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Editorial

Misión ambiental

ACTUALIZADO 10.01.2017 - 5:07 pm

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El Ministerio de Medio Ambiente encabezado por Francisco Domínguez Brito, ha iniciado una misión por la recuperación del medioambiente, a partir de la motivación insuflada por el propio Presidente Medina, quien en los últimos tiempos ha hecho ver la necesidad de la recuperación de las cuencas hidrográficas del país, empezando por el Sur donde ha dispuesto ambiciosos planes de reforestación.
   
Por mucho tiempo el medio ambiente ha sido víctima de las operaciones de empresarios y comerciantes que han depredado las zonas boscosas del país, al tiempo de explotar de forma arbitraria e irracional las cuencas hidrográficas, deforestándolas y convirtiéndolas en minas de materiales para la construcción, al tiempo de destruir con ello los ríos que son las principales fuentes de agua para el consumo humano, agrícola y de generación de energía eléctrica a través de las presas construidas con esos fines. La deforestación de grandes zonas y el ataque salvaje a los ríos no solo han reducido peligrosamente el área boscosa del país, sino que han hecho desaparecer cientos de ríos, al tiempo de disminuir el caudal de los principales ríos que conforman la red hídrica del país.
   
Esa labor de devastación asume tal nivel de irracionalidad penosa, similar a provocada por los haitianos que terminaron destruyendo el ambiente del vecino país, haciendo inhóspita y no sustentable la vida de sus habitantes, devastación forestal que se observa de forma dramática en la Cordillera Central, sobre todo del lado Sur, y en particular en la estratégica zona de Valle Nuevo, en la cual pese al marco jurídico que la protege, las autoridades históricamente han sido desbordadas por esa actitud depredadora de empresarios y funcionarios que en su afán particular han explotado esas zonas y sus recursos naturales, poniendo en peligro, sobre todo, la producción de agua que es un bien común de toda la población existente y del porvenir. También esa labor destructiva se registra en la Sierra de Bahoruco, zona sometida al castigo por empresarios fabricantes de carbón para la exportación, así como en los ríos Ozama e Isabela, donde más de doscientas empresas vierten sus desechos y otras tantas lo tomaron como desguazaderos de barcos chatarras, contaminando sus aguas y deteriorando sus cauces.
   
Esa situación pone al descubierto la irracionalidad que encierran ciertos sistemas económicos y sociales, cuya dinámica interna está dirigida a favorecer a grupos privilegiados que en su afán de mantener esas ventajas, han favorecido la formación y consolidación de regímenes políticos oligárquicos, que se han impuesto como dominación a la mayoría de la población, que tiene que pagar con obediencia la escasez de recursos y la falta de condiciones para una vida humana digna, sustentable y promotora de felicidad.
   
Frente a ese panorama la población debe comprender la misión que trata de cumplir Domínguez Brito, quien merece todo el apoyo del Gobierno y de la población en general, y en especial, de los “aguerridos ambientalistas”, quienes se deben movilizar por Valle Nuevo, la Sierra de Bahoruco y los ríos Ozama y la Isabela.

¡Por Dios, no cabe de otra!


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