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La “imprudencia” de actores políticos pone en riesgo confianza de electores

Eléxido Paula.


  • Nelson Peralta | 20-11-2018

Santiago.-El presidente del Partido Humanista Dominicana (PHD), dijo ayer que las acciones imprudentes de los actores políticos ponen en riesgo su confianza y credibilidad ante los ciudadanos que pudieran optar y apoyar su discurso y mensaje electoral.
   
El licenciado Eléxido Paula, declaró que las rebatiñas, los enconos, las diatribas, rencores, odios, retaliación y manipulación a lo interno de los partidos obedecen a la carencia de un discernimiento prudente de sus líderes o dirigentes.

“Se aleja de la prudencia todo dirigente político que apela a su pasión desenfrenada, a su egoísmo, orgullo, petulancia, altanería y creerse el más sabio en relación con los demás”,  estima en su artículo de esta semana.
   
Agregó el presidente del PHD, que “la prudencia es virtud, valor, principio” y además “es actuar de forma justa, adecuada, con moderación, cautela, reflexión, sensatez, sabiduría, buen sentido, buen juicio y discernimiento”.
   
Indicó Paula que la acción política, en el buen sentido de la palabra, ha de estar revestida por un lenguaje claro, literal, lógico y coherente; siempre respetando los sentimientos, la vida, la libertad y la dignidad humana.
   
Entiende que producir y generar crisis, guerras internas y conflictos de forma constante y medalaganaria es propio de políticos ñoños, engreídos, acomplejados e inmaduros.
   
Sostuvo  que en cada partido político del sistema en nuestro país, parece ser, abunda este tipo de conducta, que nada bueno aporta a su entidad política.
  
 Y agregó que la prudencia facilita tomar decisiones pertinentes en las diversas circunstancias de la vida, facilita también el entendimiento, comprensión, el recto conocimiento y el apego irrestricto por la verdad.
   
Sin embargo, señala que las inconductas claramente marcadas por el robo, el fraude, la prevaricación, el abuso de poder, el exceso de poder, en definitiva, marcada por la corrupción y la impunidad en cualquier político, es porque en él o ella se ha anidado el germen de la imprudencia, convertido por su magnitud en esas acciones imprudentes, en delincuente.
   
La prudencia es la virtud propia del gobernante, añade, “pues tiene que tomar sabias decisiones apegadas a lo justo y a lo correcto, evitando la precipitación, la debilidad de voluntad, las pasiones, el capricho, los instintos y los deseos desmedidos”.
   
Indica que es prudente todo actor político que piensa antes de actuar, reflexiona, analiza las consecuencias, valora diferentes opciones y no decide lo primero que se le viene a la cabeza. Es aquel que posee valores bien establecidos, dice la verdad y no miente.
 
 

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