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Pedro Mendoza

El penoso conflicto entre los hijos de José-José


  • Pedro Mendoza | 06.10.2019 - 04:22 pm

Tras la muerte del bautizado por la prensa del espectáculo el “astro de la canción romántica”,  José-José, los medios faranduleros se han dado el gusto de promover, sin observar siquiera un mínimo de respeto por el artista muerto, las querellas de los hijos del primer matrimonio del cantante contra su hermana nacida de un segundo matrimonio.
   

Hace tiempo quería publicar un artículo acerca  de los problemas y conflictos que ocurren como consecuencia de las tirantes relaciones que pueden darse entre los hijos de la primera relación de pareja de un hombre con sus nuevos hijos provenientes de una segunda relación.  Es raro que no surjan esos problemas que, frecuentemente  se convierten en escándalo público, cuando el padre  --es lo más común— es alguien socialmente importante o artísticamente renombrado. La prensa le dá una amplísima cobertura a la controversia de la familia del difunto porque la situación adquiere, aun sin proponérselo, carácter de chisme y cuando se quiere que una información alcance interés de lectura ‘obligada’, solo necesita, por lo menos en nuestra cultura occidental, que la noticia adopte el carácter o el color de un “chisme”. Mientras más desproporcionado es el chisme y más conocida es la persona envuelta en él, mayor intriga genera y mayor es el entusiasmo generalizado que despierta su seguimiento en los medios de comunicación.


El conflicto entre los hijos de dos matrimonios del inigualable cantante  José-José, ahora hecho público tras su muerte, es bastante común en la República Dominicana, incluso más común de lo que usted, amable lector, pueda imaginarse. Lo que pasa es que en la RD pocas veces los medios se enteran del conflicto, y además, pocas veces el difunto  padre fue una persona que alcanzara alguna connotación social o política. 


Divorciarse es una decisión terrible para la pareja y ominosa para los hijos porque para estos últimos significa el inicio de un choque emocional de consecuencias imprevisibles y difícilmente controlables. Es una batalla emocional que los hijos la tienen que librar pero con la desventaja de que tienen que pelearla en un terreno que ellos desconocen completamente, del cual no tienen un mapa que le sirva de guía para movilizarse y ni remotamente poseen las armas estratégicas necesarias para afrontar un enemigo tan poderoso como lo es la separación de sus padres.  Y lo que más desconcierta a los hijos  –y los empuja a la rebeldía e inaceptación del  divorcio de los padres--  es el hecho de que estos   inicien y concluyan un divorcio como si ellos fueran muchachito-monedas  que los padres se hallaron en el camino o como mangos maduros que se recogen de la mata, se saborean gustosamente y luego se tiran la cáscara y la semilla como  basura incomestible.
   

Es bueno que los hombres o mujeres divorciados sepan, antes de  unirse a una segunda pareja, y más aún en el caso de una divorciada en edad reproductiva, que casi siempre el nivel de conflictos y problemas entre los hijos de dos relaciones distintas aumenta, ya sea que los primeros y los segundos hijos sigan viviendo separados y solo se encuentren cuando el padre los reúne, y todavía mayor ambiente de conflictos se produce cuando se encuentren conviviendo junto al padre con los hermanos de su segunda pareja.


Lo mismo puede ocurrir cuando los hijos de la madre  de segunda nupcias es la que recibe y sigue criando a los hijos de primera nupcias de su nuevo marido. Con mucha frecuencia la mujer tiende a creer que el padrastro de sus hijos y padre de sus nuevos hijos, da mayor atención a los primeros hijos que a los segundos y a sus hijastros. Esa percepción de la madre puede convertirse en devastadora para los hijastros y los propios. Esta es la razón de por qué el divorcio generalmente es un acontecimiento dramático para toda la familia.


Si mal no recuerdo, creo que fue en el pasado mes de julio cuando la Oficina Nacional de Estadística (ONE), anunció que durante el 2018  se celebraron en nuestro país 50 mil matrimonios y se divorciaron alrededor de 25 mil  el mismo año. Lo curioso es que al parecer la RD es el único país del mundo donde nadie se divorcia por infidelidad, puesto que según la ONE de de esa cifra de divorcios, el 56%  lo hizo por mutuo acuerdo y un 44%  por tener comportamientos incompatibles.


Finalmente, mi consejo es que hay que evitar los tres tipos de divorcios reales más comunes entre nosotros: 1.- El de conveniencia marital-emocional (cuando usted se enamora locamente de otra mujer que cree lo llena más),  2.- El de conveniencia económica (hay hombres tan aferrados al dinero que se divorcian cada vez que piensan que su mujer le sale muy cara o son tan tacaños que su mujer prefiere alejarse para no sentirse avergonzada),   y 3.- El divorcio incompleto o de papeles (el hombre o la mujer continúan volviendo hacia la antigua pareja después de estar ya unido a otra,  a través de alguna manipulación o “detrás del muchachito”).
Lo que ha sucedido con la muerte de José-José y sus hijos de dos relaciones también es frecuente en nuestro país causado por lo que dejó como patrimonio el muerto,  pero solo excepcionalmente el hecho trasciende al público.

El autor es Terapeuta familiar
Centro Médico Cibao-Utesa





                                       


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