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José Jordi Veras R.

José Jordi Veras R.


Ante una gran nación


  • 26.08.2019 - 07:59 pm

Hace unos días me tocó la dicha de haber pasado unas largas vacaciones en Canadá y visitamos unas cuatro de sus grandes provincias, algunas de sus más importantes ciudades.  En Quebec, la ciudad de Montreal, el mismo Quebec viejo; y  el municipio de Mont-Tremblant; Otawa, su capital política y administrativa; Columbia Británica, con su capital Victoria y a Vancouver una de sus ciudades más pobladas (muchos asiáticos e hindúes); En la provincia de Ontario, con Toronto, una gran metrópolis y la capital mencionada más arriba.
   
Esta experiencia resultó gratificante porque  si bien  es cierto que hace unos veinte años visitamos ese país por primera vez, es mucho lo que ha cambiado, sin embargo, mantiene unos elementos que la siguen haciendo un punto a ser referencia de buena convivencia y que tiene los signos de una real nación desarrollada.
   
Alguien decía que el desarrollo de un país se mide más que todo, por la forma en qué piensan sus conciudadanos. Y poder palpar y sentir, el respecto a las normas en cada situación de la vida diaria entre sus habitantes y como lo muestran a todo el que llega como visitante, y sobre todo aquel, que como quien escribe, no busca ir como un simple turista. Es impresionante ver como en su calles no se siente al que circula en los vehículos utilizar la bocina de sus transportes en forma desmedida y es prácticamente ausente, esto porque en su gran mayoría, respetan las leyes de tránsito y eso transmite a todo mundo ese mismo comportamiento.
   
Ver y palpar la limpieza de sus calles, no importa donde te encuentres. Son rabiosos amantes del medio ambiente y lo practican. Buscan que cada una de sus ciudadaes y municipios, al menos los que visite que fueron
muchos, se encuentran en contacto amigable con la naturaleza, tanto en flora como fauna. El buen trato entre sus pares y aún los que no, llega al de los animales.
   
Su seguridad en las calles es tal que puedes estar caminando en horas ‪de la noche‬ y no sentirte con preocupación o cuidado. Es tal la tranquilidad y paz que se siente, que uno que está acostumbrado al bullicio y el desorden, piensa que algo extraño pasa y es todo esa buena combinación que la hace deseable.
   
La impresión que ofrecen con su comportamiento los canadienses es de que viven la vida sin prisa y en calma, es poisble que todo se deba a que tienen la mayor parte de los servicios de salud y escuela resuelta y que el Estado se ocupa. Al parecer han podido lograr buena simbiosis de su socialismo con el capitalismo.
   
A grandes rasgos se puede percibir que todo aquello que se puede ver logrado tiene su base y fundamento en la gran educación que poseen y que han mantenido la marcha de un objetivo común con respeto a las instituciones y sus normas.
  
 Quedamos, mi pequeña familia y quien escribe, gratamente sorprendidos en la mejor manera, de la gran nación que resulta ser Canadá, que bien merece ser visitada y verla como una alternativa diferente a lo que estamos acostumbrados. Y de qué es posible llegar al verdadero desarrrollo por medio del respeto al orden, las normas, sobretodo por medio de la educación.


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