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Fausto García

Fausto García


Asesinato Oberto Gómez desnuda “Modernidad” de la justicia dominicana 2-2


  • 02.11.2020 - 12:00 am

“Siempre tengo algo por hacer, pues no tener nada que hacer, es algo por hacer¨. (Fausto García). 

Al ver aquella escena, de lejos, pues no quise acercarme a tan lamentable teatro de la justicia dominicana, recordaba dos momentos en mi vida que nunca olvido. Uno es cuando en mis años mozos, iba con mi padre al mercado, Hospedaje Yaque en Santiago, donde la carne y los víveres se envuelven justamente en esas mismas fundas plásticas desde donde sacaba la Fiscalía de Mao esas significativas “pruebas”, sin ningún tipo de reparo o miramientos, tomándolas en sus manos, sin ni siquiera un guante puesto por respeto al Covid-19, y a aquello de las huellas en los objetos de todo crimen, y a lo que el más mortal está acostumbrado a ver al menos en las películas.  A este respecto me decía una ciudadana común que se me acercó al final y que tenía décadas que no iba a un tribunal, que como era posible todo aquello, que si así eran las cosas en nuestra justicia. Una segunda es, que siendo aún estudiante de derecho (1984-5), -me gustaba ir a las audiencias penales, era un apasionado de esa materia, pero la práctica y la vetustez de nuestras leyes se llevaron mi pasión- estando en una audiencia de un asesinato justamente (Primera Sala Penal de Santiago, en el viejo palacio de Justicia, de la calle San Luis, siendo don Israel el secretario, y la magistrada doña Fanny Cervantes, juez) la fiscalía desenfundó (sacó de una funda plástica negra), de igual modo, el alma homicida: un puñal de los denominados “mata vaca”.  Había sido un asesinato u homicidio en uno de los barrios populoso de Santiago, y al terminar la audiencia, el preso, como se le llamaba en esa época, fue sacado por el despacho de la juez, por su protección.  Recuerdo que, al ver aquello, una mulata o molleta  como decimos, de unos 6 pies, y al parecer pariente del muerto, se puso de pie en el salón de audiencia, y desde el fondo, y a todo pulmón, por encima de todos los que estaban allí y de la solemnidad de la audiencia, gritó: “no te preocupes hijo de…coge brillo ahí, que el mojo te llega…”  Nunca olvidé aquel episodio, el cual, a 35 años, recuerdo y revivo al verlo prácticamente repetirse igual, en el horrendo crimen de Oberto Gómez. 

Para terminar, porque es justo, dirán muchos, todo lo anterior me sitúa y no logro mentalmente encajarme en ella, ante la realidad de que Oberto creó y forjó a fuerza de toga y birrete, así como de machete e instrumentos de labranzas de la tierra, una familia ejemplar, tres hijos ya profesionales, empezando a dar frutos cuando él fue derribado por la maldad y el pecado del hombre, uno de ellos injertado en el sistema judicial, dando ya servicios a la sociedad desde ahí; dos de sus hermanos servidores de la justicia, como jueces en distintas áreas, con una hoja de honradez intachable, además de cualquier otra virtud, valores todos inculcados por sus padres, don Oberto y doña Rafaela, todavía vivos, cuyo legado a sus hijos, nietos y biznietos, está ahí como todo un tesoro y leyenda para las presentes y futuras generaciones, sobre todo, en estos tiempos o época en que el afán de lucro, y deseos por las cosas materiales han llevado al hombre al desenfreno, al extremo que a donde debe ir a servir, como los puestos públicos, ha ido a SERVIRSE con las cucharas grandes, a robarse impunemente el dinero del pueblo que debió invertirse en sectores como la Justicia, para que hoy no tengamos uno de los poderes del Estado, el Judicial, viviendo en la pobreza y desvergüenza que lo caracterizan como obsoleto y atrapado en el laberinto de las migajas de un presupuesto que por décadas le ha asignado el Ejecutivo, y sin encontrar por sus pasos, hombres de pantalones, como dicen los viejos de los campos, que se empantalonen y luchen por rescatar esa cenicienta dormida, como lo es la justicia dominicana, ya que solo los pueblos que logran instaurar el imperio de la ley, progresan. 

Presidente Luis Abinader, magistrada procuradora general, doña Mirian German y señores del Consejo del Poder Judicial, es tiempo de una justicia realmente independiente, pero también de calidad y moderna, dotada de todos los medios e instrumentos para aplicar y hacer cumplir las leyes en un estado realmente de derecho, donde los ciudadanos no tengan que vivir lo que hoy vive impotentemente la familia de Oberto Gómez Gil, por cuya memoria, les pido públicamente, en mi nombre propio y de toda ella, que se ordene una investigación real y a fondo de tan horrendo crimen, el cual no debe quedar impune. 

Si por todo lo anterior no fuere necesario, al menos háganlo, todo lo que pido, por este último hecho: el padre de Oberto hijo, don Oberto Gómez, fue senador de la República y también gobernador en Mao, en los gobiernos del Dr. Balaguer.  Retirado del escenario político hace varios años, y con quien cultivo una gran amistad, parida por la existencia de su hijo, y viviendo en una zona semi rural  de Santiago, por décadas, lo veo, proyecto y proyectaré mientras vida tenga, viviendo y disfrutando a sus anchas de la gran fortuna acumulada mientras fue servidor público, y que no es otra que esta: unas cuantas tareas de tierras, con un rancho como vivienda, construido a retazos, con muchas flores y jardines por los lados, algunas aves, ganado vacuno para la leche, los “marranitos” de diciembre y el cultivo de víveres para la familia, al estilo don Pepe Mujica en Uruguay, y donde tampoco faltan los perros, y donde hay un objeto, reliquia, que pido a los hijos, enarbolen en un monumento para la posteridad: su gran limosina o Ferrari de la época, un carro Peugeot 505, -modelo 75-78- único que le vi tener por décadas y que nunca cambió, y que usó hasta que pudo correr, y que hace años, su chasis y parte de su carrocería sirve de nido para las gallinas poner huevos.  ¡Cuánta honradez en un hombre y en una familia!  Ella es un emblema que ha de servir para seguir clamando y que los de turno nos den, una JUSTICIA INDEPENDIENTE, dotada de modernidad, eficiencia, decoro y garantista de los derechos de todas las partes. (faustogarcia2003@yahoo.com). 


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