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La Iglesia Católica en los nuevos tiempos

ACTUALIZADO 11.08.2019 - 4:58 pm

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Su santidad, Juan Pablo II, con su sabiduría y dotes espirituales a los que se les suma su gran manejo periodístico, ofreció la verdadera historia oculta sobre la guerra fría y el aceleramiento a la caída del comunismo, mostrando las dotes por lo que se erige como el gran líder moral y de la comunicación de los nuevos tiempos. ¿No será que nuestro Papa Francisco, primer papa latinoamericano, al igual que el papa Juan Pablo II, primer papa no italiano, cuando dice “esta economía mala” está influenciando significativamente para que caiga el capitalismo neoliberal?, al igual que a través de la práctica de la justicia social de los nuevos tiempos, anunciando y alegando “lo que le está pasando a nuestra casa”, según dice la Carta Encíclica, Laudato si, y ¨sobre el  ciudadano de la casa común”. Hoy día, la Iglesia Dominicana está pronunciándose sobre la vida humana y la iglesia; en favor de la vida, la escuela y la religión; contra la violencia y por una sociedad justa.  
   
La vida pública no puede prescindir de los criterios éticos. Cuando una sociedad se corrompe y el tejido moral del país se va degradando, hay que temer.   Cuando la violencia social va creando episodios de amargura, de inseguridad y pérdida de la paz interior, produce un dolor que como larga cadena de delitos, ofenden la dignidad y el honor de los ciudadanos. La juventud pierde su norte y se observan niñas pariendo niños o abortando niños, sin control y sin ley.   Viviendo en pecado, ya que la vida humana es sagrada e inviolable.   
   
El trabajo y la familia son dos pilares del desarrollo de la humanidad, desde sus inicios.  La escasez de oportunidades y la descomposición de la familia atentan contra la humanidad. La corrupción y la impunidad se roban el patrimonio de la sociedad, restringiendo la autonomía de cada ciudadano y propietario de sus pertenencias.  
   
Todas estas cosas  hacen, a pesar de que muchos ciudadanos piensan que la iglesia no puede participar en la política, que ésta no sea indiferente ante la pobreza y la miseria. En la Homilía de la misa celebrada en Santo Domingo el 11 de octubre de 1992, dice ¨Sentir la pobreza ajena como propia y convencerse de que los pobres no pueden esperar¨.  
   
Los políticos de los nuevos tiempos deben tener una sana formación moral, pues sin una formación moral, ningún ciudadano puede ser capaz de desempeñar bien sus funciones políticas.  Sólo si las personas son justas, prudentes, moderadas y valientes, sus decisiones, tanto respecto a los líderes como a los políticos que deben escoger, conducirán verdaderamente el bienestar de la nación.
   
De tal manera piensa y práctica la iglesia.  Nosotros hombres y mujeres educados con principios y valores, con sabiduría y conocimientos, con responsabilidad y justicia, con derechos y deberes ciudadanos, como buenos dominicanos, nos solidarizamos a esta apuesta de la Iglesia Católica y además, llamamos a todos los políticos envueltos en esta contienda electoral, a que recuerden que su compromiso, nos es con un partido, ni una persona, ni un grupo, sino con la justicia y la libertad humana, para la paz social de todos.


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