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Ubi Rivas

Ubi Rivas


Celebremos al Príamo modélico, no solo lamentar su partida


  • 12.08.2020 - 12:00 am

Con el deceso este seis de agosto de Príamo Rodríguez Castillo debemos celebrar el trayecto de su vida modélica, anatema y garrocha para pusilánimes e indecisos, en vez de lamentar su partida sin retorno, que gravitará por siempre en los escenarios del emprendedurismo, la educación, y la acerada voluntad de crecer, y constituirse modélico.

Por medio de su esposa, hoy viuda, Ingrid González, seguía por correo electrónico el quebranto de covid l9 de Príamo, elevando preces a Yavé por total recuperación de su preciosa salud, perdiendo su única gran disputa por su salud, provocando su colapso.

Traté breve a este caballero sin capa ni espada, pero con un coraje superior a esos atuendos que caballeros medievales medían sus disputas en duelos, la mayoría por minucias, que nunca fue óbice para ponderar su valor enfrentando adversidades, que fueron como piedras con las que todos tropezamos, y en vez de solo caer, consiguieron que avancemos más rápido hacia planeados objetivos.

Todos conocemos a Príamo Rodríguez Castillo, consagrado sembrador de luces como educador, forjando UTESA, completando diseminar la luz del saber por el esplendente faro de La Información, el gran diario santiaguense, cibaeño y nacional, que adquirió hace varios años.

Pocos conocen a Príamo Rodríguez Castillo en su etapa de libélula para evolucionar mariposa, cuando suspendida su beca en Bogotá, Colombia, por el derrocamiento del presidente Juan Bosch, permaneció estudiando en la capital colombiana, empleándose como jardinero, durmiendo en el cuartico de domésticos de su empleador, acicalando el jardín, lavando los carros y bañando el perro y los caballos del opulento dueño.

Fue la fragua que templó el carácter y el cosmos de un “winner, meld self man,” visionario, emprendedor, fusionado con su formación profesional, no solo creó riquezas y difundió el saber por dos espléndidos reflectores, sino, además, haciendo camino al andar, y desbrozando veredas saturadas de abrojos, dificultades y valladares, devino modélico y dechado para generaciones interminables, sobre todo, estudiantes.

Es por esa infinita vastedad de ejemplos altruistas por donde debemos permanentemente, celebrar la vida de Príamo Rodríguez Castillo, esquivando el monopolio del pesar por su partida, que sentimos todos, pero que no es lo determinante en su espléndido accionar, recordando a la eximia actriz norteamericana Mae West al postular:

“Solo vivimos una vez, pero si lo hacemos bien, con una sola vez es suficiente”.

Paz y gloria eternas a Príamo Rodríguez Castillo, nato y neto triunfador, referencial hijo del pueblo, sin apellidos sonoros ni prosapia, sin servirse del poder político, escaló la celebridad, honró la decencia, difundió el saber, y marcó un hito en la conducta y cultura dominicana.


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