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Josefina Almánzar

Josefina Almánzar


Ante un sistema de corrupción


  • 12.09.2019 - 07:08 pm

Lamentablemente nuestro país ha llegado a un estado de corrupción tal que parece que se ha ganado la posición del modelo a seguir en todos los aspectos de la vida cotidiana.
   
A diario escucho decir que tenemos que prostituirnos y corrompernos porque así funciona el sistema.  Quien no lo hace es marginado y arropado por el mismo porque se le cierran las puertas y no hay avances.
   
Estas declaraciones, que a menudo reflejamos a través de nuestros diversos comportamientos, parecen indicar que todo está perdido y no hay nada que hacer.   Según el sistema todos y todas somos corruptos o  se nos puede vender y comprar con mucha facilidad.
  
 Aunque parezca soñadora, ilusa, utópica como muchas veces me definen algunas personas, prefiero, ante un sistema corrupto afianzar y emular los valores y principios que de esos hombres y mujeres fundadores de nuestra patria.  Opto por tentar al demonio y decirle que no todos y todas podemos ser comprados ni ser sujetos susceptibles de ser corrompidos.
   
Prefiero decirle a la corrupción que el espejismo que vende y que ofrece oprimiendo a los desvalidos, presentándose como la única opción y el único camino a seguir es sólo eso, espejismo que todavía somos valientes y que estamos dispuestos a enfrentarla con toda el coraje y la dignidad que tenemos.
    
Ante un sistema de corrupción que se me brinda en el día a día prefiero exaltar a los grandes líderes y lideresas de nuestro país y de otros países con experiencias similares a la nuestra que han entregado su vida por una causa, por un ideal, que se sacrificaron por los sueños colectivos de nuestra patria, despertando del sueño, del letargo en que muchas veces se convierte la vida.
    
Eso tenemos que hacer, convertirnos en una ciudadanía responsable y empoderada. Una ciudadanía que tome las riendas de su futuro y no permita que su país termine de hundirse en un abismo sin retorno. Hay que tener coraje y valentía para hacerlo, para salir de la comodidad, indiferencia y apatías donde la misma corrupción nos envuelve y teje sus hilos. Es tiempo de parar, es tiempo de vernos y tomar decisiones importantes y determinantes para el futuro de nuestro país. Es tiempo de elegir opciones decentes, reales, democráticas. Opciones que representen los intereses comunes y colectivos de nuestro país. Ya basta de dejarnos arrastrar, de dejarnos arropar por las quejas, mirando desde el otro lado de la acera a los enemigos del país robárselo todo y acabando con todo.
 
¡Es tiempo de que el cambio democrático suceda! ¡Hagámoslo ya!

 La autora es Abogada y docente universitaria.


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