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Josefina Almánzar

Josefina Almánzar


Campamentos por los derechos de las mujeres


  • 16.04.2021 - 12:00 am

El pasado domingo 11 de abril se cumplió un mes del campamento que levantamos las mujeres en la capital de nuestro país en defensa de los derechos por la vida, la salud, la dignidad, la integridad física, el libre desarrollo de la personalidad, entre otros derechos más, de las niñas, adolescentes y mujeres.  

Un mes bajo sol, lluvias, sereno, brisa, calor, un mes de acampar en la resistencia y en la exigencia de reclamar unos derechos que ya han sido conquistados y por tanto consagrados en nuestro texto constitucional y que el mismo Estado dominicano ha reconocido mediante Acuerdos, Convenios y Tratados Internacionales donde se ha comprometido a garantizar y a efectivizar los mismos.  

Igualmente, este miércoles 14 de abril en la ciudad de Santiago se montó un Campamento Rodante por la vida, la salud y la dignidad de las niñas, adolescentes y mujeres en el Parque Duarte donde fui invitada a conversar como abogada, activista feminista e integrante de la Comisión de Genero de Alianza País Santiago, junto a la sicóloga clínica Rosa Milagros Rojas Santos y la abogada María Alejandra Veras Pola en una modalidad diferente de conversación tomándonos un  delicioso chocolate acompañada de torta de maíz, rodeada de los hermosos árboles que adornan el parque sobre: Despenalizar causales para vivir en dignidad: Aspectos psicológicos y legales.  

Fue de mucha satisfacción en el plano personal ser parte de esta conversación con la gente del pueblo allí presente, esa gente que camina y circula por nuestras calles, esa ciudadanía de a pie que es la más afectada en las tomas de decisiones de políticas públicas que vulneran sus derechos fundamentales.  

Conversamos de que las palabras vida, salud, dignidad, integridad física, libre desarrollo de la personalidad no solo son palabras que lanzamos al viento, son derechos por los cuales hemos luchado históricamente, pero más aún son compromisos, obligaciones, que el Estado dominicano tiene con las niñas, adolescentes, mujeres como lo establecen los artículos 7 y 8 de nuestra Constitución.  

Igualmente hicimos un recorrido por el texto constitucional y esos artículos que deben interpretarse de manera integral pues la Constitución es una exposición enunciativa de derechos, no es limitativa de derechos. Caminamos por el Bloque de la Constitucionalidad, hicimos esa mirada de su finalidad como protector de los Acuerdos y Tratados Internacionales que firma el Estado dominicano y que una vez ratificados por el Poder Legislativo entran a formar parte del ordenamiento jurídico dominicano adquiriendo la misma jerarquía que el texto constitucional.  

Llegamos a la conclusión de que  la Constitución dominicana es clara con relación a establecer y consagrar los derechos, el Código Penal no se ha aprobado simplemente por negación a reconocer a la mujer como sujeta plena de derechos porque el Estado dominicano ha sido incapaz de poner en primer lugar los derechos de las mujeres, porque no hay un compromiso real con esos derechos y sigue reinando la doble moral, la hipocresía, la complacencia a sectores particulares en perjuicio de la vida, de la salud, la dignidad de las mujeres más pobres y desvalidas del país, pues al final del día es sobre sus hombros donde recae y se aplica la ley.  

Felicitamos y agradecemos estos espacios de encuentros, de conversación donde la educación sobre nuestros derechos fundamentales, la concientización de la ciudadanía a no tener miedo de defender sus derechos, a protestar por lo que le pertenece por el simple hecho de nacer como una persona viva y viable han florecido en esta primavera del 2021.  

Acampar en estos campamentos fijos y rodantes nos pone de frente al debate en temas fundamentales en una sociedad que se resiste avanzar, que se resiste a romper con cadenas que la mantiene en el oscurantismo, que se resiste a vivir de cara al sol para continuar meciendo la cuna en bajo la tiniebla de la noche.  

Como dice una frase del libro Como Agua Para Chocolate de Laura Esquivel: “Lo malo de llorar cuando uno pica cebolla no es el simple hecho de llorar, sino que a veces uno empieza, como quien dice, se pica, y ya no puede parar.”  

Ya no podemos parar, las causales van hasta que existan en nuestra legislación penal.  

La autora es abogada y docente universitaria.


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