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Batazo grande pone narración deportiva amarilliiita…

Mendy López

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Santana Martínez


  • Nicolás Arroyo Ramos | 25-05-2020

Es viernes.  El cuerpo demanda diversión y  la noche camina despacio, a pesar de la amenaza del  coronavirus, algunos cronistas, periodistas y comunicadores  se han animado a participar del conversatorio Arte y Vivencia de Narrar, bajo la coordinación de la Asociación de Cronistas  Deportivos de Santiago (ACDS) y responsabilidad  de los gremios de la comunicación en la ya tradicional, Tertulia de la Prensa, que por 18 años trabajadores de los medios,  han tenido un espacio para contar sus vivencias y experiencias, así que en esta oportunidad vienen al bate Santana Martínez y Mendy López, para “poner la pelota amarillita o simplemente dar un batazo grande, grande” por la simpatía y el corazón de los presentes.

Mendy y Santana llegaron temprano a la cita, pautada para las 7 de la noche.  Conversan en una mesa casi frente al escenario, donde en breves minutos pondrán la narración deportiva a brillar. Es si se quiere el último ensayo para la tertulia.  Justo a las 8:05 de la noche, parece que la actividad va iniciar: Franklyn Peralta y César Ureña se acercan y se colocan frente al escaso público que vino a disfrutar de la actividad. César Ureña, recién estrenado presidente de la ACDS, expresa que un propósito de la entidad que dirige es la formación de su membresía.  

Ya están sentados Mendy López y Santana Martínez en los extremos de dos pequeñas mesas circulares.  Mendy creyó que iniciarían con él y Santana le expresó “que  el Jhonny Ventura de la crónica deportiva debía cerrar”, así que de inmediato, previo a aclarar que no eran “charlistas” que solo hablarían de su experiencia en narración deportiva,   empezó a presentar algunas ideas muy particulares sobre el tema, el cual considera que quien se dedica a contar cada movimiento, acción de un juego de béisbol debe tener conocimiento de la locución, buena entonación e inclusive dominio técnico de la disciplina, pues además de conocerla al dedillo, un narrador ha de poseer un léxico amplio de la disciplina que le compete.

El público permanece atento escuchando cada palabra de Santana Martínez, quien desde la temporada 2004-2005 ha colmado de alegría a los fanáticos aguiluchos con su fraseología muy particular que ha tenido “un romance  con el cielo”  para permanecer en el gusto de los amantes del beisbol en República Dominicana. Ejemplifica cada planteamiento, como  forma de hacer más entendible la exposición que la convierte como en especie de taller sobre Narración Deportiva.

A las 8:23 de la noche, expresa que el narrador debe estar atento, evitar las distracciones para cualquier jugada de improviso y darle pie al comentarista.”  Son funciones distintas, pero complementarias”.  El licenciado en lenguas inglesas, que nació en Pontón, Provincia Duarte considera que el narrador está llamado a crear su propio estilo aunque no puede abusar de la frases prefabricadas, sin la espontaneidad necesaria, pues “podría caer en chercha y chabacanería’’.

La tertulia avanza y a las 8:31 de la noche corresponde el bate al toletero de la narración Mendy López, quien inició el oficio en el 1975  y desde ahí ha desarrollado una fructífera  trayectoria concentrada en el beisbol amateur, la Águilas Cibaeñas, Escogido y Estrellas Orientales.  Narrar es relatar lo que sucede o sucedió en el terreno juego, expresa. Su rostro cambia de tono cuando le corresponde criticar aquellos que han tomado este oficio como relajo.

“Cada juego es distinto, aunque termine con la misma anotación, es por tal razón que en la casa no se goza tanto como el play”  sentencia. “El juego los pone así y nosotros también’’, refriéndose a los narradores. Se dio cuenta a tiempo que prefiere la narración para radio frente a la televisión, aunque cuando inició tuvo ciertas dificultades en la  cadena de las águilas, ya que la narración en radio estaba ocupada “por una súper estrella llamada Lilín Díaz y tuve que marcharme en  1985, hasta que Ricardo (Tito) Hernández en el 1989  me buscó a San Pedro de Macorís para que volviera a narrar con el equipo mamey”.

“Mis inicios fueron muy difíciles, me dieron con todo, he pasado de todo pero le doy gracias a Dios por todo” resalta con nostalgia y tal vez con una pisca de ira.

Los presentes se perciben inflados de honor en “tener a Mendy conversando sobre lo que más disfruta” y lo que más ha hecho, casi 50 años  en la narración deportiva. Truena Mendy y expresa que lo primero que tiene que hacer aquel que aspire a narrador es aprender hablar bien para que el oyente lo respete.

Continúa saboreando y dándolo a cada  palabra un toque de pasión  como si estuviese narrando un juego de béisbol, pues  la emotividad y espontaneidad con condiciones innatas en Mendy, quien manifiesta que no sabe “hasta cuando voy a narrar  pero mientras tenga estos ojos y esta garganta estaré narrando”.  Suenan los aplausos del público que escucha con atención sagrada al narrador experimentado de la radio.

Afloran las anécdotas, los comentarios, alabanzas y preguntas, que vienen a complementar y enriquecer las exposiciones realizadas por Mendy y Santana. Surgen las inquietudes, primero sobre la influencia como narradores, que Mendy López considera viene del argentino Buck Canel, aunque era difícil de reconocer, en tanto que el estilo de Santana Martínez se origina de los narradores dominicanos Lilín Días, Feliz Acosta Núñez, Billy Berroa y el cubano Felo Ramírez, a quienes desde niño imitaba.

“Ningún narrador dominicano había descrito el turno de su hijo jugando. De los dedos me caía sudor. Mendy López bateando,  cuenta grande, tres bolas, dos strikes. Se prepara el lanzador viene para el plato, liiindo, el hombre se ha ponchado. Tenía que separar el profesional del padre, lo fui aprendiendo pero no es fácil”.  Aplausos del público.     

Las frases se originan de la espontaneidad de cada narrador, por ejemplo las de Mendy López: Ahí va un palo grande, grande, graaaande… la bola va pasando, LLegó… capturó, fly de foul por tercera base, el antesalista va detrás de la pelota, pero se le terminó el camino, también,  Liiindo, venía chorreando veneno, mientras que Santana Martínez introdujo frases entretenidas con algunas jugadas para que el público mantenga la atención, entonces si un pitcher no quiere tirarle strike al bateador o cuando los fanáticos están nerviosos, porque el juego está muy cerrado dice “Tiene mieo”; cuando hay un batazo altísimo que la bola no quiere caer, le digo “Esa bola tiene un romance con el cielo” para que la gente se entretenga. Un batazo fácil “es una comida a la carta”, cuando el inning se va rápido de los tres outs, le digo “se fue en contabilidad de preprimaria”. También  cuando los fanáticos comienzan a irse del estadio, porque están perdiendo en el séptimo u octavo inning les digo “Atájenlos que me deben”.

La tertulia casi concluye, aunque por la satisfacción que se percibe en el rostro de los contertulios se dio un palo grande, que puso la narración deportiva amarillita

 en el bar Moisés Zouain del Gran Teatro del Cibao. Vienen los aplausos. Por fin el conversatorio sobre el Arte y Vivencia de Narrar ha finalizado formalmente, mientras se toman las fotos protocolares con los representantes de los gremios de la comunicación de Santiago los asistentes se rodean a los expositores para felicitarlo, cuestionarlo o para llevarse un recuerdo grabado en la pantalla de su Smart Phone, de mediana o última generación.


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