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Mauricio Espinal un virtuoso del Baloncesto de RD


  • Tuto Tavárez | 01-05-2020

Mientras sus piernas flotaban en el aire, sus manos parecían estar adherida al aro, el cual tenía su boca abierta para recibir los balones que enviaba de cualquier distancia de la cancha.

Los amantes del baloncesto llenaban la cancha para verlo jugar, sin importar el color del equipo de su simpatía.

Fue así, como Mauricio Espinal se convirtió en un ídolo del baloncesto de República Dominicana y un consentido de esta popular disciplina deportiva.

Sus disparos eran a capela, creaban silencio, tensión y decenas de ojos siguiendo el trayecto del balón impulsado por su poderosa muñeca, para terminar en un estridente y ruidoso coro ¡Mauricio de tres!

El Baloncesto Superior de Santiago estaba en su apogeo, cuando en 1986 Mauricio salió del ensanche Bolívar para convertirse en figura de primer orden y un imán taquillero.

Al final de su primera temporada, se ganó el único premio que solamente se puede obtener una vez en cada liga, “Novato del Año”.

Esta proeza la repitió en su primera temporada en el Baloncesto del Distrito Nacional en 1987, cuando recibió el premio del mejor debutante.

Mauricio vino a complementar un Sameji que tenía a figuras como Diómedes Girón, José Caba, Alex Arias, Junior Morales, José Carrasco y comenzaron a mudarse las coronas de campeones para Savica, Mejoramiento y el Ejido.

Nueve penachos exhibe en su cabeza el club que se identifica con el “Triángulo” de losn tres barrios que lo conforman, con presencia de 12 finales.

En la temporada de 1990, Espinal fue el líder de puntos anotados con 380 y promedió 25.3% por juego.

El eco de su nombre se expandió por todo el país y comenzaron a llamarlo para que reforzara en los grandes campeonatos, Santo Domingo, San Francisco de Macorís, entre otros.

El popular Mauro, participó en 200 juegos en el Baloncesto Superior de Santiago, anotando 3,852 puntos y promedió 196%.

En Santo Domingo puso de relieve su calidad, jugando brevemente con los Prados ybsiendo un jugador que se apoderó del público del popular club San Carlos, donde fue campeón en 1987, 88, 89 y 97.

En el exigente baloncesto de la capital, actuó en 168 partidos, anotó 2,404 puntos para porcentaje de 14.3%, capturó 502 rebotes y otorgó 112 asistencias.

Si se suman los 3,852 puntos del baloncesto de Santiago y los 2,404 de la capital, tenemos un total de 6,256 tantos en dos torneos.

Mauricio también se fajaba debajo de los tableros y capturó 1,022 rebotes con losbsamejianos y 502 en la capital para un total de 1,524.

Cuatro veces anotó 50 o más puntos y en una ocasión 63, pero el Comité Ejecutivo de la Asociación de Baloncesto de Santiago anuló ese encuentro.

SELECCIÓN NACIONAL

La calidad y efectividad de su juego no podía pasar inadvertido para los técnicos y bdirigentes del baloncesto dominicano y fue llamado para representar el país en eventos internacionales.

Siendo jugador juvenil fue en 1983 a Caguas, Puerto Rico para defender los colores de la República Dominicana.

En 1989 formó parte del equipo quisqueyano que jugó en los Juegos Centroamericanos  y del Caribe, en La Habana, Cuba.

Fue parte de los 12 que representaron el país en Centrobasket 1993 en la Isla del Encanto y el Premundial en el Coliseo Roberto Clemente el mismo año.

En el 1995 volvió a conformar la escuadra criolla para el torneo Centroabasket de esta disciplina.

Esas dotes de buen jugador de baloncesto, se aderezan con cualidades como, caballeroso, decente y hombre de bien, inmortalizado por sus hechos.

Pie de foto

Mauricio Espinal con su inconfundible tiro vertical.

Mauricio Espinal en la tranquilidad de su hogar

Mauricio Espinal premiado por Guillermo Ottenwalder en el Estelar de la Semana.


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