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Heliana Medina

Vivencias y Aventuras

Heliana Medina | helianamedina@lainformacion.com.do

Un mundo de cabeza


  • Heliana Medina | 31-03-2020

¡Saludos lectores!

Santiago de los Caballeros.- El COVID-19 vino a poner el mundo de cabeza y nos ha obligado a repensarnos, a poner en pausa los afanes, las prisas y las banalidades. El encierro obligatorio ha servio para auto analizarnos y dar valor a lo que antes no le dábamos importancia.  

El virus da pasos gigantes obligándonos a estar en el encierro como la única arma de defensa para evitar caer en la cama de un hospital y depender de un sistema de salud que no da abasto. 

A pesar de la crisis sanitaria, la calma de estos días ha permitido que los padres dediquen tiempo a sus hijos, a repartir los oficios en el hogar, a compartir en familia, actividades que en tiempos normales no hubiesen sido posibles porque las prisas del día no dan espacio para dedicar tiempo de calidad a los seres queridos.

Ahora parece que tenemos todo el tiempo del mundo porque el mundo esta de cabeza.

El confinamiento sirve para reinventarnos. Eso me dijo un amigo con el que conversaba unas semanas atrás. Me decía sobre la capacidad que tenemos los humanos para ser resilientes e innovar en tiempos difíciles. 

Aplaudo las iniciativas que he visto en las plataformas digitales para llevar contenido de valor a los hogares, gente querida compartiendo su conocimiento, una forma de oxigenarnos porque ya estamos saturados de tantas noticias negativas.

Otra de las consecuencias inesperadas del brote que ha tocado la puerta de miles de personas sin mirar raza, color, cargo o poder adquisitivo, ha sido un aire más limpio y la reducción en las emisiones de gases que contribuyen al cambio climático.

En menos de tres meses el COVID-19 le ha dado al planeta lo que por medio siglo activistas y organizaciones de todo el mundo le han exigido a los jefes de Estados: políticas sostenibles para darle un respiro a la Madre Tierra.

Según el diario BBC Mundo el cierre de fábricas y comercios en China, junto a las restricciones de viaje impuestas para hacer frente a la pandemia se ha traducido en una bajada sustancial en el consumo de combustibles fósiles en el país asiático. Y eso ha producido una caída de al menos un 25% en sus emisiones de dióxido de carbono, lo que según cálculos de Lauri Myllyvirta, del Centro de Investigación en Energía y Aire Limpio (CREA), con sede en Estados Unidos.

Aunque todo esto sea un alivio temporal para el planeta, la clave estaría en un cambio de comportamiento por parte de los consumidores a nivel mundial, ya sea como resultado del impacto económico de la crisis o de una mayor toma de conciencia.

Es el momento para soñar con una transformación de comportamientos, del modelo económico, de los sistemas de producción y los patrones de consumo.

El cambio climático nos ha demostrado que todo se relaciona con todo; lo que sucede en una esquina del planeta afecta las demás.

Hoy, la única alternativa es proteger nuestra casa común, basados en los valores de solidaridad, cooperación y responsabilidad.

Hasta la próxima!!!


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