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Pobreza en RD

ACTUALIZADO 08.09.2019 - 5:28 pm

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Hallazgos en una investigación científica efectuada por técnicos del  Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), a través del índice de Desarrollo Humano (IDH), desnudan una dramática realidad en la que están sumergidos millones de dominicanos en un hábitat de pobreza y desolación.
   
Se trata de un estudio que muestra un cuadro deprimente, el cual se clasifica en niveles de pobreza bajo, medio bajo y medio alto; afloran desigualdad e iniquidad que golpean a familias desvalidas.
   
Una población que sobrevive afligida, como consecuencia de miseria, necesidades y penurias, languidece en un mundo de carencia y sin perspectiva de mejoría, porque desde el Estado no se ejecutan programas efectivos para superar la crisis social y económica que obstaculiza el desarrollo de una vida saludable.
   
Los más empobrecidos, conforme al proceso investigativo de los especialistas del PNUD, se concentran en las provincias de Elías Piña, Pedernales, Independencia, Bahoruco y  El Seibo; en esas demarcaciones, incluso,  hay muchos indigentes.
   
En Santo Domingo, Monte Plata, Azua, Barahona, La Altagracia, Peravia, San Cristóbal, Montecristi, Samaná, Valverde, Espaillat, Dajabón, San Juan de la Maguana, Hato Mayor, María Trinidad Sánchez, La Romana, Puerto Plata, Sánchez Ramírez, La Vega, Santiago Rodríguez, Santiago y San Pedro de Macorís, se registra la  pobreza media; con la agravante que no hay oportunidades para crecer.
  
Mientras que en los territorios provinciales de San José de Ocoa, Monseñor Nouel, Hermanas Mirabal y Duarte aparece la pobreza medio alta, en los cuales se expresan coyunturas para desarrollarse.
   
Solo en el Distrito Nacional abundan las riquezas y el bienestar, es decir, quienes residen en esa franja viven en condiciones óptimas.
   
¿A qué se debe esta problemática? Esta panorámica se deriva de la concentración del poder social, político y económico, del Producto Interno Bruto (PIB) y el Presupuesto Nacional en la capital de la República, lo que se expresa en el desequilibrio en la distribución de las riquezas y bienes que se producen en el país.
  
Además, de acuerdo a los indicadores utilizados por el PNUD, para medir los niveles de pobreza se resaltan  esperanza de vida, educación, ingreso per cápita, brecha salarial entre hombre y mujer, desempleo e injusticias sociales.
   
Esta radiografía socioeconómica debe despertar las fibras humanas de los políticos que luchan por el poder, quienes deben incluir en el debate político-electoral los problemas que generan la pobreza y definir las alternativas imprescindibles para erradicarla, con el objetivo de  dignificar la existencia de millones de personas atrapadas en  condiciones inhumanas.
   
Hoy se precisa que las cúpulas partidistas, empresariales y quienes aspiran a la Presidencia de la República suscriban un pacto, en el que se comprometan a descentralizar al Estado, el Presupuesto de Ley y Gastos Públicos, el PIB, fomentar empleos de calidad, reducir el costo de la vida, mejorar los servicios públicos y todo cuanto le impregne calidad a la vida, porque solo así se combatirá con eficacia la pobreza.
       
Ojalá que se incluyan en la agenda electoral, de cara a las elecciones que se celebrarán en el año 2020, propuestas concretas, confiables y alcanzables para humanizar la existencia de los dominicanos.


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