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Aquiles Olivo Morel

Aquiles Olivo Morel


¿Acabará el proceso electoral el 5 de julio?: Tres escenarios electorales


  • 26.05.2020 - 05:04 pm

Sin importar lo que suceda a partir de estos 39 días de campaña política para concluir los aprestos de Primera Vuelta, ya los tres partidos mayoritarios muestran su vigor, arrecian para calar en el electorado, manejan todo tipo de estrategia para seguir posicionándose dentro de un mercado de electores sacudidos psicológicamente por los efectos de una pandemia sanitaria que altero significativamente a la vida de los dominicanos. Unos enfatizan las ayudas como eje fundamental para paliar la crisis en que las familias se encuentran, donde un elevado número de hogares las cabezas –suplidores- perdieron sus empleos; otros candidatos se enfocan en hacer ver que la experiencia será determinante para conducir un país devastado y cuyo crecimiento, cuando no se ralentiza será frenado en la demanda de bienes y servicios; la oposición, en cambio apela al descontento de miles de dominicanos, quienes ven un PLD agotado en su modelo y aletea para conservar el poder, después de estar al frente de la “cosa pública” los últimos 20 años seguidos.

Lo uno y los otros se dan por ganado. Para el gobierno “la pava no pone donde ponía”, para la oposición el “Cambio va” y, para el ex presidente de la Republica, el Doctor Leonel Fernández el “Camino Seguro” debe ser el que los dominicano, en definitiva asumirán, al momento de ejercer el voto.

Los instrumentos de medición no muestran aun los tres escenarios para determinar si realmente esta justa culminará en la Primera Vuelta, el 5 de julio; la experiencia del pasado proceso electoral donde fueron escogidas autoridades municipales tampoco puede servir para extrapolar estos resultados. En toda parte del mundo, los efectos inmediatos de la pandemia del COVID19 ha impactado el nivel de simpatía de los liderazgos; existe una reacción respecto al manejo que las instituciones gubernamentales les dan a la pandemia; en definitiva, se cree que la crisis de alguna manera premiará a quienes en su abordaje merman el padecimiento de esta sobre una población cada vez más indefensa.

¡La Republica Dominicana no es la excepción! Aquí como en todas partes el gobierno se responsabiliza de los efectos de la pandemia. Asumió las medidas sanitarias; volcó sus recursos económicos para evitar el efecto alimentario de la población; es innegable que sus instituciones rápidamente reaccionaron hacia mitigar y evitar como sucede en otros países la propagación de la pandemia más allá con efectos devastadores, tal como ha sido en otras latitudes.El manejo económico a través de los programas de aportes directos a la población vulnerable; las ayudas segmentadas siguiendo el mapa de pobreza, con alimentos y otros tipos de auxilio; la creación de fondos especializados para amparar las pequeñas empresas y la gran escalada de los programas de ayudas, tanto los existentes como los de recientes creación no pueden menospreciarse, a la hora de evaluar los efectos en el mercado electoral.

El “Time” de la oposición de repente le fue arrebatado, aquel con el cual se colocaron a la ofensiva: “los cacerolazos”, por supuesto, surtieron efectos positivos alimentando la consigna del “Cambio Va”. Fue una coyuntura en que se colocaron en la mente de los electores con un excelente posicionamiento; en fin, podría considerarse que la misma fue un buen momento a nivel nacional para todos los candidatos en los municipios, lo cual al final granjeó excelente desempeño electoral.

¡A mi modo de ver ya esta realidad cambio! Ahora estamos de frente a tres escenarios bien definidos: Primero, la realidad de la Fuerza del Pueblo y aliados procurando nutrirse de los efectos de inmediatos de quienes ya deciden irse con ex Presidente de la Republica, juramentándose para guiar un flamante frente electoral que se nutre de las fuerzas conservadoras en conjunto con el viejo Partido Reformista Social Cristiano (PRSC); Esta el partido oficialista administrando la crisis sanitaria en compañía de los estrategas del gobierno y los mecanismos sociales; actúa con fortaleza a través de frenar el sufrimiento de la gente y dispone de una inmensa cantidad de recursos que le facilitan calar en el posicionamiento electoral; mientras por último, el candidato de la oposición arriando el paso con la intención de volver a construir otro momento, capaz de poner en entredicho al gobierno a través de las denuncias de corrupción, con la conciencia clara de que el “Cambio Va” a consecuencia de los efectos de un deterioro acelerado en al actual situación política.

Lo que puede observarse a primera vista: Un Luis Abinader en primer lugar el 5 de julio, en la Primera Vuelta, sin los votos suficientes para considerarse como triunfador; una feroz batalla entre ex presidente, el Doctor Leonel Fernández y el candidato oficialista, el señor Gonzalo Castillo por el segundo lugar; un significativo grueso de partidos pequeños independientes sin apreciación alguna por parte de los electores. Cualquier tipo de matemática para saber con exactitud quien será el próximo presidente debe realizarse a partir de la Segunda Vuelta y el tipo de alianza posible; la negociación si no se presenta una sorpresa del partido oficialista será entre Leonel/Abinader o como reflexiono José Tomas la Fuerza del Pueblo con el Partido de la Liberación Dominicana (PLD).

Sin importar los datos que arrojen las encuestas. En esta peculiar campana electoral no hay suficiente nivel de debate y motivación como para advertir de que todo se va a resolver el 5 de julio. Esta pandemia llevo a miles de trabajadores, profesionales, intelectuales, pequeños empresarios y a toda la sociedad a una pandemia prolongada, lo cual sirvió para emprender algún tipo de reflexión sobre como ejercer el voto. La decisión o mejor dicho su nueva decisión podría ser el fruto de un análisis mucho mejor elaborado, lo cual replanteó una nueva distribución de los electores, totalmente diferentes a la que se tenía en meses anteriores a la crisis sanitaria.

Los temas de corrupción, como elementos a explotar por parte de la oposición, carecen de poco fundamento en los actuales momentos. Reposicionar ese tema en la mente de los electores los cuales se encuentra sumergidos en la agenda de la sobrevivencia resulta cuesta arriba; la realidad global gira en torno al futuro, la incertidumbre de las personas por saber que pasara; la destrucción de miles de empleos; en fin, la recuperación. Esto sería un tema de fondo muy complejo para quienes ya habían orquestado una campaña política en base a estos ejes temáticos.

Esta ventaja la conoce el gobierno. Apela rápidamente a los recursos disponibles como las ayudas y la protección de la gente. Las municiones de la oposición se agotan y el reloj no se detiene en la marcha hacia el 5 de julio. Leonel Fernández, en cambio se enfoca dónde están sus activos políticos y los reclama; eso explica la gran avalancha de juramentaciones de peledeistas fieles a su liderazgo. La gran interrogante: ¿De qué manera reaccionara Luis Abinader para vadear esta situación inmediata, con el pleno conocimiento de que compite con un adversario con muchos recursos disponibles para aprovechar la situación interna y externa? Al exclamar aquello de que la “Pava no pone donde ponía”, puede considerarse una señal optimista para el gobierno. Aparecen unos números que muestran este reposicionamiento en los partidos políticos en los últimos meses. Estos tres escenarios electorales se alimentan de una realidad sanitaria, no de las propuestas de un mundo normal, por el contrario, seria replantearse de cara a la anormalidad de la realidad global la que le permitirá alcanzar los votos necesarios para ese buen desempeño al que todos aspiran.


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