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Pedro Mendoza

Pedro Mendoza


¿Adónde arranca la tragedia feminicidios y suicidios? 1-2


  • 18.11.2019 - 03:59 pm

“Dos fenómenos dolorosos y horrorosos estremecen a la sociedad dominicana: Los feminicidios y los suicidios, situación que amerita que autoridades, científicos, académicos e investigadores estudien a profundidad la problemática, en procura de identificar las causas reales que provocan las actitudes violentas del hombre.   Es urgente elaborar un diagnóstico que muestre una radiografía social que permita describir los factores que influyan para que personas decidan matar a semejantes y que otras opten por suicidarse”. 

Con el párrafo anterior inicia su editorial LA INFORMACION del día 11 del mes en curso, titulado “Feminicidios y suicidios”.  A pesar de que durante los últimos años he publicado en este mismo diario varios artículos llamando la atención a la sociedad y al Estado sobre como casi sin oposición decenas de hombres violentos y celosos suprimen la vida de sus esposas y exposas, los últimos de los cuales se publicaron el 14 de agosto del 2017 con los títulos “La debilidad de la medida de  protección a la mujer maltratada” y “Los tres tipos de violencia doméstica existentes en la RD, el 5/5/2019,  la verdad es que los contenidos de esos artículos no han provocado siquiera un mínimo interés en las instituciones estatales frente a la sangre derramada por cientos de nobles y generosas mujeres y madres cuyas vidas han sido acortadas por la bala o el cuchillo de un marido asesino. 

El último de esos dos artículos lo concluí así, me cito: La epidemia de feminicidios no descenderá hasta que el Servicio Nacional de Salud, la Procuraduría, el Ministerio de la Mujer, el Ministerio de Educación y la Policía comprendan que la violencia doméstica demanda un abordaje terapéutico total centrado en el diagnóstico causal, comprensión y manejo de los rasgos de temperamento, estilo de convivencia, tipos de personalidad predominantes entre los miembros de la familia, tendencia a las adicciones en el jefe de hogar, modelo de crianza recibido por los cónyuges y condición socioeconómica de la familia (puesto que a mayor pobreza socioeducativa, mayor predisposición a ejercer violencia en el hogar). [Ver  el diario La Información del 5/5/2019, Los tres tipos de violencia doméstica existentes en la RD].

La Información, se siente alarmada ante la excesiva devaluación de la vida humana que hacen unos pocos hombres violentos y celosos que se han llevado tan bien con el asesinato de su pareja marital o expareja, que parecen estar poseídos por una interminable y compulsiva obsesión por matar. Ah, dicho sea de paso, en aquel artículo sugerí a los medios de comunicación no usar tan reiteradamente el término “feminicidio” para nombrar el asesinato de una mujer por su marido o exmarido porque con él se despersonaliza e invisibiliza a la víctima. 

Bien, pero ¿cuáles son las verdaderas causas de estos asesinatos de mujeres  muchos de los cuales tienen características espantosas? Elías Canetti (1905-1994), un eminentísimo escritor judío-alemán, laureado con el Premio Nobel de literatura en 1981, escribió en uno de sus libros más famosos, La provincia del hombre (1973), una frase que bien puede aplicarse a esta epidemia de asesinatos de mujeres: “Ahora me digo que he conseguido agarrar a este siglo por el cuello”.  La epidemia de asesinatos de mujeres por sus parejas maritales tiene agarrada por el pescuezo a la sociedad dominicana, pero la tiene agarrada con tal fuerza que ya casi la asfixia. Si la sociedad y sus instituciones y los medios de comunicación sociales siguen sin mostrar ninguna hostilidad, ninguna confrontación activa con los asesinos, pues el río de sangre que seguirá chorreando de venas y arterias de cientos de mujeres brutalmente muertas por sus maridos, seguirá empapando los hogares y vecindarios dominicanos. 

He repetido que ningún ser humano nace violento, celoso ni controlador; esos rasgos los aprende en el hogar y la sociedad. Por el hecho de que un tipo obtenga un título universitario el diploma no lo redime de los celos y su adicción al control de los demás ni de su afición a humillar a su mujer y avergonzar a los hijos y a la familia de origen. Para miles de hombres, su mujer le merece mil veces menos atención que la televisión, los tragos, la gallera, la “juntadera” con los amigos, su empresa o su carro. Si ella le reclama un poco de atención a sus necesidades de afectos y de diversión, esa clase de  reclamo se convierte en la peor provocación que puede hacérsele  a un hombre controlador y celoso. Si está “prendío” en ese momento, es muy probable que reviente su ira cual pompita de jabón. 

Es en las mentes, actitudes y conductas de esos hombres donde hay que plantar la simiente de un nuevo aprendizaje sobre una convivencia  hogareña que visibilice y devuelva a la mujer su principalísimo rol de compañera marital con derechos y necesidades materiales y psicológicas parejas con las de su marido. 

El próximo lunes continuaré con las causas de cientos de asesinatos de mujeres por sus maridos y exmaridos. Le agradezco que no se lo pierda.

El autor es Terapeuta familiar Centro Médico Cibao-Utesa.


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