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Fausto García

Fausto García


¿Cómo quiere vivir? la decisión es suya


  • 17.02.2019 - 04:47 pm

La vida y sus cosas son de forma y de fondo.  Lamentablemente, hay quienes pierden el fondo, por estar guardando “las formas”. (Fausto García)

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Habiendo descubierto la importancia de la mente en el ser humano, no lo he callado, sino que he venido gritándolo en todos los lugares donde he podido, sin que esto implique o signifique que yo sea inmune a la locura o una cualquiera de sus formas más finas, o que pare incluso, no ya en el famoso 28 -Hospital psiquiátrico Padre Billini- pues ya lo cerraron, o en un departamento de salud mental de los que hay habilitados en algunos hospitales del país. Una forma de animar a las gentes que me rodea o con quien me relaciono de alguna manera, es decirle y repetirle, cuantas veces puedo “ESO ES MENTAL…”, lo cual muchos ya han asimilado, y a título de chanzas o no, de vez en cuando, dicen y repiten por sí mismos, “Eso es mental…”.
   
A propósito, -de mal gusto y recuerdo para mí-, también de lamentación, tengo un amigo cuyo oficio es pintor, de quien venía notando hace tiempo, ciertas desarmonías en sus ideas y a quien incluso usaba para algunas tareas menores, como diligencias en una o dos oficinas cercanas.  Pues resulta que hace algo más de un mes, que llamó de una de esas oficinas donde le había enviado, pidiendo a mi asistente que lo fuera a buscar con policía pues si no era así, no salía de allí, ya que lo estaban buscando para matarlo. Se le fue a buscar, aunque sin policía, pero concluí que definitivamente no andaba bien. Al cabo de unos días, una tarde me hizo como diez llamadas, oré por él y con él, y le prometí buscarlo, pues eso me pedía, ya que había un grupo afuera, fuertemente armado, que quería matarlo, me decía.  Realmente no pude ir, pero pude hablar con un pariente y le recomendé llamar al 911, lo que al efecto hicieron y fue llevado e ingresado a salud mental del Cabral y Báez. A la fecha se ha recuperado un poco, pero sigue interno. Les cuento esta triste historia como un botón que muestra parte de lo que nos puede pasar con la “loca de la casa” como le llamaba Santa Teresa.
   
Un segundo relato que podría causarnos hilaridad o también lamentación, nos lo cuenta la doctora Isabel Güell López, en su interesante obra “El cerebro al descubierto”, pag.145”, cuando nos dice que: “Una mujer de 72 años, elegante y educada hasta el extremo de comportarse en todo momento con excesiva contención, siempre correcta…como cada mañana, se había arreglado para salir de compras; algún recado, el mercado…Entró en el bar canturreando. Seis éramos las amigas y las seis nos miramos extrañadas…nos fue besando y abrazando, una por una, si solo hubiera sido eso, ya era hora de que algún día se mostrara alegre y desenfadada, pero llevaba puesto vestido al revés, y el sostén por encima…Quizás había sufrido un golpe en la cabeza, un golpe que en ocasiones puede pasar desapercibido y días después aparecen las complicaciones. Eso es, pensé, a pesar de que la paciente lo negaba…En cuanto vi el resultado del scanner…Algún vaso arterial se había roto…y le había cambiado su personalidad: de introvertida a extrovertida, de pesimista y detallista a alegre e indiferente”.
  
Estoy con algunos orientales, que consideran que la mente que nos libera es la misma mente que nos encadena.  Ella es, digo yo, la misma tipa que rompe los grilletes, que rompe los barrotes y sin necesidad de gritar al mundo ningún grito trinitario de libertad, libertad, patria o muerte, se comporta como tal, vale decir, como un ser enteramente libre. Ella es la misma tipa que cuando decide renunciar a la libertad, se enjaula, se encadena, se encierra tras pesados barrotes, muchas veces no solo vendiendo para ello, a cualquier precio, su preciosa libertad, sino que muchas veces, no la vende, sino que la regala con tal de hacerse esclava.  Y por suerte que es ella y no es el, pues entonces fuera ese tipo, y este priva en galán y muy galán, y como tal hubiera que escucharlo en la fina voz de Roberto Carlos, cantar “Ese tipo soy yo…”.  Parodiándolo, ella que reúne tales características, también nos dice y canta a menudo, “Esa tipa soy yo…”, y lo hace con mucha propiedad.
   
Finalmente, a propósito, en uno de dos viajes que di al Pico Duarte (3,087 metros de altura), acompañaba a varios alumnos del Colegio Bilingüe New Horizons de Santiago, junto a tres de mis hijos, y en uno de los tantos lugares famosos que tiene el trayecto, llamado “La cuesta del arrepentimiento”, mientras le repetía a uno de los hijos de un compadre y amigo, “vamos que eso es mental…palante, eso es mental..” solo me decía una y otra vez, “!mental FAGA!, esto no es fácil, esto no es mental no…, vaya a ver que es mental para usted, pues esto no es mental…!”
 
 

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