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Editorial

Fallos del TC y del TSE

ACTUALIZADO 09.08.2019 - 11:58 am

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El Tribunal Constitucional y el Tribunal Superior Electoral han tomado dos decisiones de gran importancia en la dirección de garantizar un proceso electoral apegado al marco jurídico y en procura de una mayor transparencia y una mayor credibilidad en las próximas elecciones.
   
El Constitucional falló un recurso elevado en contra del voto de arrastre que parcialmente había confirmado el Pleno de la JCE para cinco provincias de las de mayor número de votantes. De esa manera, el alto tribunal declaró inconstitucional el voto de arrastre, situación que la mayoría de la población electoral sensata y demócrata, había criticado y rechazado, por antidemocrática, además de anticonstitucional, cuando la Constitución establece el voto directo para la elección en los cuatro niveles establecidos: El presidencial, el de senadores, diputados y municipal.
   
Por su parte el Tribunal Superior Electoral estableció en su fallo la forma en que los partidos deben aplicar el 20% para hacer uso de las reservas y en consecuencia le rechazó al PRM la reserva de 29 senadurías, cuando la Ley solo le permite reservar 6, equivalente al 20% del total de las senadurías.
   
Esas decisiones de esos dos altos tribunales, pueden ser interpretadas como manifestaciones de la libertad e independencia de esos tribunales respecto a los demás poderes del Estado, independencia y libertad reclamada por la comunidad democrática nacional e internacional. Esos fallos, en consecuencia, fortalecen la institucionalidad democrática fundamentada en el respeto de la Ley y la Constitución. Esos fallos son dos buenas señales para la institucionalidad democrática.
   
Son fallos muy diferentes aquellos que tomara, por ejemplo el propio TSE del pasado, el cual operó como una alta corte comprometida con los intereses del partido de gobierno, interesado en producir la división del mayor partido de la oposición, el PRD, tal como se produjo para las elecciones del 2008, bajo el entendido de que esa división era una condición indispensable para garantizar el triunfo del partido de gobierno, con lo cual se selló el camino para su conversión en partido hegemónico y facilitador del surgimiento de la nueva clase gobernante que sustenta al régimen del PLD.
¡Buenas señales para la democracia!

Justicia negativa


Si los fallos del TC y del TSE marcan un proceso de recuperación de la Justicia, no ha sucedido así con el comportamiento exhibido por una unidad de la Policía de la DNCD y del Ministerio Público actuantes en el caso de la “Barbería” de Villa Vásquez.
   
En ese caso la propia DNCD ha admitido las “irregularidades” cometidas por sus miembros, al tiempo que las autoridades impidieron la salida de la ex fiscal, la cual se proponía sustraerse de la investigación en marcha.
   
El caso de la “barbería” de Villa Vásquez, constituye en vivo y claro ejemplo de cómo la delincuencia y la criminalidad han ido  penetrando en las esferas oficiales, expandiendo y consolidando una especie de cultura que viene legitimando la delincuencia desde el Estado, haciendo que los actos delictivos se vean como “lo normal” y favoreciendo una mística donde reina la corrupción, la delincuencia y la impunidad, males de estos tiempos.
¡Ese estado de cosas, sencillamente, es inaceptable!


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