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Editorial

Desenfreno de la delincuencia

ACTUALIZADO 02.06.2019 - 5:12 pm

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Cuando las acciones delincuenciales salpican a gente vinculada al poder, se evidencia que la criminalidad está desbordada y se crea un estado de inseguridad que atemoriza.
   
La agresión contra un oficial de la Policía Nacional de la seguridad de los padres de la Primera Dama de la República, constituye una expresión dramática de la delincuencia, y es un reflejo de la incapacidad de las autoridades para combatirla.
   
Además, desconocidos “encapuchados” ejecutaron asaltos, asesinatos y  atracos  que incluyeron la muerte de un comerciante y uno de sus  hijos en la comunidad Ceiba de Madera, ubicada en la zona de Moca.
   
Cada día se incrementa la criminalidad, como consecuencia de la fragilidad de las autoridades encargadas de proteger a la población, porque no se cumple con el deber de garantizar el orden y la paz social.
   
Policía Nacional, Ministerio Público, Poder Judicial y los organismos de inteligencia e investigación tienen una cuota de responsabilidad en la inseguridad, porque no coordinan acciones efectivas  para enfrentar a los bandoleros.
   
También, es un descuido del Estado, porque no se elaboran y aplican políticas públicas orientadas a frenar a quienes azotan  a las familias dominicanas con la violencia criminal que causa terror e intranquilidad en el país.
   
De igual modo, no se definen planes sociales y económicos con el objetivo de suprimir las raíces que son las causas esenciales,  como desempleo, iniquidad, desigualdad, marginación e injusticias sociales, que alimentan a la delincuencia.
   
Es imprescindible articular la aplicación de las leyes, prevención y drásticas sanciones contra los facinerosos con procesos dirigidos a elevar las condiciones de vida de  los dominicanos, lo que implica garantizar derechos humanos, oportunidades de trabajar, estudiar y de alcanzar el bienestar colectivo.
   
Para lograr éxito contra el crimen organizado es vital especializar recursos económicos, preparar el capital humano, endurecer el castigo contra los malhechores  y tener voluntad política en busca de eliminar los factores que originan la descomposición que provoca la delincuencia; esa es la misión del Gobierno.
   
Hoy la sociedad está a merced de los vándalos, porque  los funcionarios encargados de proteger vidas y propiedades, no asumen su rol  por la seguridad de la población.
A enfrentar, pues, con eficacia a los delincuentes por la convivencia pacífica en República Dominicana.

Criminalidad y turismo

    
La criminalidad ha alcanzado al turismo, con mayor intensidad en Punta Cana, Bávaro y otros polos turísticos de élite, situación que es bastante preocupante, en la medida que ataca a uno de los soportes de la economía nacional.
   
Quienes deciden vacacionar en un país,  procuran atractivos culturales, bellezas naturales, cortesía, amabilidad y todos los encantos propios de los pueblos que visitan.
   
Asimismo, anhelan seguridad para desplazarse sin temor, disfrutar su estadía en armonía; de lo contrario se marchan a destinos donde encuentren tranquilidad.
   
Es oportuno dotar a la Policía Turística de equipos modernos, apoyo logístico y todo cuanto proteja las áreas de recreación, ya que es determinante para asegurar un flujo constante y masivo de turistas al país.
¿Qué esperan las autoridades, entonces, para detener la criminalidad en las zonas turísticas?


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