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Luciano Filpo

Luciano Filpo


Caamaño en la historia contemporánea


  • 19.02.2021 - 12:00 am

La historiografía dominicana suele referirse a la Historia Contemporánea del País, al periodo que va más allá o a partir de la ocupación norteamericana de 1916-1924. La formación social y las estructuras productivas de ese momento han mostrado un rezago histórico, arritmia Histórico-cultural, otros hablarán de pesimismo, de la necesidad de apelar a la mano bienhechora de una figura providencial, mesiánica, taumaturgica, capaz de eclipsar la voluntad y el sentimiento identitario de la gente.   

En este marco histórico de la sociedad dominicana hay grandes temas como la Era de Trujillo, la guerra de abril, los 12 años de Balaguer, o el periodo de la crisis hegemónica entre 1961-1965. Son los momentos que más páginas y preocupaciones han generado en la intelectualidad o en las peñas culturales donde se reflexiona acerca del devenir político, económico y sociocultural en República Dominicana. En relación a La Importancia de momento y eventos históricos, el historiador y metodólogo francés Fernand Braudel establece una división del tiempo histórico: un periodo de corta duración corresponde con un hecho histórico; un estadio que abarca varios hechos y una mediana duración constituye una coyuntura, mientras que un conjunto de eventos a lo largo de una etapa y extensa duración se denomina estructura.

La guerra de abril de 1965, evento que enfrenta a las fuerzas armadas, por un lado, entre golpistas y constitucionalistas, así como a los constitucionalistas y parte de la población contra las tropas norteamericanas y los sectores golpistas de los cuerpos castrenses, es considerado el evento más trascendente de la Historia Contemporánea de República Dominicana. En el plano Internacional unos conjuntos de hechos marcan nuevos hitos en la interpretación histórica y las nuevas coyunturas de esa época. El mayo francés de 1968, La Primavera de Praga, los movimientos estudiantiles, la guerra de Vietnam. Joseph Fontana escribe la Historia del hombre, donde habla de los estragos que generan los eventos que se suceden en el siglo XX, que producen traumas sociales, generacionales, morales y existenciales.

En la Historia Contemporánea criolla sobresalen héroes y traidores: Manolo Tavares, Juan Bosch, Joaquín Balaguer, Francis Caamaño, Amaury German. La Historia es la Madre de la vida decía Cicerón, es la disciplina que procura ilustrar y coadyuvar a interpretar y comprender la vinculación del pasado con el presente, así como el rol de algunos hombres en determinadas coyunturas. Francis Caamaño es una de esas figuras históricas que despierta pasiones, amnesia y otras manifestaciones entre los espectadores y actores sociales. Es la figura que emerge del casi anonimato para erguirse en la expresión del nacionalismo y patriotismo frente a las tropas tutelares del vecino del norte, que vienen a imponer la paz de los sepulcros entre los dominicanos, a provocar más de tres mil muertes de civiles.

Francis Caamaño levanta la dignidad del pueblo al enfrentar al invasor estadounidense, al desafiar la humillación del embajador Taples Benet, al resistir durante cinco meses una guerra desigual. La contienda bélica no pudo extenderse más allá de Santo Domingo, no obstante, hubo algunos intentos de expandirla, pero la paz de sepulcros empezó a expresarse de forma brutal contra quienes asumieron la defensa de la soberanía.

Francis Caamaño fue enviado como agregado militar a Londres, desde donde huye de forma clandestina para dedicarse a la creación de una entidad insurgente capaz de combatir con los aparatos coercitivos del Estado. Los grupos de izquierda y la parte liberal del PRD sabían de los preparativos de un movimiento conspirativo a principio de los años setenta. Para enero de 1972, los organismos de seguridad del Estado con la asesoría y asistencia tecnológica de la CIA, desarticularon el grupo de Los Palmeros de Amaury German Aristy, quienes prepararían las condiciones para el retorno del comandante Francis o Román. En febrero de 1973 se produce el desembarco guerrillero de Playa Caracoles, una Inmolación, una persecución brutal, una nueva operación limpieza.

A los 14 días se producía el fusilamiento de Caamaño y parte de sus compañeros (16-2-1973). Se apagaba una figura icónica en la Historia Contemporánea Dominicana. La Historia postmoderna es la historia del fragmento, de la atomización, de los micro relatos. No es el fin de la Historia como planteó Francis Fukuyama después de la guerra, pero estamos en una coyuntura donde la memoria social y colectiva cada vez se hace más difusa. Mario Carretero reúne un conjunto de ensayos acerca de la necesidad de promover la recuperación de la memoria histórica. Un pueblo sin memoria histórica es una tabula rasa que puede ser moldeable por agentes foráneos o licenciosos. La figura de Francis Caamaño se debe reivindicar y colocar en el panteón nacional como el héroe que defendió la soberanía y la dignidad del pueblo dominicano frente a la intromisión y las botas homicidas del Tío Sam. “Los pueblos que olvidan su Historia están condenados a repetirla”.

El autor es Dr. en Educación


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