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Domingo Hernández

Rincón Deportivo

Domingo Hernández | dhernandez@lainformacion.com.do

Félix Burgos Kid Meneíto y su sorpresivo fallecimiento

Kid Meneíto, sentado, junto a un amigo no identificado


  • Domingo Hernández | 01-03-2020

 

 La noticia, vía redes sociales, de que Félix Burgos Kid Meneíto había fallecido, causó sorpresa en la generalidad de seguidores  del boxeo a nivel local.

 En lo particular desconocíamos que estuviese enfermo, pues con frecuencia se le veía bajar y subir  a menudo por la Calle del Sol, la principal arteria comercial de la ciudad de Santiago, República Dominicana,  en sus paseos cotidianos por el entorno céntrico.

 No obstante, hace poco una fuente de entero crédito, nos confirmó su fallecimiento, producto de una letal enfermedad que segó su vida a destiempo, cuando se aprestaba a arribar a sus 68 años de edad, los cuales cumpliría el próximo día 6 del presente mes, lo que lamentamos profundamente

 Ahora bien, a lo mejor ustedes se estarán haciendo la pregunta sobre:¿Quén fue realmente Félix Burgos Kid Meneíto...? Es posible que este nombre resulte desconocido para la presente generación y para el lector común. No así para quienes siguieron de cerca el boxeo en Santiago a fines de los años 60 y principios de los 70.

 Kid Meneíto para quien suscribe, que lo conocí a plenitud en cuanto a su  carrera boxística y a sus condiciones atléticas, porque por largos años compartí  con él entrenamientos  y vivencias, en razón de la estrecha amistad que nos unía, fue uno de los pugilistas más completos que ha producido el país.

 Nacido el 6 de marzo de 1952, en Santiago, -Kid Meneíto- fue un enamorado del boxeo, cuya escuela boxística se caracterizó por un estilo  elegante, una técnica exquisita, velocidad meteórica de manos y piernas, precisión geométrica, valentía sin límites, gran capacidad asimilativa, inteligencia y poder devastador en ambos puños.

 Ese cúmulo de virtudes excepcionales, que perfeccionó desde su infancia bajo la tutela del desaparecido entrenador santiaguense  Rafael -Bodega-Aybar, un viejo zorro que le enseñó los secretos del pugilismo y que se las sabía de todas todas, le granjeó rápidamente la simpatía del público  que pudo presenciar sus combates en el plano aficionado y  lo convirtió en su  ídolo.

 En efecto, Kid Meneíto fue, sino el que más, uno de los más populares boxeadores de su época en esta provincia -período comprendido entre el segundo lustro de los 60s y primero de los 70s- y sus peleas solían llenar los escenarios en donde se presentaba,en los cuales, por lo regular, ofrecía recitales de boxeo técnico, astucia y eficiencia pugilística.

Noqueó dos en una noche…

 Era tal su calidad, que en una ocasión,- esto a manera de anécdota, por lo inusual-  noqueó dos boxeadores en una misma noche, hecho ocurrido en La Vega, a principios del decenio de los 70.

 En el gimnasio, en las tareas de guanteo, regularmente entrenaba con púgiles profesionales que le llevaban 20, 30, 40 libras o más de ventaja, con quienes competía de igual a igual e inclusive, en ocasiones les ridiculizaba con su movilidad, tecnicismo y magistral defensa.

 A propósito, es oportuno recordar que, por su diminuta figura -comenzó peleando en las 95 libras, y posteriormente en las 112 libras, peso mosca-, regularmente tenía notables desventajas ante sus rivales en estatura y alcance.

 Sin embargo, compensaba esa deficiencia física con una calidad  admirable, lo que le permitía salir airoso en la inmensa mayoría de sus combates -perdió muy pocas peleas, como olímpico, nivel en el que fue un ganador-.

Dejó pasar su tiempo...

 Kid Meneíto representó el país en los II Juegos Ponceños de Segunda Ciudades, celebrados en Ponce, Puerto Rico, en marzo de 1973, en los cuales no pudo ver acción por inconvenientes surgidos con la dirigencia de la Asociación de Boxeo Aficionado de Santiago de entonces, que le suspendió por dos años por supuestos actos de indisciplina, conforme argumentó  a la hora de sancionarlo -se negó a pelear porque lo hicieron acostar sin cenar la noche anterior, según testimonió  posteriormente-.

 Esa suspensión, en uno de sus mejores momentos,  cambió el rumbo de la carrera  y el futuro de Kid Meneíto, cuyo récord como amateur, es prudente señalar, resulta impreciso por falta de datos. Los pronósticos generales de la crítica, no obstante, apuntaban a  que  estaba destinado a alcanzar planos estelares como profesional.

 A partir de ahí, su trayectoria bien podría decirse que se estancó, pues aún cuando nunca dejó de entrenar-fue un consagrado,guiado por  una rígida disciplina-, permaneció por casi cinco años sin pelear oficialmente en un tinglado y su extraordinaria calidad quedó en el gimnasio, allí se oxidó sin poder aprovechar su inmenso talento, entre peras fijas, sambás, cuicas, guanteletas, cabezales y otros utencilios propios de ese centro de entrenamientos, en donde se constituía en todo un  espectáculo verlo entrenar todas las tardes en el ya desaparecido Club Deportivo Liga 11 de Enero, que estaba situado en la Avenida Imbert.

 Por esta razón, lamentablemente, el público no pudo disfrutar a cabalidad ni apreciar   su clase singular, la que tampoco pudo, dicho sea de paso,  expandirse a otras fronteras, como  hubiese sido lo ideal y darle mayores lauros.

 Diversas circunstancias incidieron en ello. Empero, posiblemente el motivo fundamental obedeció a que Kid Meneíto, quizás sin darse cuenta,  dejó pasar mucho tiempo  y cuando decidió dar el salto al profesionalismo -en 1977-, ya era demasiado tarde y no era el mismo, sus facultades habían mermado y parte de ellas esfumado en el gimnasio.

 Ello motivó que, en su corto trayecto profesional, púgiles que estaban muy lejos de vencerlo en su mejor etapa como boxeador, lo vencieran, ya que los años no pasan en vano y las facultades merman, algo que es un proceso natural por el que pasa todo deportista, sin importar el deporte que practique.

 Y Kid Meneíto no fue una excepción al respeto. De no haber sido así, posiblemente el cielo hubiese sido el límite para evaluar el lugar hasta donde habría llegado en el boxeo de paga, si se  toma en cuenta la excelsa clase pugilística que poseía. A lo mejor hubiera estado destinado a ganar un campeonato mundial de no ocurrir lo señalado y de  haber tenido la suerte de contar  con un mánager que lo dirigiera  con acierto.

 No obstante, para quienes tuvimos el privilegio de verlo en acción, de apreciar su rico y vasto arsenal pugilístico, su impronta de maestro del cuadrilátero, quedará como recuerdo imperecedero  en nuestras mentes y corazones. Descanse en paz, pues, Félix Burgos Kid Meneíto. Vayan  nuestras más  sinceras y sentidas condolencias a sus familiares, muy en especial a sus hermanos: Puradela, José Enrique y Manolito. PARA QUE LO APRENDAS O LO RECUERDES:Por cierto, en el 2009, la Asociación de Boxeo Aficionado de Santiago, en conjunto con el Comité Organizador de la Copa Independencia de Boxeo, otorgaron una placa de reconocimiento a Kid Meneíto por sus méritos acumulados, quien, es justo observar, aún como pugilista activo también hacía las veces de entrenador. ¡Suena la campana! ¡Climmp!

 


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