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Editorial

Decisión ejemplar de la JCE

ACTUALIZADO 17.05.2017 - 5:59 pm

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El Pleno de la JCE a unanimidad decidió recurrir ante el Tribunal Constitucional el fallo del TSE que anula la resolución sobre el orden en que quedaron los partidos en las pasadas elecciones, determinado por el número de votos en los tres niveles de votación. Con posterioridad a la decisión del TSE, el Presidente de la Junta Central Electoral declaró que acataba la decisión, sin embargo, en la más reciente reunión del Pleno de la Junta se ha decidido la apelación ante el Tribunal Constitucional. La decisión de recurrir la justifica la Junta en un criterio jurisdiccional, alegando que constitucionalmente es una facultad de la Junta decidir los criterios para el ordenamiento de los partidos, facultad que sería limitada por la injerencia de los argumentos del fallo del TSE.
   
El conflicto se traslada al Tribunal Constitucional que tendrá la última palabra. No obstante, el tratamiento que le ha dado el Pleno de la Junta al problema en cuestión, pone de relieve un comportamiento de los integrantes de la JCE, tal como lo espera la comunidad civil de la Nación, porque el mismo va en la dirección de una actuación basada en derecho y apegado a los preceptos constitucionales y no en compromisos partidarios particulares. Asimismo, ese comportamiento constituye un ejemplo de una actuación canalizada institucionalmente para la solución de los conflictos y diferencias entre organismos del Estado, que es como se debe actuar dentro de una democracia institucionalmente organizada.   
   
La conducta de los miembros de la JCE con este ejemplo, honra la confianza que han despertado en la comunidad civil del país. Por eso su conducta ejemplar hay que resaltarla, por civilista y excepcional, en un contexto donde la institucionalidad democrática está bajo la amenaza del monopolio partidario establecido.

¡Bien por el Pleno de la JCE!

Sugerencia del BID


La representante del BID en el país, Flora Montealegre, siguiendo las sugerencias del FMI, expresó que la República Dominicana no debe endeudarse más para pagar los intereses de la deuda. En ese orden, dijo que el endeudamiento nuevo debe ser dirigido a los aportes para proyectos productivos con clara rentabilidad económica y social. Así se aprobaban los préstamos antes de que aparecieran los “bonos soberanos” que liberaron los condicionantes que hacían más racional y moral el financiamiento externo. La liberación de esos condicionamientos, no solo facilitó el financiamiento para gastos corrientes ineficientes, sino que le abrió las puertas a la corrupción que hoy abate la vida nacional.
   
La racionalidad que encierra la sugerencia de la representante del BID, sin embargo, choca de frente con la irracionalidad del gasto público, determinada por la “partidocracia clientelar” que obliga y requiere de enormes recursos para satisfacer los requisitos de una gobernabilidad económicamente improductiva.
  
 La sociedad política incluyendo al sector gobierno, debería ponerle atención a la situación del endeudamiento y a esas voces autorizadas que recomiendan un cambio de rumbo en materia del peligroso derrotero que ha seguido el voraz endeudamiento de los gobiernos dominicanos.

¡Qué se ponga atención al endeudamiento!



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