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Lidia Melania Emeterio Rondón

Lidia Melania Emeterio Rondón


30 de Junio: ¡Maestra y Maestro!


  • 30.06.2020 - 12:00 am

A pesar de que el tiempo modifica y hace variaciones en casi todos los ámbitos, el  día  30 de junio debe seguir siendo muy especial. Contra toda amenaza  este día le pertenece  a esos hombres y mujeres que llamamos maestras/os. Estimulando metas e ideales en su discipulado, se convierten en fuerza motora, y estímulo para quienes visualizamos como constructores de una sociedad distinta: próspera, equitativa, decente, celosa de su soberanía, y consecuente con los ideales independentistas. Por eso es su afán de forjar en cada estudiante, responsabilidad, lo autenticidad o y diligencia. Así es como estos / as docentes proyectan su vocación de  humanista.

Este 30 de junio, doliente y trágico, hoy, por los daños de la pandemia, no puede pasar inadvertido, pues pertenece al  conglomerado del más elevado quehacer. ¿Quién puede decir que no ha pasado por sus manos, y sentido su insistencia, tenacidad y desvelo para encaminar, con buenos frutos, su quehacer educativo?. Bien lo dice la poeta Carmen Natalia Martinez Bonilla en el bellísimo himno de graduación: “Noble enseña del aula bendita/ donde vierte el maestro su fe / donde vimos surgir los destellos/ de su noble enseñanza de bien / ella dice la bella esperanza/ ella dice el más puro ideal/ simboliza el esfuerzo constante/ y el sagrado deber de triunfar.

En apoyo a esa nobleza, varios sectores, en medio de la presente crisis, han reconocido y valorado la forma rápida, decidida, y eficiente con que gran parte del profesorado trabajó desde su casa con las herramientas tecnológicas, a su alcance, para que el alumnado, ausente de las aulas,  avanzara en los contenidos programáticos. Esta fue una forma de asumir responsabilidad para que el proceso educativo no se estancara más de lo debido. Tradicional e históricamente se sabe que maestras y  maestros  siempre se las han ingeniado, utilizando incluso herramientas rudimentarias y elementales para dar continuidad y motivos a  su labor.

En actividades tan elevadas como las patrióticas, maestras/os han abrazado esas luchas. Documentos escritos indican que, en la lucha por la soberanía mancillada en la Intervención Militar Norteamericana, a nuestro territorio, en 1916, la dignidad nacional  contó con la presencia de maestras  respetables  como Ercilia Pepín y Angélica Petronila Gómez, ambas feministas, que involucraban, en su accionar patriótico al alumnado, y a la comunidad. Varias maestras se destacaron haciendo disertaciones sobre la causa. En el libro “Cien Años de Feminismo Dominicano” se recoge esta frase de Petronila: “Nuestro único caudillo es la patria misma” Por tal razón, la lucha por la soberanía, que aguarda a nuestro país, espera mucho de la integración del cuerpo docente.  

De la presentación que hizo la Editora Taller (1994) respecto del ensayo “El Feminismo”, de la Maestra Camila Henríquez Ureña, véase la siguiente aseveración: “El Feminismo como movimiento organizado, preciso es situarlo operando a mediado de la segunda  década del presente siglo, cuando Ercilia Pepín, y decenas de mujeres actuaron contra la intervención militar norteamericana no solo con sentido patriótico sino con participación femenina en cuanto tal, la presencia de ese mismo núcleo en labores educativas (“maestras”) habría de proyectarse mucho más allá de esas jornadas donde lo político, lo patriótico y lo feminista,  se confundían en una sola acción”

En otro modo de lucha social, como la reivindicativa, maestros/ as han sabido insistir, como muy pocos grupos profesionales lo han hecho. Junto a la Asociación Dominicana de Profesores, A D P, han hecho historia en procura de sus derechos,  logrando así varias reivindicaciones sostenibles. Un solo ejemplo, de entre tantos, es el Seguro Nacional de Maestros, con su Hospital Docente. Esta gran conquista, en momento en que la voracidad de la medicina privada no tiene límites, ha sido una salvación. Sabiendo que hay que mejorar los servicios y la cobertura, hay que valorar esta conquista.

Hay que elevar el sentido de gratitud por la valentía, tenacidad y compromiso de una dirigencia sindical que no desmayó: Rafael Santos Badía, Sigfredo Cabral, Nelly Amador, Celio Guerrero, Pastor Minaya, Hilario Jáquez, Mario Guerreo, profesora Cleotilde, Maria de la Luz, y Simón Orozco que, junto a otra camada de dirigentes y activistas, imposible de mencionar, se esforzaron en esto de la dignificación magisterial. Fue una lucha de fuego y sangre, así lo dice todo lo hecho para lograr el seguro médico, incluida una huelga general, en cuyo contexto hubo la toma de la Escuela Santa Ana, del Barrio Gualey / Espaillat.

Esta actividad concluyó entre las 2 y las 3 de la madrugada del día siguiente,  cuando la Policía Nacional, obedeciendo las órdenes de reprimir a quienes reclaman derechos,  irrumpió en la parroquia, y con todo el salvajismo posible, golpeó, a sus anchas, a dirigentes y activista que allí se encontraban. Todo esto ocurrió  en el año 1980, en el gobierno del presidente Antonio Guzmán, mas el espíritu de lucha continuo hasta que el 1985, bajo el Decreto 2745 del presidente Jorge Blanco, se creaba el Seguro de Maestros adscritos a la Secretaria de Educación.

Hacemos esta reseña en una ocasión tan propicia como la del 30 de junio, para que la clase magisterial se enorgullezca de su trayectoria, y siga hacia adelante, emulando lo bueno, orientándose hacia lo noble, y nunca dejarse  contaminar ni por el vergonzante antipatriotismo, ni por la abominable descomposición social. Ustedes siguen siendo esenciales en todos los procesos sociales, sobre todo en el educativo donde  encienden la llama que invita a cantar “YA EMPEZO RU TRABAJO LA ESCUIEÑA, Y ES PRECISO ELEVARSE A LO AZUL…”


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