22 Julio 2019 7:02 PM

PortadaOpiniónEditorial

Editorial

Fin del cerco militar

ACTUALIZADO 04.07.2019 - 7:17 pm

0 COMENTARIOS

enviar por email

imprimir

ampliar letras

reducir letras

El Presidente del Senado dispuso finalmente el levantamiento del cerco militar que mantenía paralizado al Congreso de la República en sus funciones legislativas. La situación del uso de la fuerza para “proteger” de amenazas el palacio legislativo, se generó a consecuencia de la crisis que caracteriza al partido de gobierno, donde se enfrentan las dos tendencias que encabezan el Presidente de la República, Danilo Medina, y el expresidente Fernández.
Esas dos tendencias se disputan la candidatura presidencial del partido: Fernández con el propósito de volver a repostularse para otro período de gobierno, luego de tres períodos, y el Presidente Medina, cuyos seguidores buscan que se repostule para un tercer período de gobierno. En este último caso existe un impedimento constitucional, por lo que habría que modificar la Constitución con fines de una nueva reelección.
La situación ha devenido en un conflicto interno del partido y en una crisis institucional que al menos ha afectado el funcionamiento del Congreso Nacional, con la  militarización que paralizó la labor legislativa. Otros efectos negativos del conflicto se perciben en la economía que viene dando síntoma de su ralentización, coincidente con los problemas que se han presentado en el turismo por la campaña internacional en contra el país. 
El levantamiento del señalado cerco militar viene a ser una nota de distensión dentro del agitado clima político, el cual debe evolucionar a favor de la normalización de la vida cotidiana. Falta para el restablecimiento total de la normalidad que se defina el problema que encierra el intento, hasta ahora fallido, de introducir en el Congreso el esperado proyecto de modificación de la Constitución con fines reeleccionista.
De eso pasar de esa manera, al país le esperan momentos de más intranquilidad y zozobra, ya que la reelección del Presidente, significaría que en el país el sistema político no habría podido estabilizar un patrón sucesoral del poder político sin reelección continua, lo que traería inestabilidad y baja legitimidad, poniéndose en riesgo la institucionalidad democrática.   
En esta larga espera, lo ideal a modo de tranquilizar la situación, sería  que el sector de Medina deje de lado el propósito reeleccionista y se conforme con perseguir, en las próximas elecciones, el máximo poder que le permita la mayoría cualificada y el control de los demás poderes del Estado para protegerse, pero para operar como el poder detrás del trono, al tiempo de favorecer una fórmula electoral que le permita asegurar su función de coordinación del Estado y la Economía para consolidar su posición de sector decisivo de la clase gobernante y a la vez dominante.
Esa estrategia lo colocaría en una posición fáctica que le permitiría negociar con los demás frentes oligárquicos, nuevos y tradicionales, logrando de esa manera darle continuidad a su proyecto de dominación política, probablemente muy por encima de los demás sectores competidores. 
De conducirse el proceso político electoral bajo esa estrategia, la nación podría encontrar la fórmula para estabilizar democráticamente el patrón sucesoral del poder político, con alternabilidad institucionalizada, superándose así la vieja tradición reeleccionista que tanto daño le ha hecho a la historia política dominicana.

¡Pacifiquemos al país superando la reelección!



0 comentario(s)


Le restan 1000 caracteres.

Normas de uso

Este periódico no se responsabiliza de las opiniones vertidas en esta sección y se reserva el derecho de no publicar los mensajes de contenidos ofensivo o discriminatorio.