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Editorial

Oportunidades turísticas

ACTUALIZADO 12.08.2019 - 5:47 pm

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La industria del turismo en unas cuatro décadas ha alcanzado un gran desarrollo convirtiéndose en la principal actividad económica generadora de divisas y dinamizadora del sector de la construcción.
   
El polo turístico de mayor desarrollo ha sido el de la zona Este del país y en menor escala el de Samaná y Las Terrenas. Mientras que el polo de la zona Norte fue cayendo desde la década de los noventas, manteniéndose rezagado y relativamente abandonado por las autoridades públicas, cosa que se hace evidente en el largo período de tiempo que llevan en reconstrucción las dos carreteras que unen a Santiago con Puerto Plata, sin que se vislumbre su terminación en un tiempo prudente. Para el Cibao Central, Puerto Plata y la zona Norte se han quedado relativamente aisladas por su difícil acceso.
   
En ese orden es visible el atraso que registra la red vial del Cibao completo, si se compara con el desarrollo que en esa materia ha tenido la zona Este y aún si se compara con la red vial del Sur, la cual cuenta con vías más actualizadas y en mejor estado, aunque con evidente baja densidad vehicular, especialmente en el Sur profundo, Barahona, Pedernales y la vuelta al Lago Enriquillo. La red vial del Cibao requiere de una reestructuración que responda a la mayor densidad vehicular de la zona, así como a las actividades agrícolas, comerciales, de servicios y para el mismo turismo local.
   
Pero si esa situación pone en evidencia esa urgencia en el Cibao, lo mismo se puede hablar del Sur Profundo, especialmente para comenzar a activar el turismo local e internacional en esa zona del país, tomando como objeto de una intervención del Estado, la vuelta del Lago Enriquillo, donde existen hermosas facilidades naturales que demandan intervenciones más apropiadas y menos rústicas, quizás siguiendo el modelo que se hiciera en la zona de San José de Las Matas.
   
De igual manera, salta a la vista la necesidad de una intervención del Estado, aunque sea en forma ligera, a través de Turismo, Obras Públicas y Medio Ambiente, para mejorar el acceso a la playa de Bahía de Las Águilas, hermoso lugar posiblemente único del Caribe, que debería atraer mucho más visitantes criollos y extranjeros.
  
En ese sentido habría que pensar en la construcción de una carretera turística que conecte a Bahía de Las Águilas partiendo desde Oviedo, y que acortaría la distancia y el tiempo para llegar a ese paradisíaco lugar. De igual manera se debería pensar en una infraestructura sanitaria y dotación de agua, así como ligeras infraestructuras de senderos y lugares de estar para los visitantes.
   
Esas pocas inversiones podrían servir de estímulo para otras de mayor envergadura que podrían ser hechas por el sector privado, en la zona de Cabo Rojo, donde hay un pequeño aeropuerto local y donde se podrían instalar otras estructuras turísticas apropiadas ecológicamente de acuerdo a las características del terreno y la foresta de la zona.
   
El Gobierno hizo un buen esfuerzo en recuperar a Bahía de Las Águilas de los depredadores de los recursos públicos. Qué se complete ese valioso esfuerzo con una iniciativa de desarrollo que lleve vida y oportunidades a Pedernales.

¡Aprovechemos los recursos naturales para el desarrollo!


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