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La partida de doña Delia Aranda de Gómez Estrella


  • Francisco Angeles | 16-03-2020

La tía Delia o la doña ha partido a la casa del Padre con el mayor sigilo como una auténtica cristiana a tal punto que ni los vecinos de la Quinta de Pontezuela se enteraron de su ida…

Sobre su partida he recibido varias llamadas preguntándome el por qué se han pospuestos sus nueve día explicándole que eso no se pospone por ser un sentimiento o duelo que guardan los familiares cristianos a su deudo sean estos católicos o evangélicos, los cuales se acuerda entre la iglesia y los familiares.

Hay que entender que la muerte es una realidad biológica la que se hace más trágica cuando es violenta o prematura y se suele ver como un castigo de Dios en los agnósticos por lo que hay que recordar que el ser humano ha sido creado mortal debido al pecado.

Doña Delia vivió su ministerio cristiano a plenitud recibiendo la gracia y la luz que le dio Jesucristo por lo que vivió para servir sin ruido y sin orgullo siendo la humildad una de su prenda más brillante que nunca se apartó de ella; como su sonrisa angelical.

También explicaba a quienes me preguntaron por la posposición de su nueve día  que esta tradición está relacionada con los nueve meses que un ser humano dura en el vientre de su madre siendo este como el tiempo que tiene el ser humano cuando muere para alcanzar o llegar a la presencia de Dios y obtener la vida eterna, es un período parecido que va entre la ascensión y el pentecostés que también dura nueve día.

Recordemos que las Sagradas Escrituras nos piden que enterremos a nuestros muertos y cuidemos las viudas porque siempre aparece donde enterrar a un difunto, recuérdese que Jesús no tenía tumba y su amigo se la prestaron, lo mismo que ocurrió conmigo hace muchos años en Santiago cuando se murió un familiar…

La tía Delia fue una afortunada que pudo ser sepultada como lo manda el Señor  y un día como El  resucitará de entre los muertos como buena cristiana que nunca se apartó de Dios a través de su hijo Jesucristo, estando siempre  por encima de las cosas materiales que muchas veces sus familiares no entendíamos sobre todo cuando ella pretendía imponer su verdad, siempre con respeto, recuerdo sus discusiones teológicas en la familia que practicamos el cristianismo católico en especial la tía Teté a la que siempre respetó al igual que la tía Chicha, Sor Angélica y sobre todo Nati con las cuales podía profundizar por ser todas ellas mujeres conocedora del evangelio de Cristo.

La Doña o Doña Delia para los amigos y la tía Delia para los familiares de aquí, de EEUU y España en sus coronas para su funeral decían: “A la tía Delia por su amor y entrega…” y en verdad que ella fue amor por ser una verdadera madre y esposa ejemplar la cual siempre tuvo para compartir no solo con su familia  sino también con los más necesitados sin nunca hacer ruido a tal punto que probablemente la mayor parte de sus vecinos en la Quinta de Pontezuela ignoraban quien fue doña Delia Aranda de Gómez Estrella.

No podré olvidar que cuando regresé de España después de seis años de especialidades  y una familia ella me guardó una pieza en la Trinitaria siendo mis primeros vecinos allí el Dr. Pérez y Doña Diana y el Dr. Sánchez y esposa.

Cuanta alegría me da recordar a la tía Delia cuando trabajaba en la Pastoral y en los diferentes movimientos católicos de la  Parroquia de Las Mercedes del Politécnico especialmente en los grupos de la Renovación Carismática y en los movimientos Cristianos junto al padre Dubert o cuando salió de allí junto al doctor y ginecólogo Lucas Rojas y varias damas más para formal esa iglesia que tanto ha crecido en la ciudad de Santiago, gracias al sigilo de ella y los otros que le acompañaron encabezado por el pastor Lucas Rojas.

La tía Delia o doña Delia fue un ser especial que nació para servir sobre todo al Señor, a sus familiares más cercanos porque entendía que ese era su prójimo así como a sus amigos tanto en la iglesia católica en la primera parte de su vida joven y luego en la iglesia evangélica donde fue a servir al igual que Jesucristo quien fuera su adoración para llegar al Padre Celestial, su Dios para el cual vivió. ¡Descanse en paz! Sobre todo porque sus nueve día no han sido pospuesto sino que se iniciaron en el cielo con su llegada el mismo día de su partida y así  lo podemos confirmar sus familiares y la iglesia a la cual sirvió, con humildad debido a su personalidad formada por su carácter y temperamento lo que la hacía ser una persona especial.


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