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Editorial

Estabilización cambiaria

ACTUALIZADO 16.03.2017 - 6:33 pm

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La estabilidad macroeconómica, condición que complementa el sostenido crecimiento de la economía como grandes logros del país dentro de la región Latinoamericana, se ha visto amenazada en los últimos días por una escalada alcista de la “prima” del dólar que ya sobrepasa los 47.4  pesos por 1 dólar, con lo cual los agentes económicos comienzan a manifestar su estado de preocupación e incertidumbre. El fenómeno se asocia a varios factores dentro de los cuales el propio Gobernador del Banco Central resalta que lo que ha habido es que “muchas personas han estado dolarizando sus ahorros” elevando la demanda de la moneda extranjera. Otras fuentes señalan como factor del alza los grandes pagos que ha hecho el Gobierno para honrar compromisos internacionales, mientras otros señalan el efecto Trump.  
   
Ante la situación, el Banco Central ha decidido inyectar el mercado con 275 millones de dólares, para tratar de detener esa tendencia que de profundizarse desestabilizaría la macroeconomía, primero descalabrando el equilibrio cambiario y luego disparando la inflación, con lo cual los esfuerzos del Gobierno de sacar a cientos de miles de personas de la pobreza se verían tronchados, anulando los efectos que en tal sentido han surtido las políticas sociales asumidas por esta gestión, siguiendo el modelo brasileño de Lula, y que según el propio Presidente ya han sacado de la pobreza a más de un millón de personas. Entonces, una nueva fase de desestabilización cambiaria, además, agregaría a los problemas actuales una condición que sin duda podría desfigurar la relativa buena imagen y aprobación de la presente gestión de Gobierno. La desestabilización cambiaria también se traduciría en el ahondamiento de la crisis social y, en consecuencia, de la crisis política.
   
El Banco Central y el Gobierno Central deben ponerle especial atención a la situación cambiaria y tomar todas las medidas de lugar que eviten que la situación se salga de control, sobre todo si se considera que las experiencias pasadas dejaron fuerzas económicas y políticas entrenadas en la desestabilización cambiaria.

¡Qué se atienda ese “cartón”!

Otra crisis de “basura”


Una colosal crisis de basura se le viene encima al Gran Santo Domingo, por la decisión de la empresa recolectora de basura de reducir el horario de operación del vertedero de Duquesa y los días de la semana, con lo cual el proceso de vertido de la basura sufrirá un serio rezago que se traducirá en millares de toneladas de basuras acumuladas en las calles de esa gran urbe. La expectativa es una catástrofe sanitaria, que agravaría las limitaciones ambientales de una ciudad ya complicada por la deficiencia del transporte y de los servicios públicos urbanos.

Ante tal expectativa insólita, los alcaldes han pedido la intervención del Gobierno, a través de Salud Pública y Medio Ambiente, para que medien en el conflicto, y se le busque una solución efectiva, respetable y con autoridad que evite que adicionemos más basura a tanta “basura” conductual.

¡Por Dios, organicémonos!



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