17 Diciembre 2017 12:09 AM

PortadaOpiniónEditorial

Editorial

Balance de tres temas

ACTUALIZADO 05.01.2017 - 10:03 pm

0 COMENTARIOS

enviar por email

imprimir

ampliar letras

reducir letras

Tres temas han ocupado los medios y la opinión pública. El tema de la banda de Percival Matos; el de Medio Ambiente y su defensa de las fuentes acuíferas; y el escándalo internacional de los sobornos de la Odebrecht. Los dos primeros han servido de cortina para tapar el tratamiento que las autoridades le han dado al espinoso expediente de la firma brasileña.  
   
En relación a la red de asaltos violentos a bancos, las autoridades han podido con agilidad y torpeza mediática desmantelar la parte operativa de la banda, con la muerte de Percival Matos y el apresamiento de su lugarteniente y de los otros miembros de la organización criminal. Hasta el momento el balance es positivo para el Gobierno, aunque este episodio no agota la grave problemática de la inseguridad ciudadana.   
   
En cuanto a los problemas medioambientales de los barcos-chatarras en el Ozama y el río Isabela, las autoridades ya le están dando cumplimiento a la resolución que dispuso retirar las embarcaciones desguazadas de esas dos valiosas fuentes acuíferas. Es una acción que la opinión sensata valora como positiva porque es lo que hay que hacer si queremos recuperar esos dos importantes ríos, maltratados por el abandono de las autoridades y por el afán de lucro de los intereses particulares. De igual modo, el Gobierno a través de Medio Ambiente, parece decidido a darle una solución ambientalista al grave problema de Valle Nuevo que el Gobierno y toda la comunidad nacional deben defender y preservar, reduciendo o eliminando todo tipo de actividades que amenacen con una zona considerada estratégica para la producción de aguas. El diálogo sugerido entre autoridades y los afectantes de la zona no debe descartarse, para que se llegue a un buen entendido, pero siempre asegurando que en esa área protegida no se permitan actividades contrarias al interés nacional que debe ser el de preservar las cuencas hidrográficas, tal como se lo ha propuesto el Gobierno de la república.
   
El tratamiento y solución de esos dos grandes temas le dejan a las autoridades un balance positivo a los fines de mantener el objetivo de su popularidad. Pero si al Gobierno le pueden ser más “rentables” los dos temas anteriores, no es así en el caso de la Odebrecht, porque el mismo es mucho más complejo, porque no solo es un caso de simple corrupción de funcionarios, sino que se trata de un esquema internacional de financiamiento aplicado por Brasil en tiempo del “socialismo del siglo XXI”, de Lula y Dilma, utilizado no solo para favorecer a políticos de gobiernos afines en América Latina y África, sino que era una forma efectiva de expansión de las empresas brasileñas en contra de los intereses de las multinacionales del Imperio, para lo cual se violentaban las normas internacionales para los concursos de la Organización Mundial del Comercio.
   
La inscripción del país en ese esquema por más de 14 años, evidentemente fue una decisión política que atañe directamente a los gobernantes en ese largo período y eso es lo difícil.

¡Llegamos así a un balance de resultados inciertos!


0 comentario(s)


Le restan 1000 caracteres.

Normas de uso

Este periódico no se responsabiliza de las opiniones vertidas en esta sección y se reserva el derecho de no publicar los mensajes de contenidos ofensivo o discriminatorio.




Anuncio Adwords