qué andaré enlutado por la opresión del enemigo?  Envía tu luz y tu verdad; estas me guiarán; Me conducirán a tu santo monte, Y a tus moradas.  Entraré al altar de Dios, Al Dios de mi alegría y de mi gozo; Y te alabaré con arpa, oh Dios, Dios mío.  ¿Por qué te abates, oh alma mía, Y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, Salvación mía y Dios mío.¨ (Salmos 43:1 – 5)

Dios tiene control absoluto de todo cuanto sucede en la tierra y nuestra vida está en su mano, por eso debemos confiar en el: ¨Ciertamente cercana está su salvación a los que le temen, Para que habite la gloria en nuestra tierra.  La misericordia y la verdad se encontraron; La justicia y la paz se besaron.  La verdad brotará de la tierra, Y la justicia mirará desde los cielos.¨ (Salmos 85:9 – 11)

Es tiempo de tener Un Encuentro con Dios.

-Todas Estas citas Bíblicas las encontrará en la Biblia Reina Valera 1960-


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