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Maricela Ortiz

La generosa misericordia de Dios


  • Maricela Ortiz | 07.10.2019 - 06:30 pm

Nos hemos vuelto tan mecánicos y tan llenos de ansiedad que no podemos ver la misericordia y favor del Señor en nuestras vidas. La inconformidad a lo que creemos que nos falta y los tantos afanes a los que estamos sumergidos han hecho de nosotros personas sin discernimiento y carentes de la visión eterna. Porque el ritmo de vida al que estamos embarcados va con tanta prisa que no nos deja apreciar la generosa misericordia de Dios, que fue el poner a Su Hijo dentro de nosotros, ese Cristo que nos habita, y de entender que en Él estamos completo.  
   

 

Vamos a ver la alegoría que usó Jesús para dar a conocer la generosa misericordia de Dios (siendo la expresión de Él mismo manifestado en gracia) en el texto “Los obreros dela viña” en Mateo 20:1-16. Ha de entenderse en este contexto que las alegorías son estrategias para dar a conocer a Cristo, a través de representaciones simbólicas, que siempre llevan implícito un mensaje.
   

 

Toda enseñanza en el plano pedagógico debe visualizarse desde un punto de vista cotidiano, es decir, partir del contexto en que las personas se desarrollan (su realidad, lo que viven y conocen), ya que ayuda a la comprensión de lo que se quiere enseñar para que de este modo haya un aprendizaje significativo. Jesús como todo un gran estratega durante Su ministerio usó alegorías, para transmitir mensajes del reino de Cristo.
   

 

Toda interpretación bíblica debe discernirse espiritualmente, para no caer en el error de enfocarnos en los símbolos o figuras de las alegorías, y sacar el texto fuera de contexto, porque en este sentido estaríamos distorsionando el mensaje. Si analizamos el contenido de las alegorías usadas, todas son una representación visual, donde Dios esconde la verdad eterna que ya nos fue revelada, Cristo y Su reino eterno.
   

 

Vamos a ver cómo se presenta el mensaje “la generosa misericordia de Dios” en la alegoría de “Los obreros de la viña”. Analicemos el por qué no enfocarnos en los símbolos ni en las figuras, porque son sólo analogías:

 


“Porque el reino de los cielos es semejante a un hombre, padre de familia, que salió por la mañana a contratar obreros para su viña.” v. 1

 


En los tiempos de Jesús contratar obreros era algo típico durante la cosecha, donde los jornaleros se reunían en el mercado, y allí de pie duraban desde el alba, esperando ser contratados para el trabajo del día. Un día de trabajo comenzaba a las seis de la mañana y terminaba a la seis de la tarde.

 


“Y habiendo convenido con los obreros en un denario al día, los envió a su viña.” v. 2
Cuando habla de un denario, en este entonces un denario al día era considerado lo justo para un día completo de trabajo. Esta moneda era el salario de un soldado romano de un día. Se dice en las costumbres hebreas que, estas monedas eran acuñadas bajo el emperador existente, siendo la única persona que podía emitir monedas de oro o plata. En los días de Jesús fue acuñada por Tiberio. En un lado de la moneda aparecía imagen de su rostro, y en la otra un gravado de sí mismo sentado en su trono con túnicas sacerdotales. Los judíos consideraban esta última como una imagen de idolatría, prohibida por el segundo mandamiento.

 


“Saliendo cerca de la hora tercera del día, vio a otros que estaban en la plaza desocupados; y les dijo: Id también vosotros a mi viña, y os daré lo que sea justo. Y ellos fueron. Salió otra vez cerca de las horas sexta y novena, e hizo lo mismo. Y saliendo cerca de la hora undécima, halló a otros que estaban desocupados; y les dijo: ¿Por qué estáis aquí todo el día desocupados? Le dijeron: Porque nadie nos ha contratado. Él les dijo: Id también vosotros a la viña, y recibiréis lo que sea justo.” vv. 3-7

 


Si recordamos a qué hora comenzaba el día de trabajo, vamos a entender por qué ellos permanecían desocupados. El horario romano es distinto al horario judío. El día de 24 horas en la Biblia comienza cuando se esconde el sol, más menos a las 6 de la tarde (Génesis 1:5). Este día está dividido en 12 horas del "día" y 12 horas de la "noche". La hora primera, es a la salida del sol, como a las 6 de la mañana. La hora tercera, es como a las 9 de la mañana. La hora sexta, es a las 12 del día. La hora novena es a las 3 de la tarde. La hora undécima, es a las 5 de la tarde. La hora duodécima es a la 6 de la tarde.

 


“Cuando llegó la noche, el señor de la viña dijo a su mayordomo: Llama a los obreros y págales el jornal, comenzando desde los postreros hasta los primeros. Y al venir los que habían ido cerca de la hora undécima, recibieron cada uno un denario. Al venir también los primeros, pensaron que habían de recibir más; pero también ellos recibieron cada uno un denario. Y al recibirlo, murmuraban contra el padre de familia, diciendo: Estos postreros han trabajado una sola hora, y los has hecho iguales a nosotros, que hemos soportado la carga y el calor del día.” vv. 8-12

 


En los siguientes versículos podemos ver la soberanía de Dios para administra Su gracia: “El, respondiendo, dijo a uno de ellos: Amigo, no te hago agravio; ¿no conviniste conmigo en un denario? Toma lo que es tuyo, y vete; pero quiero dar a este postrero, como a ti. ¿No me es lícito hacer lo que quiero con lo mío? ¿O tienes tú envidia, porque yo soy bueno? Así, los primeros serán postreros, y los postreros, primeros; porque muchos son llamados, mas pocos escogidos.” vv. 13-16

 


En esta alegoría el objetivo principal es mostrar la generosa misericordia de Dios, sin embargo, en la Soberanía de Dios y guiado por Su Espíritu, podemos enseñar este tema sin diluir el mensaje principal, porque el problema de analizar por separado los elementos de las alegorías es porque perdemos el mensaje principal y el propósito del mismo, y terminamos poniendo palabra en la boca de Dios, que Él nunca dijo ni mandó.
 


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