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Editorial

Inversión y servicios públicos

ACTUALIZADO 05.09.2019 - 5:59 pm

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Los gobiernos nacionales, especialmente el gobierno que ha encabezado el Presidente Medina, han puesto énfasis en la inversión pública en obras de infraestructura física como base para apoyar el desarrollo de la nación, siguiendo la vieja estrategia de “varilla y cemento”.
   
Tal ha sido el caso de la inversión que se ha realizado en hospitales para ampliar la cobertura de los servicios ofrecidos y su modernización para elevar su calidad. De igual manera se ha hecho en educación con el 4% del PIB para ser destinado a la construcción de escuelas con similares propósitos de ampliar la cobertura escolar y elevar la calidad de la educación dominicana.
  
Llama la atención, en ese orden, la gran inversión que se ha hecho en el desarrollo de la red vial, sobre todo en el Este apoyando el turismo, y en el Sur, cuya red vial aparenta más actualizada y modernizada que la red vial de la región del Cibao.  
   
Pese a las grandes inversiones públicas en obras físicas en esos renglones, debe llamar la atención los graves problemas que vienen presentando, en el caso de salud, los centros de atención pública, los cuales aparecen abarrotados de pacientes y cuya aglomeración dificulta la oferta de los servicios, tanto en cobertura como en calidad, agravándose el hacinamiento y el mal servicio.
   
Algo similar está ocurriendo de forma sorprendente en el servicio educativo, donde miles de escolares, o no están recibiendo el pan de la enseñanza, luego del inicio del año escolar, o lo están recibiendo con serias limitaciones por el mal estado de las escuelas, como si el Estado no hubiera construido las miles de escuelas y aulas para acomodar a toda la población escolar que acude a recibir la enseñanza.     
   
Esos problemas que se están presentando en ambos renglones, salud y educación, donde el gobierno ha destinado tantos recursos en planta física, nos están diciendo con toda crudeza que no basta, para una buena gestión pública, concentrarse en las inversiones físicas, si esas inversiones no se complementan con las medidas que hagan más eficiente la organización de los sistemas administrativos del Estado, de tal manera que éste pueda ofertar con capacidad y profesionalidad los servicios que reclaman la población y el desarrollo de la nación.
   
El desborde de hospitales y escuelas, tal como se está presentando, es un claro indicio del descuido que caracteriza a la gestión pública en materia de organización y método de trabajo, para ofrecer servicios públicos oportunos y efectivos en asuntos de educación y de salud.
   
La organización, la tecnificación y la capacitación del personal administrativo y especializado, así como su disponibilidad, son aspectos que de no mejorar, no permitirán aprovechar las  obras de infraestructuras construidas. Los aspectos de la organización y del método de trabajo, son vitales y prioritarios para una gestión pública que pueda ser sustento del desarrollo humano sostenible.
   
Salud Pública y Educación deberían asumir como prioridad encarar los problemas de organización y modernización de los métodos de trabajo y de planificación, de modo que esos servicios se pongan en condiciones de dar respuesta más efectivas y eficientes para el desarrollo humano de la nación dominicana.

¡Superemos la vieja visión de “varilla y cemento”!    



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