21 Septiembre 2019 12:36 AM

PortadaOpiniónEditorial

Editorial

Vientos estabilizadores

ACTUALIZADO 03.06.2019 - 6:28 pm

0 COMENTARIOS

enviar por email

imprimir

ampliar letras

reducir letras

Las múltiples manifestaciones por la reelección y la antireelección colocan al país en una perspectiva cargada de incertidumbre y de potencial inestabilidad política que paraliza la inversión y la disposición al riesgo de los actores sociales y económicos. Más de media población rechaza la violación a la Constitución para darle paso a una nueva reelección.
   
Una manifestación de ese rechazo tuvo lugar en Santiago este fin de semana en la zona monumental, donde se congregaron cientos de ciudadanos para expresar su defensa a la Constitución y su rechazo a la reelección. Este movimiento podría ir en aumento y podría superar la magnitud que alcanzara la hoy desarticulada Marcha Verde.
   
La alta tensión que crea el intento reeleccionista ha dado lugar al conflicto dentro del partido de gobierno, el cual se encuentra amenazado de división por la oposición que genera la reelección dentro de la facción que lidera el expresidente Fernández, mientras que la facción oficialista propugna por la reelección del presidente Medina. Ese largo conflicto ha mantenido en vilo a la sociedad política nacional.
   
Sin embargo, en este fin de semana han comenzado a soplar vientos de posibles negociaciones, donde se le concede a la facción oficial ventajas para la mayoría de las candidaturas, a cambio de desmontar la campaña reeleccionista y de modificar la Constitución.    
   
Esos nuevos aires abren un mayor espacio para una solución al conflicto de mayor nivel de racionalidad, porque una fórmula de encuentro entre las dos fuerzas encontradas, no solo permitiría la unidad del partido y un triunfo casi seguro, sino que, y es lo políticamente importante, le daría continuidad al partido de gobierno como el instrumento más efectivo para asegurar el proceso de formación y consolidación de la nueva clase gobernante y dominante, proceso que se iniciara desde el 1996 y que cobrara mayor fuerza a partir del 2004 y mayor profundidad a partir del 2012.
   
Ese es el objetivo político que debería estar presente en el ánimo de una negociación oficial por la unidad del partido gobernante. Por eso los nuevos aires de negociación abren la tendencia hacia la racionalización del conflicto, así como un advenimiento de la política racional. Lo contrario es afirmar las tendencias para el atraso dominicano.
   
En ese proceso de política racional, le cabe a la oposición insertarse en el conflicto del cual se ha marginado, dando la sensación de un vacío de oposición, que inteligentemente lo ha llenado el propio partido de gobierno con sus dos facciones en lucha dialéctica. En esa línea de trabajo la oposición debería asumir las banderas de la defensa de la Constitución y de la antireelección, teniendo como principios doctrinales e ideológicos la libertad, contra la dictadura y la opresión; la democracia amenazada como expresión de la voluntad del pueblo; y la Constitución violada por la tradición. Banderas esas que deberían animar la movilización y el contagio de las masas irredentas, integradas por una nueva alianza entre los sectores de las clases medias y de los amplios sectores populares. La política tiene que volver a tener causas sociales que la justifiquen, como siempre ha sido su naturaleza.

¡Sigamos los vientos de la dialéctica de la historia!


0 comentario(s)


Le restan 1000 caracteres.

Normas de uso

Este periódico no se responsabiliza de las opiniones vertidas en esta sección y se reserva el derecho de no publicar los mensajes de contenidos ofensivo o discriminatorio.