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Hna. Verónica De Sousa

Hna. Verónica De Sousa


¿Cómo se fue organizando la Biblia?


  • 16.09.2019 - 07:29 pm

La semana pasada prometí escribir sobre el cómo se fue organizando la Biblia, ese compendio de textos sagrados que marcan la vida de fe de los judíos, de los cristianos de cualquier denominación e, incluso, algunos de sus libros y personajes, de los musulmanes. Justo porque afirmaba que se empleó al menos 1000 años para su compilación. Posiblemente, fue un chin más.
   
Al inicio, no hubo escritos. La comunidad hebrea solía transmitir su sabiduría y sus experiencias en forma de relatos. Sobre todo, mientras desarrollaban su alfabeto y se alfabetizaba su población. Quizá por eso, la formulación principal de su fe en el Dios único, inicia invitando a la escucha: «Shemá Israel, IHVH Eloeinu, IHVH Ejad»: “Escucha Israel, el Señor es nuestro Dios, el Señor es Uno” (Deuteronomio 6,4).
   
Pero llegó el momento en que, al narrar, los datos ya no eran tan consistentes, Urgía resguardarlos para mantener la pureza de la experiencia de Dios. Y eso hicieron, por inspiración de Dios, los autores sagrados. Toda la Biblia nació de la experiencia de Dios del pueblo hebraico. Los que aún esperan al Mesías reconocen como texto sagrado solo el Antiguo Testamento o el Tanaj. Este fue escrito en hebraico y, algunos trozos, en arameo. También tiene libros o páginas en griego. Son los surgidos en el tiempo del destierro. Ahora, imagínese: si el español ha variado en estas décadas, se han olvidado palabras y se han adoptado incluso otras nacidas en lenguas diversas… ¿cuánto y de qué forma podría haber variado un idioma en unos 1000 años, contando deportaciones, invasiones? Consideremos también época de redacción, lugar de composición, género literario…
   
La Biblia hebraica o Tanaj es una pequeña biblioteca formada por textos compuestos entre los años 1100 y 150 aC, reagrupados y clasificados de la siguiente forma:
1.    Ley o Torah. Un grupo referencial importantísimo: Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio.
2.    Profetas o Nebihim, con los conocidos profetas mayores y menores.
3.    Escritos o Ketubim, donde encontramos los Salmos, Job, Proverbios, Rut, Cantar de los Cantares, Qoélet o Eclesiastés, Lamentaciones, Ester, Daniel, Esdras, Nehemías y Crónicas.

Junto a estos libros, la Biblia católica acoge en el Antiguo Testamento algunos libros compuestos por los hebreos antes de Cristo. Estos son: Judit, Tobías, 1 y 2 Macabeos, Sirácide o Eclesiástico, Sabiduría, Baruc, Carta de Jeremías.
   
Esta diferencia tiene su origen en los primeros decenios de la predicación cristiana. En los dos siglos anteriores a Cristo, en las comunidades hebreas de lengua griega se usaban Tanaj traducidas al griego. La más antigua y autorizada de dichas traducciones era la llamada “De los Setenta”, realizada en Alejandría de Egipto. Esta contiene los siete libros ya citados. En el tiempo de la primera predicación cristiana, esta traducción era proclamada en las sinagogas de lengua griega, que existían incluso en Jerusalén (cf. Hch 6,9). Así pasó a ser usadas por las comunidades cristianas.
   
La exclusión de estos siete libros tuvo su origen hacia finales de la guerra romano-judía, por los años 90-100 de nuestra era. Excluirlos era una forma de marcar diferencia y distancia de los cristianos, considerados como “secta” judía.
   
Todavía podemos seguir hablando de esto. Pero se nos acabó el espacio. ¡Será para la próxima!


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