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Luciano Filpo

Luciano Filpo


Ciudadanía y Pandemia


  • 20.11.2020 - 12:00 am

La categoría de ciudadanía atañe al ejercicio de derechos civiles, políticos, sociales, colectivos y ambientales. Esta construcción conceptual aparece en Grecia, estuvo asociada a quienes vivían en la ciudad o polis y tenían derecho de participar en las instituciones de la democracia. La democracia también es un aporte del mundo griego al pensamiento y forma de organizarse en el occidente.

En su etimología (democracia) gobierno del pueblo donde participan los hombres libres. Filósofos de la talla de Sócrates y Platón rechazaron la democracia, el sorteo o azar era el mecanismo de escogencia de los funcionarios. Este mecanismo de escogencia permitía que cualquiera ocupará una función pública. Para los filósofos mencionados el poder debía ser ejercido por los virtuosos o mejores quienes habían cultivado el espíritu. Entre los romanos se aspiró al desarrollo de una vida cívica inspirada en el respeto a las instituciones y las leyes. Las sociedades griegas y romanas se habían laicizado con la filosofía y el derecho. El humanismo y la razón, el arete son los horizontes que orientan la vida de un ciudadano en Grecia y Roma. Con el renacimiento se retoman los valores del mundo clásico, el antropocentrismo es la pauta en la nueva sociedad.

El hombre centro de la sociedad. La razón como instrumento de progreso y superación del oscurantismo medieval. Los filósofos contractualitas de la época moderna (Bodin, Grotio, Locke, Rousseau, Montesquieu, Hobbes) delegan en el Estado garantizar el pacto y ejercicio del poder, la soberanía y los derechos. El debate se profundiza respecto a quién es la fuente de ese poder: ¿el soberano o el pueblo? Para algunos filósofos sólo El monarca absoluto puede garantizar la soberanía mientras que para otros es el pueblo la fuente del poder y quién debe ejercer la garantía de los derechos políticos y civiles. Las revoluciones burguesas de Estados Unidos y Francia se inspiran en los principios ilustrados de igualdad, libertad y fraternidad; con dichos principios se elaboran las utopías sociales, la fe y esperanza en el porvenir. En el nuevo contexto se empiezan a promover declaraciones de derechos que fortalecen el ejercicio ciudadano. De derechos naturales y divinos, se establecen decálogos de derechos civiles y políticos primero y sociales y colectivos luego.

Con la Revolución Norteamericana (1776-1783) se elabora la declaración de derechos civiles. El estado debe garantizar la libertad de cultos, el libre tránsito, libertad de expresión, el ejercicio de la justicia y hasta la búsqueda de la felicidad. Por su parte la Revolución Francesa resalta una declaración de los derechos del hombre y el ciudadano también inspirada en los principios de la ilustración, se hablaba de derechos civiles y políticos de forma fundamental. En el siglo XIX, se producen las revoluciones nacionales en Europa se inspiran en el romanticismo, patriotismo y civismo. El amor por la patria estaba a flor de piel. Desde el viejo continente se había construido una noción de superioridad, europeocentrismo, el colonialismo imperialista se repartía a África, Asia y Oceanía, se ejercía influencia comercial en el Caribe y Latinoamérica.

El siglo XX corresponde la explosión y construcción de ciudadanía; Las guerras mundiales dejaron secuelas inenarrables, tras la aparición de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) se crearon los diferentes organismos subsidiarios a la misma (OMS, UNESCO, FAO, UNICEF), fruto de las conculcaciones, vejaciones y violaciones de la integridad de las personas, se produjo en 1948 la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Esto no fue suficiente para garantizar el ejercicio de los derechos ya que depende de la realidad de cada país el cómo garantizar el ejercicio de tales derechos. El estado cuenta con mecanismos de control social que regulan el ejercicio ciudadano. Los post estructuralistas franceses encabezados por Michel Foucault, es su tesis "La microfísica del poder", sostienen que el estado y sus diferentes mecanismos de control social cercenan la libertad de los individuos regulan su existencia y hasta propician proceso de alienación sociocultural. En el mundo occidental han aparecido los códigos garantistas, los derechos humanos van más allá del ejercicio político y civil.

Se hace énfasis en el ejercicio de los derechos individuales de las minorías y grupos excluidos por asuntos étnicos, políticos o religiosos. En la presente coyuntura la pandemia ha puesto en manos de los estados la posibilidad de imponer un estado de excepción confinamiento y regulación de la vida social de forma muy prolongado. El confinamiento profundiza el tema existencial de la gente, el estrés, aburrimiento, comportamiento díscolo de algunos. En este marco la conciencia ciudadana, el comportamiento ético y cívico, compromiso moral son necesarios para vadear esta tormenta que contribuye a distorsionar la vida en sociedad. Los estilos de vida de la postmodernidad basada en hábitos y experiencias nocturnas se han visto entorpecidas con los confinamientos. Esta situación tiene un costo económico, social, emocional. Según el Nobel de economía Joseph Stiglitz, mientras perdure la pandemia sería difícil generar la recuperación de los aparatos productivos. No se debe colocar lo económico por encima de la vida de la gente, pero hay que priorizar el desarrollo de las vacunas que controlen la pandemia y devuelvan parte de la tranquilidad perdida a la ciudadanía. Es momento de cooperar para que los brotes se controlen y se recupere la confianza así como la posibilidad de desarrollar la vida social sin traumas.

El autor es Dr. En educación.


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