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Por un turismo sostenible e integral en la Repúbllica Dominicana


  • Heliana Medina | 26-09-2019

El turismo responsable y pensado en reducir la huella de impacto en el planeta sigue en aumento debido a la gran cantidad de viajantes que prefieren y valoran los destinos que se gestionan de forma sostenibles

La República Dominicana se encuentra entre los 10 destinos turísticos más apetecibles para viajantes. Según el ranking anual que realiza la plataforma “TripAdvisor”, las playas dominicanas figuran como las más bellas del mundo.
   
Sin lugar a dudas, el turismo es una industria de gran peso. El sector tiene el potencial de contribuir con el bienestar y desarrollo económico social de las comunidades donde se realiza y genera un impacto sobre el medio ambiente.
Según datos extraídos del Banco Mundial, la isla recibe cada año alrededor de 5 millones de turistas extranjeros, lo que significa un incremento significativo en la economía que contribuye cerca del 6% del PIB nacional.
   
Mas allá de hermosas playas, arena blanca y aguas color turquesa, la República Dominicana ofrece una infinidad de alternativas rodeadas de bellezas incalculables de biodiversidad, ideales para los extranjeros y locales que buscan un turismo respetuoso con el ambiente.
   
Durante la edición 2016 de la Feria Internacional de Turismo (FITUR), expertos concretaron que el 83% de los turistas están dispuestos a pagar más en un hotel calificado como sostenible que en lugares que no promueven prácticas amigables con el ambiente.

La cifra sigue en aumento, cada vez son más los viajeros preocupados por la crisis climática que eligen lugares que demuestren un compromiso con el medio ambiente, como Eco-Lodges u hoteles con certificaciones ambientales (ISO-14001).
  
Para la Organización Mundial del Turismo (OMT), el turismo sostenible o responsable es: “El turismo que tiene plenamente en cuenta las repercusiones actuales y futuras, económicas, sociales y medioambientales para satisfacer las necesidades de los visitantes, de la industria, del entorno y de las comunidades anfitrionas”.
   
En pocas palabras, el turismo sostenible no es nada nuevo, hace más de 20 años se escucha hablar de este modelo que busca aumentar el valor de los atractivos naturales y culturas locales generando el menor impacto al planeta.
   
¿Se realiza turismo sostenible en República Dominicana?
La República Dominicana enfrenta grandes retos de cara al turismo sostenible. Existen proyectos turísticos y voluntad de promover un cambio de conducta en el ser humano. A pesar de que ha aumentado la cantidad de viajeros que prefieren un turismo responsable, es necesario establecer políticas públicas funcionales y que las autoridades garanticen su cumplimiento.
   
La Dra. Rosillo Pantoja, docente e investigadora de la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Querétaro, en México, dijo que para apuntar a un turismo sostenible deben cumplirse características importantes como el uso eficiente de las energías renovables, una gestión adecuada de los residuos sólidos, plan de tratamiento de aguas residuales y el aprovechamiento sostenible de todos los ecosistemas y     recursos naturales.
   
“Para lograr el cambio del turismo tradicional al turismo sostenible los ordenamientos jurídicos son importantes. Bien es cierto que la ley no es el fin en si mismo, pero de la ley se desprenden instrumentos de políticas públicas que aceleran el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y eso es indispensable. República Dominicana necesita contar un marco jurídico en agua, en gestión de residuos, en cambio climático, porque el país es altamente vulnerable. También tienen que tener medidas de seguridad y protección para los turistas a través de los planes de prevención y protección civil en cada uno de los hoteles en caso de emergencias y contingencia para las temporadas de huracanes”, afirmó la experta con más de 15 años de experiencia en estudios e investigaciones en Derecho Ambiental, a nivel internacional.
   
Por otro lado, Emma Fawcett, profesora de la American University en el panel “Turismo Sostenible en la República Dominicana” planteó que para lograr un turismo sostenible se debe garantizar que el desarrollo económico llegue a los más desfavorecidos del país; generar un crecimiento en servicios básicos e infraestructura acorde al desarrollo turístico; inquietudes por el medio ambiente y la capacidad de carga de los ecosistemas, y la modernización del marco de incentivos fiscales.
   
“Para enfrentar los desafíos es necesaria la inclusión de las cuestiones relativas a la pobreza en la agenda de turismo; la diversificación de los productos turísticos; el análisis independiente de la cadena de valor del sector turístico para evaluar los vínculos económicos y la mejora de las estadísticas del turismo. Además, mejorar la gestión ambiental y conservar el acceso público a las playas”, ponderó Fawcett.
   
Analizando la situación actual y las desventajas competitivas, es necesario modernizar el marco jurídico que protege los recursos naturales, los ecosistemas costeros del país (playas, manglares y arrecifes) que se han visto amenazados durante años por el desarrollo inmobiliario y las actividades desenfrenadas del hombre. Es vital una política de legislación medio-ambiental que esté más dirigida hacia la protección de los ecosistemas marinos, impulsar mejoras en el manejo donde se dan estas actividades y garantizar condiciones justas para los trabajadores locales. Establecer una cadena de valor para diversificar la oferta del todo incluido -que no fomenta que el turista salga del hotel- y potenciar una cadena productiva sostenible que genere un desarrollo urbano inclusivo.
   
El turismo cultural, un nicho sostenible que no se aprovecha
La República Dominicana es rica en historia dada por su condición de primer asentamiento europeo en América y su herencia arqueológica taína, sin embargo el turismo cultural no recibe un flujo de visitantes representativo con relación a la cifra que se registra cada año.

El turismo se ha concentrado en la oferta de sol y playa desaprovechando el capital cultural que conserva el país.

En consecuencia, existe poca integración entre las comunidades locales y los beneficios producidos por la actividad turística, lo que perjudica el desarrollo social, ya que fomenta la desigualdad y un desaprovechamiento de las capacidades de la población.
   
El tema de la seguridad es un factor que no permite dar pasos a un turismo más orgánico. Es necesario afrontar las debilidades que han golpeado al país con relación a la seguridad de los turistas. Existen plataformas online que advierten sobre los crímenes violentos, robos, asaltos sexuales como prácticas comunes en el país.
   
Del papel a la acción
La Estrategia Nacional de Desarrollo (Ley 1-12), en su objetivo 3.5.5 sugiere apoyar la competitividad, diversificación, y sostenibilidad del sector turismo dentro de las metas para el país hacia el 2030.

La misma estrategia exige la creación de un Plan de Desarrollo Turístico Nacional que sirva de guía para orientar a las autoridades locales en el desarrollo sostenible de las comunidades.

La orquesta internacional en el contexto de la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) impulsada por los 193 países que forman las Naciones Unidas -donde República Dominicana es miembro activo- promueven el cambio en políticas y prácticas comerciales, así como el comportamiento de los consumidores para fomentar un sector turístico más sostenible que pueda contribuir con los 17 ODS.
En la Agenda Mundial se incluye al turismo en al menos tres de sus metas, y se enfoca en cómo hacer de este una actividad más rentable para las poblaciones que residen en zonas turísticas, a través de la generación de ingresos y el empleo digno, al tiempo que se protege el medioambiente.
   
Si potenciamos un turismo enfocado en el desarrollo sostenible, contribuimos a la consecución de los ODS. Nayely Germoso, geógrafa y analista territorial en el Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo, dijo que un turismo consciente y sostenible impacta sobre la eficiencia en el consumo del agua y energía (ODS 6 y 7). En países como el nuestro donde los recursos costeros son altamente aprovechados en el turismo, también se impacta el ODS 14 de Vida Submarina siempre que se realicen buenas prácticas de protección de corales y conservación de costas. La suma de buenas prácticas ambientales de consumo energético representa un aporte a acciones que facilitan frenar el cambio climático (ODS13).
    
"El desarrollo turístico sostenible, también tiene un alto impacto potencial en la reducción de la pobreza (ODS 2) y aquellos factores que se derivan de ella. En la medida que se involucran las comunidades del entorno con los centros de atracción turística, se genera inmediatamente lo que llamamos cadena de valor que se derivan de la actividad turística local, como producción de alimentos localmente, artesanías o emprendimientos diversos. Esto además del impacto a la población reduce emisiones de CO2 derivadas de los grandes recorridos de transportación. Siendo todos estos factores claves en la consumo y producción sostenible (ODS 12)”, ponderó la experta.
   
En conclusión, para fomentar un turismo sostenible e inclusivo y cerrar las brechas de desigualdad, urge pensar en la protección del medio ambiente como factor principal. Fortalecer el mercado laboral de manera inclusiva, diversificar la oferta cultural y ecológica y proveer un país seguro tanto para visitantes extranjeros como para locales.


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