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Editorial

Medio ambiente y depredación

ACTUALIZADO 07.06.2019 - 6:37 pm

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En el transcurso de esta semana se conmemoró el “Día Mundial del Medio Ambiente”, cuya fecha encontró a República Dominicana sumida en una atmósfera catastrófica, como consecuencia de la depredación de los recursos naturales. Contaminación, deforestación, extracción indiscriminada de materiales de los ríos, fuegos forestales, quema de carbón y utilización de áreas ecológicas en conuquismo constituyen acciones que expresan la devastación ecológica.
   
¿Qué es el medio ambiente? Hay muchas definiciones, pero una de la más precisa es la que establece la Unión Europea que proclama: “El medio ambiente es un sistema formado por el hombre, la fauna, la flora, el suelo, el agua, el aire, el clima y el paisaje, pero también por las interacciones de estos factores entre ellos y de ellos con los bienes materiales y el patrimonio cultural”.
   
Todos esos elementos  sufren los efectos del crimen ecológico que ejecutan grupos desaprensivos en República Dominicana, los cuales se enriquecen a expensas de la destrucción de árboles, fuentes acuíferas y la polución general.
   
No puede hablarse de celebración del “Día Mundial del Medio Ambiente”, en una nación donde las instituciones llamadas a evitar la extinción de las especies, no aplican ni políticas ni las leyes en procura de preservar y asegurar un adecuado equilibrio entre los ecosistemas y el hombre.
   
Hay que meditar a la luz de los impactos negativos que se desprenden de las agresiones salvajes que se acometen a diario contra los recursos naturales, porque es una forma de adquirir conciencia de la necesidad de cuidar a todos los seres vivos.
   
Un gran reto que se tiene por delante es trabajar sin descanso, el cual implica “pasar de las palabras a los hechos”, es decir, dejar a un lado la retórica y promover una praxis que involucre a todos los dominicanos en jornadas de reforestación, educación, orientación, ahorro de agua y todo cuanto influya en la conservación de los bienes autóctonos.
   
¿Cuáles planes desarrolla el Ministerio de Medio Ambiente orientados a modificar el comportamiento de la población que despedaza las potencialidades  ecológicas? La interrogante surge ante las preocupaciones de todos los sectores, debido a la incapacidad e inoperancia de las autoridades para frenar los embates contra la naturaleza.
   
¿Por qué no se neutralizan los asentamientos humanos en ríos, cañadas y arroyos?, ¿Por qué no se obliga a los empresarios a instalar plantas de tratamiento de aguas residuales en las industrias? y ¿Por qué no se detiene la tala indiscriminada en las montañas y las zonas boscosas?
   
Esas preguntas ameritan respuestas efectivas, las cuales se deben ofrecer en acciones contundentes en la búsqueda de resguardar a los seres vivos; ese es el papel del Estado, por tanto, debe proceder de inmediato, ya que “no hay tiempo que perder”.
   
Quienes están en el poder, y quienes aspiren llegar al mismo, deben enarbolar programas ambientalistas, ya que el tema no está en el centro del debate de cara a las elecciones que se efectuarán en el 2020.

Es urgente, entonces, poner en marcha una cruzada por un hábitat agradable y una sana convivencia con la naturaleza.


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