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Leo Sánchez: Viaje de 14 horas motivó retiro del béisbol


  • Tuto Tavárez | 29-06-2020

Un viaje de 14 horas en autobús por la extensa y calurosa frontera entre Estados Unidos y México, fue la razón que motivó el retiro del béisbol profesional del lanzador Leo Sánchez.

El fornido prospecto era propiedad de los Piratas de Pittsburgh, con una estatura de 6’3” y 195 libras, además de zurdo, el futuro estaba garantizado para el nativo de Santiago.

Los Piratas prestaron a Sánchez a los Cafeteros de Córdova en la Liga de Verano México. 

Al llegar al equipo Sánchez se encontró con la agradable noticia de que el manager era Víctor Ramírez, a quien creció mirando jugar en las Águilas Cibaeñas y después como manager y coach.

Leo también pertenecía a las Águilas en la pelota dominicana y se cobijó bajo la protección de Ramírez, en una relación cercana al trato de padre e hijo.

El primer encuentro fue en la casa de Córdova, Leo lanzó bien y ganó el partido para los Cafeteros.

Terminado el encuentro, el dirigente Víctor Ramírez habló a los jugadores para informar que viajarían a Laredo, donde sería la siguiente serie y que se preparan para un viaje de 14 horas en guagua.

La idea de rodar 14 horas en las autopistas mexicanas no agradó a Leo Sánchez, quien después de pensarlo decidió regresar a la República Dominicana y decir adiós al béisbol.

LIGA MENOR

Leo Sánchez era un poderoso y temido bateador con el equipo de los Jardines Metropolitanos, que en la pelota clase A (Interbarrios), dirigía Juanchy Sánchez, quien en momento apremiante lo ponía a lanzar por su fuerte recta.

El scout Murray Cook lo vio en una prueba y de inmediato le ofreció un contrato para los Piratas de Pittsburgh.

En los circuitos de ligas menores  Sánchez jugó en 87 partidos para las sucursales de los bucaneros, terminando con marca de 15-16 con dos partidos salvados y completó cuatro de 27 juegos que abrió.

En 291 entradas que trabajó entre clase A y triple A, Sánchez abanicó a 177 bateadores y otorgó 144 bases por bolas.

AGUILAS CIBAEÑAS

Por tres temporadas, de 1983 a 1986, Sánchez jugó para las Águilas Cibaeñas, donde sus mejores actuaciones fueron contra los Tigres del Licey y sus peores frente a los Caimanes del Sur.

Chilote Llenas era el manager  de los aguiluchos y anunció a Leo que tiraría el siguiente juego en el estadio Cibao frente a los Tigres del Licey.

Sánchez confiesa que duró dos días sin dormir y que fue a visitar a Tony Peña, quien logró calmarlo y llegó al estadio a las 4:00 de la tarde para lanzar a las 8:00 de la noche.

Cuando Sánchez salió a calentar al bullpen aguilucho, un flaco y espigado joven lo hizo en el liceísta, se trataba de Orel Hershiser, quien luego sería una estrella en las Grandes Ligas.

Sánchez y Hershiser tuvieron un gran duelo y en el séptimo capítulo el juego estaba 1-0 a favor de las Águilas y el local.

El manager Llenas entendió que ya Sánchez había hecho el trabajo y entró al montículo y se encontró en el camino con el pitcher, quien se dirigía apresurado al dogout.

Sánchez no solamente le ganó al Licey, sino a Hershiser, dejando su marca con 1-2 y un salvamente, que fue un encuentro que Nino Espinosa dejó 1-0 después seis episodios y completó la blanqueada.

OTROS DEPORTES

Después de retirarse del béisbol, Leo Sánchez no abandona los deportes y se convierte en un bateador que metía terror en la disciplina de softbol. 

Los jonrones de Sánchez eran enormes, con los principales equipos y ligas,  esa fama corrió hasta por los Estados Unidos.

Se metió a la cancha de tenis y allí se destacó dando raquetazos con su brazo izquierdo, jugando detrás o sobre la red.

De ahí pasó a la disciplina del golf, a la cual se mantiene ligado, aunque tuvo una lesión en un brazo que ha limitado su actuación.

Por los conocimientos que tiene del deporte, Leo Sánchez se hizo cronista deportivo, tiene una página de golf y un programa de televisión.


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