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Luis Alberto De León Alcántara

Luis Alberto De León Alcántara


Ante el coronavirus, siempre la prioridad...


  • 30.07.2020 - 12:00 am

“Vive cada día como si fuera el último”. Esa es una expresión muy conocida en nuestros ambientes sociales. La gente suele repetirla de forma diversa, a veces hasta inconscientemente, porque somos hijos de la muerte, y en un abrir y cerrar de ojos puede que dejemos de existir. Pero como estamos sumergidos en muchas cosas, atentos a miles de detalles, la vida se nos escapa, se dispersa y es común dejar las cosas para “después”, por creer que no es el momento oportuno. Tanto es así, que en ocasiones creemos que es la vida que debe esperarnos a nosotros, en vez de ir tras ella. 

Es bueno siempre recordar que posponer las cosas no es de sabios, cada circunstancia debe ser aprovechada y vivida lo mejor posible. Dejar todo para después, puede que corramos el riesgo no más tarde no hacer nada. Ya lo dice una reflexión muy conocida, “después el café se enfría, la prioridad cambia, el encanto se pierde, temprano se convierte en tarde, la añoranza pasa, las cosas cambian, los hijos crecen, la gente envejece, el día es noche, después la vida se acaba,... como si "después" fuera mejor”.  

Creo que ese “después…”, es el primer signo que va destruyendo lentamente nuestra perspectiva sobre la vida, nos va quitando las motivaciones fundamentales para encontrar una razón fuerte y segura para seguir creyendo en nosotros y en los demás. A lo mejor se opta por el “luego” y no por el  “ahora”, porque tenemos miedo, es difícil enfrentarse a los retos que nos va presentando la sociedad y el mundo, pero encarar la vida es de valientes, huir es de cobardes.  

Por eso, ante la pandemia que nos afecta y ha cambiado toda nuestra existencia a un ritmo de 360 grados, hay que priorizar, colocar cada cosa en sitio, sacar tiempo para responder lo siguiente, ¿en qué pie estamos parados?, ¿dónde hemos enfocado nuestra felicidad?, ¿cuáles son las realidades verdaderamente importante dentro de esta pandemia?, ¿a qué le dedico más tiempo en estos momentos? De igual modo es importantísimo mirarse en el espejo y preguntarse, además, ¿en qué estoy invirtiendo lo que soy y lo que tengo?  

No podemos seguir dejando todo para el último aliento vital ni mucho menos cuando ya solo nos queden lágrimas y lamentos en el rostro. Hay que reinventarse, cambiar los esquemas de vida que no están funcionando, eso que nos estacan. Tenemos que dejar de hacer lo mismo, y probar nuevas rutas, transitar nuevos caminos, para así conseguir lo que anhela nuestro corazón. Es justo entonces que el sacrificio se mire, no como un obstáculo, sino como la ocasión perfecta para comprobar de lo que somos capaces cuando queremos y deseamos algo. Pero debemos comenzar ahora, no mañana, ni  tampoco cuando aparezca el ánimo, el deseo, porque cuando se ama lo que se quiere, no hay excusas, solo propósitos y un horizonte por alcanzar.


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