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Poesías inspiradas en el amor y la primavera


  • Ignacio Guerrero | 24-01-2020

“Podrán cortar todas las flores pero no podrán detener la primavera.” (Pablo Neruda)

Poesías, amor y primavera

Aquí estamos, como cada sábado, en nuestro encuentro poético para alimentar el espíritu de dulzura y de ternura.

Hoy compartimos poesías de Antonio Machado y Pablo Neruda, quienes se inspiraron en la madre naturaleza para escribir, declamar y hablar con el corazón para alimentar al amor, fuerza que moviliza al ser humano en busca de alegría y felicidad.

¡Qué que las bellezas naturales y los sentimientos nobles florezcan en sus vidas!

Bendiciones amigos y aliados  en esta búsqueda de amor. (Ignacio Guerrero)

“A un olmo seco”

(Antonio Machado)

“Al olmo viejo, hendido por el rayo

y en su mitad podrido,

con las lluvias de abril y el sol de mayo

algunas hojas verdes le han salido.

¡El olmo centenario en la colina

que lame el Duero! Un musgo amarillento

le mancha la corteza blanquecina

al tronco carcomido y polvoriento.

No será, cual los álamos cantores

que guardan el camino y la ribera,

habitado de pardos ruiseñores.

Ejército de hormigas en hilera

va trepando por él, y en sus entrañas

urden sus telas grises las arañas.

Antes que te derribe, olmo del Duero,

con su hacha el leñador, y el carpintero

te convierta en melena de campana,

lanza de carro o yugo de carreta;

antes que rojo en el hogar, mañana,

ardas en alguna mísera caseta,

al borde de un camino;

antes que te descuaje un torbellino

y tronche el soplo de las sierras blancas;

antes que el río hasta la mar te empuje

por valles y barrancas,

olmo, quiero anotar en mi cartera

la gracia de tu rama verdecida.

Mi corazón espera

también, hacia la luz y hacia la vida,

otro milagro de la primavera.”

“Anoche cuando dormía”

(Antonio Machado)

“Anoche cuando dormía

soñé ¡bendita ilusión!

que una fontana fluía

dentro de mi corazón.

Dí: ¿por qué acequia escondida,

agua, vienes hasta mí,

manantial de nueva vida

en donde nunca bebí?

Anoche cuando dormía

soñé ¡bendita ilusión!

que una colmena tenía

dentro de mi corazón;

y las doradas abejas

iban fabricando en él,

con las amarguras viejas,

blanca cera y dulce miel.

Anoche cuando dormía

soñé ¡bendita ilusión!

que un ardiente sol lucía

dentro de mi corazón.

Era ardiente porque daba

calores de rojo hogar,

y era sol porque alumbraba

y porque hacía llorar.

Anoche cuando dormía

soñé ¡bendita ilusión!

que era Dios lo que tenía

dentro de mi corazón.”

*“Preludio”

(Antonio Machado)

“Mientras la sombra pasa de un 

santo amor, hoy quiero

poner un dulce salmo sobre mi viejo atril.

Acordaré las notas del órgano severo

al suspirar fragante del pífano de abril.

Madurarán su aroma las pomas otoñales;

la mirra y el incienso salmodiarán su olor;

exhalarán su fresco perfume los rosales,

bajo la paz en sombra del tibio huerto en flor.

Al grave acorde lento de música y aroma,

la sola y vieja y noble razón de mi rezar

levantará su vuelo suave de paloma,

y la palabra blanca se elevará al altar.”

“Poema 12”

(Pablo Neruda)

“Para mi corazón basta tu pecho, 

para tu libertad bastan mis alas. 

Desde mi boca llegará hasta el cielo

lo que estaba dormido sobre tu alma. 

Es en ti la ilusión de cada día. 

Llegas como el rocío a las corolas. 

Socavas el horizonte con tu ausencia. 

Eternamente en fuga como la ola. 

He dicho que cantabas en el viento 

como los pinos y como los mástiles. 

Como ellos eres alta y taciturna. 

Y entristeces de pronto, como un viaje. 

Acogedora como un viejo camino. 

Te pueblan ecos y voces nostálgicas. 

Yo desperté y a veces emigran 

y huyen pájaros que dormían en tu alma.”

*“La primavera pasaba…”

(Antonio Machado)

“La primavera besaba

suavemente la arboleda,

y el verde nuevo brotaba

como una verde humareda.

Las nubes iban pasando

sobre el campo juvenil...

Yo vi en las hojas temblando

las frescas lluvias de abril.

Bajo ese almendro florido,

todo cargado de flor

-recordé-, yo he maldecido

mi juventud sin amor.

Hoy en mitad de la vida,

me he parado a meditar...

¡Juventud nunca vivida,

quién te volviera a soñar!”

*“Campo”

(Antonio Machado)

“La tarde está muriendo

como un hogar humilde que se apaga.

Allá, sobre los montes,

quedan algunas brasas.

Y ese árbol roto en el camino blanco

hace llorar de lástima.

¡Dos ramas en el tronco herido, y una

hoja marchita y negra en cada rama!

¿Lloras?...Entre los álamos de oro,

lejos, la sombra del amor te aguarda.”

“En el corazón de todos los inviernos vive una primavera palpitante y detrás de cada noche, viene una aurora sonriente.”

(Khalil Gibran)


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