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Domingo Hernández

Rincón Deportivo

Domingo Hernández | dhernandez@lainformacion.com.do

Pacquiao-Thurman, tal y como se esperaba…


  • Domingo Hernández | 21-07-2019

Desde que se concertó la pelea entre el filipino Manny Pacquiao y el nortemericano Keith Thurman, la generalidad de la crítica, concebió que sería una pelea difícil, en todos los aspectos.

Esto es, compleja para vaticinar un ganador –se venía muy pareja si se analizaba con profundidad-y complicada en su desarrollo competitivo, en razón de la clase y trayectoria de uno y otro. Y así sucedió.

Efectivamente, la contienda Pacquiao-Thurman, celebrada el pasado sábado en el Gran Hotel MGM, de Las Vegas, Nevada, resultó ser espectacular, violenta e intensa de principio a fin.

En la misma, se observó un Pacquiao que dominó claramente la primera mitad, e incluso tumbó en el mismo primer asalto a Thurman, tras combinar un recto largo a la parte media y un gancho de derecha a la barbilla del estadounidense.

En esos primeros asaltos –hasta el quinto-, pareció el Pacquiao de su mejor época. Dominó claramente en base a velocidad de manos y piernas, precisión en su golpeo y astucia, a un Thurman que parecía  desconcertado,inefectivo, que no lograba alcanzar su ritmo.

No obstante, a partir de la segunda mitad, luego del séxto, Thurman hizo ajustes y logró un repunte. Comenzó a presionar la contienda, a buscar a Pacquiao, a conectar buenos golpes  a la anatomía del asiático, en cuyo trayecto su ímpetu, agresividad y potencia hicieron diferencia en algunos rounds de ese segundo período.

La juventud de Thurman, salió a relucir en esa parte  de la contienda, mientras era evidente que los 40 años de Pacquiao comenzaban a reflejarse en su desempeño.

Sin embargo, en el décimo capitulo, sorpresivamente Pacquiao puso mal a Thurman con un gancho a la zona hepática que hizo daño y cortó el aire al estadounidense y hasta entonces campéón welter de la Asociación Mundial de Boxeo –AMB-.

Pacquiao comprendió que había hecho daño a su adversario y se lanzó sobre él .Empero, no pudo conectar ese golpe de gracia y definitorio y Thurman, que inteligentemente, para buscar aire, se sacó el protector bucal, logró sobrevivir al round.

En la vuelta número 11, un Thurman más recuperado, salió dispuesto a noquear a Pacquiao, inclusive, le hizo daño al filipino con una sólida derecha, pero éste logró sobreponerse y concluir lo que bien podría definirse como su peor momento en todo el pleito.

Ya para él último asalto, Pacquiao, que se veía con ventaja, quiso cerrar con broche de oro una pelea de enorme intensidad y si bien le boxeó, consciente de que no podía arriesgarse a recibir un golpe fuerte de Thurman que lo pusiera nocaut y arruinara lo que se veía como un claro triunfo de su parte, también se fajó con su adversario y pareció dominar  esa vuelta de cierre.

Aún así, su victoria  fue por decisión dividida, pues un juez vio ganar a Thurman por un punto 114-113, mientras los dos restantes lo vieron ganador 115-112 y 115-112, respectivamente.

El duelo no defraudó, llenó las expectativas, ambos boxeadores dieron lo mejor de si en todo el trayecto, en el cual la velocidad, experiencia y efectividad de Pacquiao jugaron un papel capital en el resultado a su favor.

Thurman, de su lado, aún con el revés, cayó con dignidad. En todo momento presentó una férrea oposición y defendió con pundonor  su corona.

Pacquiao, que tuvo una de sus mejores y más difíciles peleas en su extensa trayectoria que, dicho sea de paso, ahora comprende 62 triunfos, 39 nocauts, siete derrotas y dos empates, agregó un mérito más a su rico historial y consolidó su grandeza.

Realmente es excepcional que un pugilista, con una carrera tan dilatada y trabajada como la de él, aún pueda combatir a ese nivel a su tan avanzada edad.

¿Habrá revancha…?

El combate, en honor a la verdad, dejó sabor a revancha. De hecho, Thurman, tras concluir las acciones y quien ahora sufre su primera derrota, tras 29 triunfos, 22 de ellos por la vía categórica, pidió un segundo encuentro entre ambos.

Habría que ver si los promotores se animan a pactarlo o, en su defecto, Pacquiao logra al fin, esa tan anhelada revancha con el otro fenómeno, el estadounidense Floyd Maywether Jr, que lo venció por puntos en el 2015, y quien estaba en ring side, observando el enfrentamiento –inclusive subió al ring antes de iniciar las hostilidades-.

Por lo pronto, Pacquiao acaba de materializar una nueva hazaña que, para muchos lucía imposible, por la indiscutible calidad, juventud -10 años menor,con 30 de edad-, amplias ventajas naturales y el mejor momento de Thurman.

Ahora vuelve a recuperar el campeonato mundial de las 147 libras (en la versión super de la AMB, organismo del que ya era monarca regular- y amplia su legado de leyenda. Con 24 años de duro trajinar en el tinglado, ocho campeonatos mundiales en pesos diferentes(caso único en la historia) y una fortuna millonaria en dólares, ganada en buena lid, cabría preguntar,entonces, ¿Qué más le falta a Pacquiao por lograr…?_Podría decirse que nada. Quizás este, con esa gran demostración que ofreció,  sea el mejor momento para hacer mutis y retirarse definitivamente. Sin embargo, él insiste en seguir, actitud que no parece prudente ni la más correcta, en un deporte tan duro y exigente como el boxeo. ¿Hasta cuándo…? El tiempo dirá. PARA QUE LO APRENDAS O LO RECUERDES:A propósito de Pacquiao, es oportuno decir que éste conquistó por primera vez el campeonato mundial welter el 14 de noviembre del 2009, ocasión en la noqueó en 12 asaltos al boricua y cuatro veces rey mundial en pesos distintos, Miguel Cotto. En aquella oportunidad se adueñó del cetro reconocido por la Organización Mundial de Boxeo –OMB-. ¡Suena la campana!!Climmp!

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