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Editorial

Diálogo por las reformas

ACTUALIZADO 19.04.2017 - 6:24 pm

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La Comisión Bicameral celebró un encuentro con la Sociedad Civil en la continuación del diálogo para consensuar la Ley de Partidos y la nueva Ley Electoral, iniciativas legislativas pendientes de aprobación y cuyo objetivo sería dotar al sistema electoral y de partidos del Marco Regulador que normalice el comportamiento político y electoral de los partidos y de los órganos electorales como lo es la JCE, de cara a fortalecer la institucionalidad democrática de la nación. En el encuentro de la Comisión con los representantes de la FINJUS, Participación Ciudadana, FJT y ADOCCO, se dieron a conocer varias propuestas para ser consideradas, tendentes a regular los procesos partidarios y electorales, la democracia interna y  financiamiento de los partidos, así como el marco legal para controlar la ocurrencia de ilícitos electorales, entre otros temas de interés.
   
Se trata de iniciativas sumamente importantes que consolidarían la legitimidad democrática del régimen político y que podrían hacer que el país retome el sendero hacia una gobernabilidad democrática, la cual se viene perdiendo a medida que la tendencia a la monopolización que se da en todo sistema social de intercambio desregulado, favorece la emergencia de un régimen de partidos basado en un partido hegemónico que ha pasado a controlar todas las instancias oficiales del poder político, tal como viene sucediendo con el actual partido de Gobierno, condición que ha facilitado que el mismo, a nivel de su cúpula, relacionados y beneficiados, se convierta en un estamento e instrumento importante de la clase social gobernante, la cual controla y traza todas las políticas fundamentales del Estado a su conveniencia monopólica.
   
Esa condición es la que dificulta un consenso entre las diversas fuerzas partidarias y de la Sociedad Civil con el partido oficial, en materia de esas reformas del régimen político, porque es natural que el partido oficial, en su condición de soporte partidario de la nueva clase gobernante, quiera, como se dice, hacerse “un traje a la medida”, precisamente para garantizar las ventajas y condiciones que le aseguren el monopolio del poder político a muy largo plazo. Por eso se hace difícil el consenso y más probable la imposición de la Ley de Partidos que le convenga al PLD, así como  el marco jurídico que rija a la JCE y al TSE y su conformación que también le convenga.
   
Para equilibrar esa asimetría política antidemocrática, ese desbalance de fuerzas legalizado, se hace necesario la unificación de criterios de todas las instituciones de la Sociedad Civil y de las agrupaciones políticas con vocación democrática, para que juntas y movilizadas puedan crear las condiciones que viabilicen un diálogo más equilibrado que dé lugar al consenso y  la aprobación de una Ley de Partidos y una Ley Electoral que garanticen un juego democrático entre las fuerzas competidoras en los procesos electorales, de modo que las elecciones sean cada vez más limpias y libres, sin compra de votos y manipulaciones fraudulentas, de las que puedan surgir autoridades electas legítimas y respetuosas de la institucionalidad democrática y de las leyes.

¡Se hacen imperativas las reformas políticas por la democracia!   



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