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Domingo de Ramos en casa


  • Mariela López | 06-04-2020

El pasado Domingo de Ramos fue diferente. La pandemia global del COVID-19, obliga a los cristianos del mundo a quedarse en casa. Pero desde ahí fue posible comenzar a vivir la Semana Santa, recordando la entrada de Jesús a Jerusalén.

Sacerdotes y feligreses promovieron una iniciativa a través de redes sociales que invito a todos los fieles a colocar una palma en las puertas de sus casas el  Domingo de Ramos, para “salir de procesión” en medio del confinamiento.

“Es otra manera distinta de vivir la Semana Santa ya que la propagación del coronavirus también está afectando a las celebraciones litúrgicas y se deben respetar las medidas impuestas por las autoridades”, indican.

Se trata de usar una rama, quien no tenga palmas ni plantas en casa puede fabricar las suyas propias, y colocarla en la puerta o en la ventana  desde el sábado 4 de abril de 2020, “para que el Domingo de Ramos, todas las casas amanezcan con una rama”, ya que es una de las procesiones más relevantes del año.

“Esto serviría, a pesar del aislamiento social, para mantenerse conectado en las ceremonias de Semana Santa, aclamando a Jesús, aunque sea en silencio”, añade el mensaje.

Los católicos aseguran que se pueden realizar los rituales de la Semana Santa, respetando la cuarentena decretada por el coronavirus COVID-19.

“Estamos aislados pero no separados”, señala la motivación. 

La iglesia señala que esta es una oportunidad de proclamar a Jesús y reafirmar la fe.

Un camino de esperanza

El Domingo de Ramos marcó el inicio de la Semana Santa   recordando cuando llegó Jesús  a Jerusalén. 

Antes de entrar en Jerusalén, la gente tendía sus mantos por el camino y otros cortaban ramas de árboles alfombrando el paso, tal como acostumbraban saludar a los reyes.

Los que iban delante y detrás de Jesús gritaban:

"¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas!"

Cuando entró a la ciudad de Jerusalén, que era la ciudad más importante y la capital de su nación, y mucha gente, niños y adultos, lo acompañaron y recibieron como a un rey con palmas y ramos gritándole “hosanna” que significa “Viva”. 

La gente de la ciudad preguntaba ¿quién es éste? y les respondían: “Es el profeta Jesús, de Nazaret de Galilea”. Esta fue su entrada triunfal.

La muchedumbre que lo seguía estaba formada por hombres, mujeres y niños, cada uno con su nombre, su ocupación, sus cosas buenas y malas, y con el mismo interés de seguir a Jesús. Algunas de estas personas habían estado presentes en los milagros de Jesús y habían escuchado sus parábolas. Esto los llevó a alabarlo con palmas en las manos cuando entró en Jerusalén.

Fueron muchos los que siguieron a Cristo en este momento de triunfo, pero fueron pocos los que lo acompañaron en su pasión y muerte.

Mientras esto sucedía, los sacerdotes judíos buscaban pretextos para meterlo en la cárcel, pues les dio miedo al ver cómo la gente lo amaba cada vez más y como lo habían aclamado al entrar a Jerusalén.


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