Comentarios Recientes

0
Fausto García

Fausto García


Asesinato Oberto Gómez desnuda “Modernidad” de la justicia Dominicana


  • 19.10.2020 - 12:00 am

“Siempre tengo algo por hacer, pues no tener nada que hacer, es algo por hacer¨. (Fausto García).    (1 de 2)

A propósito de cumplirse el día 14, el primer mes del asesinato de Oberto Gómez, y siendo el mismo, además de un amigo y hermano, uno de mis asiduos lectores, produzco esta reflexión, denuncia y llamado, para de alguna manera honrar así su memoria.  Adelanto, que esta versión es menos extensa, -aunque larga- porque va para algunos medios, que la que tengo para otros fines. Ya el mismo día del hecho, no pude hacer otra cosa, en el instante mismo de tener conocimiento de tan vil asesinato, que coger mis herramientas, -lápiz y papel- para pelear con ellas, pues son las que Dios ha puesto en mis manos, y publiqué “Hasta pronto Oberto Gómez (Hijo), Obertico…”  

  No sé si con algún propósito o pura coincidencia, pero justamente el día de su novenario, luego de este, tuvo lugar la audiencia virtual en el Palacio de Justicia de Mao, de la medida de coerción, en la que estuvieron presentes su esposa, sus hijos, sus hermanos, y algunos familiares y amigos, pues del novenario fuimos invitados para dicho lugar. Para que se entienda mejor lo que voy a decir al final, vuelvo atrás y relato brevemente esta historia dramática que rodeó aquel hecho tan luctuoso y bochornoso.  A decir de los hechos relatados por la misma Fiscalía de Mao, el asesinato ocurrió a eso de las 9:15 de la mañana del día 14/9/2020, -en el culto católico día de la Santa Cruz-, y en él, al parecer participaron dos vecinos haitianos con quienes, junto a otros, Oberto compartió, incluso, un desayuno que le llevó ese día a la finca donde fue cruelmente descuartizado, sin ningún motivo aparente, más que un presunto robo, pero que al margen de esa versión oficial, se cuela otra que le da más justificación al hecho, y es que al parecer hubo y hay manos intelectuales detrás, pues en la forma que ocurrió y las razones dadas no encajan en la lógica humana.

  Pero bien, cual que fueran los motivos, el punto central es que la muerte ocurre aproximadamente a las 9:15 a. m., como dije, y desde esa hora hasta las 5:00 de la tarde, vale decir, por casi 8 horas, el cuerpo inerte de Oberto Gómez Gil, labrador empedernido de la tierra y afanoso hacendado de labores agrícolas y ganaderas, como paradojas de la vida, -humanamente hablando-, pero tal vez en su sentido más lógico de la naturaleza o la creación, estuvo abonando con su sangre aquella tierra a la que le extrajo tantos beneficios al cultivarla y hacerla parir en las más adversas de las situaciones, como queriendo ella, la tierra, decirle: “…dame o devuélveme parte de ti, con tu sangre, yo que a ti tanto te he dado, sí a ti, que me hiciste parirte tantos frutos, para lo cual tuve que hacer tantos esfuerzos, muchas veces sin poder, pero con la asistencia de tus manos y tu sudor, tal cual lo hacían las comadronas al asistir en los partos a nuestras mujeres parturientas en las zonas rurales, para traer como yo: flores, semillas, frutos, vidas al mundo. Sí a un mundo que hoy se afana por justamente abortar y destruir la vida, llegando a extremos de pasarse décadas, en este, tu país, discutiendo cobardemente la aprobación de un código Penal moderno, a tono con los nuevos tiempos y las nuevas modalidades de los crimines y delitos que nos ha traído la tecnología y la postmodernidad. Quise quedarme o sintonizar tanto contigo, que tu cuerpo fue sacado en la cama de una camioneta, tal cual, sacaste tu muchas veces, la mayoría de mis frutos…” 

  Aquel fatídico día, el cuerpo de Oberto Gómez Gil se desangró allá en aquella tierra con la que había hecho tanta empatía.  Y se desangró porque duró 8 horas esperando que llegara un personal médico forense y judicial que lo levantara, pero que nunca llegó porque la Región de la Línea Noroeste entera, no cuenta con ningún tipo de departamento, personal humano ni equipos de ningún tipo, ni siquiera ambulancias que puedan dar servicios para esos casos ni otros de iguales o menores urgencias.  Según radio bemba, el patólogo de la zona tenía el Covid, el Inacif de Santiago tenía otras emergencias y no fue sino hasta esa hora que pudieron llegar justamente de Santiago.  

El día de su efímero velatorio en la Funeraria Blandino, -15-9-20, a eso de las 5 de la tarde, cuando pudo ser expuesto al público su cadáver, bajo el impulso de todos los sentimientos y pensamientos allí desatados al chocar los ojos y la conciencia humana con una realidad anunciada pero que no se había visto o vivido tan crudamente como ya en el ataúd, una ciudadana, -cuyo nombre ignoro, pero que por lo expresado allí parecería pertenecer a alguna institución pública, o muy impactada por el hecho, dejó brotar su impotencia y dijo a todo pulmón: “…yo hice no sé cuántas llamadas a todos los lugares y nada conseguí, ni siquiera un oficial de la policía pudieron enviar a la escena del crimen, ya al final iban a enviar dizque a uno del Cefront, que me lo digan a mí que enviaron a alguien, allí no hubo nadie, allí no llegó nadie, ese es el maldito código liniero que se nos aplica a nosotros, no somos merecedores de nada…”  ¡Mas impotencia e indignación en una mujer, también madre supongo, no podía haber!

Y para galardonar con todos los méritos la modernidad de nuestra justicia, a aquella escena del crimen llegó todo el público que quiso llegar, sin ser mínimamente protegida la escena del crimen, ni mucho menos se hicieron o tomaron a tiempo por parte de la justicia maeña las debidas diligencias en tiempo oportuno para preservar las pruebas y capturar a tiempo los responsable del hecho, dando pie, como es natural, a que emprendiera la huida, el hasta ahora autor material del mismo, quien en tantas horas tuvo tiempo no solo de llegar a su país natal e internarse en su muy parecida población y confundirse con ella hasta perderse como se perdería un objeto negro en la más profunda oscuridad de una noche totalmente oscura.

Pero las cosas no se quedan ahí, lo bueno que destaca la “modernidad” de nuestra justicia, puesta al desnudo con el asesinato de Oberto Gómez Gil, llegó con todo y sus merecidos trofeos, con el conocimiento de la medida de coerción contra uno de los implicados.  La misma se llevó a cabo de modo virtual, por tanto, a distancia las partes.  De lejos (al parecer desde la cárcel publica) oía al imputado puerilmente defenderse de los hechos que se le imputaban, al igual que a su abogada de oficio.  De cerca, la sala improvisadamente “habilitada” por la Fiscalía de Mao para conocer la audiencia, con muchos asistentes, de los ya descritos, pero con el cuadro muy pintoresco siguiente: dos representantes del ministerio público, uno de ellos, la hembra, asumía la representación de la sociedad en el caso, con un celular (supongo el personal) como monitor y cámara para dicha audiencia, en torno al cual ella y los parientes más cercanos de la víctima, tenían que inclinarse para ver y oír a distancia al acusado, lo mismo que a la juez que “presidía” en esas circunstancias precarias y cuestionables aquella “solemne audiencia oral, pública y contradictoria” como mandan la Constitución y las leyes, y como si todavía no bastara esta escena matizada además por el cuadro desesperanzador vivido por sus familias que albergaban que “se hiciera justicia”, sobresalía la escena aquella donde la citada fiscal al momento de mostrar a la juez y demás partes en su “moderno celular” las pruebas que tenía en el caso de referencia, desenfundaba el colín utilizado para el crimen y dos celulares ocupados en la vivienda del prófugo, entre otras pruebas.  


Comentarios

Name of User
Sé el primero en comentar

Ir arriba