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Editorial

Convulsiones globales

ACTUALIZADO 11.04.2017 - 5:52 pm

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Esta Semana Santa presenta a un mundo convulsionado por la guerra, el terrorismo y la lucha de clases que desestabiliza la gobernabilidad en varios países, especialmente en algunos de la América Latina. La guerra en países del Medio Oriente como Siria, Irak y Yemen amenaza con extenderse ahora a Korea del Norte y por esa ruta resurge el temor de otra y definitiva guerra nuclear que sería devastadora.
   
En nuestra América el Gobierno de Trump en los EEUU, un empresario sin formación ni vocación de Estado, solo guiado por su exitosa experiencia de hombre de empresa, encumbrado en la engreída legitimidad fáctica que se asienta en el capital que le exige crecimiento y maximización de los beneficios y del poder, espera gobernar para hacer más grande al gran país del Norte, alterando para ello la institucionalidad que instaurara el “nuevo orden mundial” de orientación neoliberal, promoviendo ahora el proteccionismo, además de la unilateralidad en las relaciones internacionales, para cerrarle el mercado americano a los productos de otros países, así como para detener el flujo migratorio que se dirige hacia los EEUU, para lo cual ha decidido levantar un muro de contención en la frontera con México.    
   
A esa nueva situación estructural, se une la contraofensiva continental protagonizada por las oligarquías latinoamericanas apoyadas por las multinacionales globales y del propio Gobierno norteamericano, para detener y desmantelar el avance de  las fuerzas “progresistas” guiadas por la ilusión de instaurar el “socialismo del siglo XXI”, que aspira a crear una economía y una sociedad socialistas que superen al sistema social capitalista y que por consiguiente se enfrenten a las fuerzas pro imperialistas que operan dominantes en la región. En esa lucha de clases y en una primera fase, el socialismo del siglo XXI avanzó de forma entusiasta en casi una decena de países de la región, impulsados por la dupla de Brasil y Venezuela con Lula y Chávez a la cabeza.
   
Sin embargo, la contraofensiva pro imperialista ya ha recuperado a países como Paraguay, Argentina y sobre todo a Brasil, país donde están siendo desmanteladas la estrategia y la metodología del “Lava Jato”. Mediante dicha estrategia se produjo una simbiosis entre el Gobierno de Brasil y un conjunto de multinacionales brasileñas, para apoyar a políticos aliados de la región, a cambio de monopolizar los mercados de esos países, sacando los intereses norteamericanos, especialmente para las grandes obras de infraestructura. Y todo en nombre de combatir la pobreza, sacando a millones de personas de esa condición y elevándolos a la categoría de clase media, para dinamizar el consumo y un capitalismo con rostro humano.  
   
El desmantelamiento de ese esquema anti imperialista mantiene convulsionados a varios países de la región, donde se enfrentan las oligarquías locales que luchan por el capitalismo neoliberal, contra las fuerzas que luchan por el “socialismo del siglo XXI”.            
En el caso de Venezuela, la convulsión es ya agonía, que evidencia la imposibilidad dialéctica de instaurar el socialismo dejando intacta la institucionalidad e intereses del Mercado.

¡Tiempo, pues, de convulsión y reflexión!



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