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Redacción

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A solucionar el problema haitiano


  • 19.02.2021 - 12:00 am

Se ha dicho que la república nace en la frontera, línea físicamente imaginaria  que separa a las dos naciones que comparten  la isla de Quisqueya. Pero en esa línea fronteriza se ha convertido en un espacio de trasiego de mercancías y de personas que de forma ilegal entran al país, pese a la vigilancia que ha dispuesto el gobierno dominicano, reforzando las aduanas y la vigilancia de la zona con grandes contingentes militares, especialmente en circunstancias críticas como la que vive actualmente el vecino país.

Frente a la calamidad haitiana, muchos de sus habitantes ven en el lado dominicano el espacio natural hacia el cual han de acudir, buscando mejores oportunidades de vida y de servicios y de esa forma huir de la pobreza en la que vive la mayoría de los haitianos. 

Dentro de ese flujo migratorio hay segmentos específicos, como son las parturientas que constantemente entran al país para dar a Luz en los hospitales dominicanos, especialmente en los situados en las provincias fronterizas y también más hacia dentro, como es el caso del Hospital Cabral y Báez de Santiago.

Ese segmento de la población haitiana tiene la motivación de que en Haití dar a luz es muy costoso, resultándole más conveniente cruzar la frontera y  venir a los hospitales dominicanos donde la atención es gratuita. Esa motivación se ve reforzada por la existencia de ONGs haitianas, dominicanas y de otros países como Canadá, las cuales asumen como misión presionar para proteger a las parturientas haitianas del lado dominicano.

Es una situación dramática que vive un pueblo que no logra tener un gobierno y una clase económica y gobernante en disposición de cargar con la responsabilidad de promover un Estado haitiano en capacidad de darle respuesta a las necesidades de su población y en especial  a las parturientas.

En esa circunstancia la nación dominicana no solo ha servido de espacio para una masiva inmigración ilegal, transfiriendo al país una gran masa laboral y de parturientas que buscan los servicios de salud del lado dominicano, ante la imposibilidad y la indiferencia de los que fungen como autoridades de la vecina nación.   

Algunos sectores internacionales presionan para que República Dominicana sea la solución al problema  haitiano, aunque las autoridades políticas nacionales han sido claras en que “no hay solución dominicana a la situación haitiana”. Nuestro país no puede cargar con el problema de Haití. La Comunidad Internacional tiene que convencerse de ello.

Por eso son  razonables los que plantean la necesidad del desarrollo de proyectos en la frontera del lado haitiano para establecer centros laborales que integren a la masiva inmigración de irregulares, así como de centros de salud para que las parturientas haitianas den a luz en su propio territorio. 

Un esfuerzo como ese necesariamente debe ser una iniciativa de la Comunidad Internacional, especialmente de los EE.UU, Canadá, Francia y otros países europeos conquistadores, los cuales, como la clase haitiana, también se han hecho los indiferentes frente a la calamidad del vecino país.

¡Presionemos a la Comunidad Internacional sobre ese propósito!


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