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Toma de posesión nuevo gobierno opaca gesta de la Restauración


  • Félix Parra | 13-08-2020

La coincidencia de la toma de posesión del nuevo presidente que se realiza cada cuatro años, opaca, la conmemoración del aniversario de la gesta de la Restauración, hecho este año arriba al 157 aniversario.

Los años que toca cambio de mando como el presente, las perspectivas y la atención se centran, en la toma de posesión del nuevo mandatario, sobre todo por los anuncios de los nuevos funcionarios que habrá de anunciar y que les acompañaran su gabinete.

El próximo domingo 16 de agosto, tendrá lugar la juramentación de Luis Abinader como nuevo presidente constitucional de la República y Raquel Peña, como vice-presidenta, cuyo protocolo implica una agenda que incluye varias actividades.

El ascenso incluye el traspaso de mando que se realiza en la sede del Congreso en el marco de la Asamblea Nacional, cuya juramentación está a cargo del presidente del Senado; discurso del nuevo mandatario, luego un Tedeum en la Catedral Primada de América, visita al Altar de la Patria y después asistencia al Palacio Nacional, donde se anuncian los decretos con los nombres de los nuevos funcionarios.

En esta ocasión, por la situación sanitaria que vive el país, por los efectos del COVID-19, esta ceremonia de juramentación contará con un número de invitados muy limitado y lo mismo que el encuentro social que tradicionalmente se realiza.

La Guerra de la Restauración, que fue encabezada por el patriota general Gregorio Luperón, fue una guerra llevada a cabo en Santo Domingo desde 1863 hasta 1865 entre los dominicanos y España.

Se trata de un hecho donde el conservadurismo dominicano había invitado de nuevo a tomar posesión del país 17 años después de la Guerra de Independencia contra la República Haitiana y 42 años después de que los habitantes de la parte oriental se declararan independientes de España.

El 16 de agosto de 1863, un nuevo grupo bajo el liderazgo de Gregorio Luperón y Santiago Rodríguez hizo una audaz incursión en el cerro de Capotillo, provincia Dajabón e izaron el pabellón dominicano. Esta acción, conocida como el Grito de Capotillo, fue el comienzo de la guerra.

Una ciudad tras otra en el Cibao se unieron a la rebelión, y el 13 de septiembre, un ejército de 6,000 dominicanos se atrincheró en la Fortaleza San Luis, en Santiago.

Los rebeldes establecieron un nuevo gobierno al día siguiente, con José Antonio ¨Pepillo¨ Salcedo como presidente, e inmediatamente calificó a Santana, que ahora era líder de las fuerzas españolas, como traidor.

Salcedo intentó pedir ayuda a los Estados Unidos, pero fue rechazada. El conflicto terminó con la victoria dominicana y la retirada de las fuerzas españolas del país.

Aunque muchas ciudades dominicanas y la agricultura en todo el país fueron destruidas (a excepción del tabaco) durante la guerra, la Guerra de Restauración trajo un nuevo nivel de orgullo nacional a la República Dominicana.

La victoria dominicana también le demostró a los cubanos y puertorriqueños que España podía ser derrotada. Por otro lado, en la política local, el liderazgo durante la guerra se concentró en las manos de pocos caudillos regionales, quienes podían ordenar la lealtad de las regiones. Este sistema de poder político se mantuvo hasta finales del siglo XX.

La política dominicana se mantuvo inestable durante los próximos años. Pimentel fue presidente durante sólo cinco meses antes de ser reemplazado por José María Cabral.

Cabral, a su vez fue derrocado por Buenaventura Báez en diciembre de 1865, pero retomó la presidencia en mayo de 1866.

Sus negociaciones con los Estados Unidos sobre la posible venta de la tierra alrededor de la Bahía de Samaná resultaron ser tan impopulares que Báez fue capaz de recuperar la presidencia una vez más en 1868.

En las relaciones dentro de la isla, la guerra marcó un nuevo nivel de cooperación entre Haití y la República Dominicana.

Hasta entonces, Haití había considerado la isla de La Española como “indivisible” y había intentado, sin éxito, conquistar la mitad oriental varias veces en el pasado.

La guerra obligó a Haití a darse cuenta de que este objetivo era esencialmente inalcanzable, y fue sustituido por años de disputas fronterizas entre los dos países.


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